El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, promulgó este viernes la Ley de Sanciones a Rusia e Irán «Lindsey O. Graham», un paquete legislativo de fuerte impacto geopolítico desarrollado durante más de un año de negociaciones en el Congreso.
La normativa busca asfixiar económicamente al Kremlin y cortar las vías de financiamiento empleadas para sostener la invasión en Ucrania, presionando de manera directa a la administración de Vladimir Putin.
La ley fue aprobada por amplias mayorías bipartidistas en ambas cámaras legislativas, registrando un resultado de 86-11 en el Senado y 262-159 en la Cámara de Representantes. La medida contempla un abanico de penalizaciones dirigidas a funcionarios del gobierno ruso, entidades bancarias y la denominada flota petrolera «fantasma» utilizada por Moscú para eludir los bloqueos comerciales internacionales.
Facultades arancelarias y restricciones comerciales
El eje más riguroso y controversial del proyecto radica en las facultades otorgadas al Poder Ejecutivo para intervenir en el comercio energético global con Moscú. A través de este mecanismo, el presidente de los Estados Unidos queda habilitado para imponer aranceles de hasta el 100% a los principales países compradores de hidrocarburos rusos.
Homenaje parlamentario y respaldo bipartidista
La promulgación del texto legislativo contó con un significativo componente emotivo tras el fallecimiento, registrado en julio pasado, del senador republicano Lindsey Graham, coautor original de la propuesta. Su hermana, la senadora Darline Graham —designada para completar el mandato parlamentario hasta enero de 2027—, asistió al acto y remarcó el legado de la iniciativa.
Durante la jornada, la senadora Graham destacó que la norma refleja la visión de su hermano para asfixiar la economía del Kremlin y obligar a sus socios comerciales a replantearse sus alianzas estratégicas.
Por su parte, el senador demócrata Richard Blumenthal, quien lideró la redacción del proyecto de manera conjunta con Graham, celebró el consenso alcanzado entre ambos partidos políticos y enfatizó la postura que debe adoptar Washington frente a Moscú.
«Putin solo entiende el lenguaje de la fuerza», remarcó el senador Blumenthal tras la aprobación de la ley.
Pese al amplio acompañamiento en ambas bancadas, el sector de la oposición mantuvo objeciones sobre los alcances de las facultades arancelarias discrecionales concedidas a la Casa Blanca para penalizar el comercio energético internacional.
