Un cambio normativo decisivo promete transformar el mapa energético en la Patagonia y reordenar las cuentas de las distribuidoras eléctricas.
La reciente promulgación de la Ley de Zona Fría no solo reformula los subsidios al gas, sino que introduce un mecanismo estratégico para que las cooperativas de Chubut puedan sanear deudas millonarias acumuladas históricamente con Cammesa. No obstante, este salvataje financiero exigirá duras condiciones legales y vendrá acompañado de una drástica reestructuración del mercado eléctrico a partir del año próximo.
La presidenta de la Federación Chubutense de Cooperativas, Valeria Lewis, detalló las implicancias de esta ley en una entrevista radial con FM Del Viento. Lewis explicó que la norma contempla que el Estado nacional otorgue un reconocimiento por los pasivos generados tras los prolongados congelamientos tarifarios impuestos desde distintos niveles gubernamentales. Este reordenamiento busca sincerar montos distorsionados por juicios, embargos y punitorios, permitiendo que las obligaciones queden en un nivel realizable antes de afrontar las exigencias del nuevo esquema de compra de electricidad.
El fin del monopolio de Cammesa y la salida al mercado privado
El mayor desafío operativo llegará a partir de agosto del año próximo, momento en que las cooperativas chubutenses se verán obligadas a contratar directamente en el mercado privado hasta el 75% de la energía que consumen sus usuarios, mientras que Cammesa retendrá únicamente el 25% restante. Para ingresar a esta negociación en condiciones favorables, el desendeudamiento previo resulta indispensable, ya que un mal perfil crediticio eleva los precios por riesgo de cobro o bloquea el acceso a generadores privados.
Respecto a los costos del mercado, Lewis ejemplificó que una distribuidora saneada logró adquirir potencia a un valor 5% inferior al de Cammesa. Por el contrario, durante la intervención de la cooperativa de Trelew, las ofertas recibidas por compras anticipadas trepaban hasta un 20% por encima del precio oficial debido al riesgo financiero. En esta nueva dinámica cobrarán relevancia las comercializadoras privadas y públicas —como la Empresa Provincial de Energía de Chubut—, que actuarán como intermediarias de compra. No obstante, la titular de la Federación advirtió sobre el peligro de que actores dominantes concentren la oferta e impongan precios desmedidos.
Letra chica, exigencias judiciales y el impacto real en la factura
Para acceder a los beneficios de la compensación y a los planes de desendeudamiento, Cammesa exige requisitos inflexibles: las cooperativas deberán suscribir los acuerdos correspondientes, desistir formalmente de todos los juicios en curso vinculados a las deudas y cerrar sus reclamos judiciales contra el Estado. Esta condición resulta sumamente sensible para las entidades de Chubut que aún mantienen procesos litigiosos abiertos mientras necesitan ingresar con urgencia al nuevo mercado.
Finalmente, la dirigencia aclaró que el saneamiento de las deudas no se traducirá automáticamente en un desplome del costo del servicio para los vecinos. El precio final que abona el usuario responde a una compleja cadena de costos donde inciden la generación, la potencia, la quita total de subsidios al alumbrado público y, fundamentalmente, el transporte mayorista, cuyo valor experimentó fuertes alzas y no cuenta con subsidio. La competencia entre generadoras se disputará fuertemente en sectores de alto consumo como la minería o Vaca Muerta, mientras que en las ciudades la tarifa dependerá de los contratos que logren estructurarse y de las márgenes de rentabilidad del sector privado.
