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Ucrania recibirá entre 120 y 140 tanques pesados para hacer frente a la invasión rusa y ejerce presión sobre sus aliados para que también envíen aviones caza, petición que por el momento fue rechazada por Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

Tras meses de reclamos a Occidente, Ucrania anunció este martes que recibirá entre 120 y 140 tanques pesados para hacer frente a la invasión rusa y empieza a presionar a sus aliados para que también le envíen aviones caza, una demanda que varios países europeos están evaluando pero que por el momento es rechazada por Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania.

«Las fuerzas armadas ucranianas recibirán entre 120 y 140 tanques modernos de modelos occidentales», anunció el ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, pocos días después de que los aliados de Kiev acordaran suministrarle tanques blindados Leopard 2 (de diseño alemán), Challenger 2 (británicos) y M1 Abrams (estadounidenses).

Los Challenger saldrán del Reino Unido a fines de marzo, mientras que la salida de los Leopard de Alemania podría extenderse hasta principios de abril, informaron Londres y Berlín.

Estados Unidos anunció por su parte el envío de 31 M1 Abrams, aunque sin precisar la fecha de salida.

Además, anunciaron que la semana pasada partió desde las costas de North Charleston, Carolina del Sur, el primer lote de más de 60 vehículos de combate de infantería Bradley con destino a Ucrania.

El proceso de entrega, sin embargo, podría demorarse meses, según varias cancillerías, que alegaron posibles reparaciones y labores de mantenimiento, además de la formación de soldados ucranianos para estos modelos, que nunca han utilizado en el terreno.

Ucrania ya ha recibido en estos últimos meses tanques extranjeros, entre ellos más de 250 unidades modernizadas del T-72 soviético de parte de Polonia.

Pero hasta ahora las potencias occidentales habían sido reticentes a enviar modelos más avanzos por temor a una escalada en el conflicto.

Estados Unidos, Alemania y otras potencias occidentales se han mostrado reticentes en un principio a suministrar armas por temor a una escalada. Sin embargo, con el paso de los meses, Washington cedió a las presiones, al igual que varios países europeos.

Ucrania empezó a presionar ahora para que las potencias occidentales la apoyen con aviones caza, algo que en principio fue rechazado de plano, pero que, teniendo en cuenta cómo se han desarrollado los hechos en los últimos meses, podría cambiar.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este martes que hablará con su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, sobre el particular, horas después de responder tajantemente con un «no» cuando se le preguntó si estaba a favor de enviar a Ucrania aviones de combate F-16 estadounidenses fabricados por Lockheed Martin, capaces de realizar ataques de largo alcance.

Asimismo, el Reino Unido descartó la posibilidad de enviar aviones a Ucrania ya que considera que «no es práctico» por el largo tiempo que requiere la formación sólo para pilotar este tipo de aeronaves «extremadamente sofisticados»

«Lleva meses aprender a volarlos», dijo un vocero de Downing Street al diario británico The Guardian.

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró que «nada está descartado» sobre este tipo de transferencias pero que los ucranianos no hicieron de momento esa petición a París.

En una línea similar, Polonia dijo que no mantiene «ninguna conversación oficial» sobre la transferencia de algunos de sus F-16 a Ucrania.

En cambio, Francia enviará otros 12 cañones Caesar a Ucrania, que se sumarán a las 18 unidades de esas temibles piezas ya entregadas, anunció el ministro de Defensa, Sébastien Lecornu.

Por el contrario, Eslovaquia, que tiene MIG-29 soviéticos, y los Países Bajos, que han empezado a sustituir su flota de F-16 por F-35 dijeron estar dispuestos a entregar aviones a Ucrania.

Al igual que el carro pesado alemán Leopard, «el F-16 es uno de los cazas más producidos en el mundo, por lo que hay muchos, y muchos países europeos los tienen», afirmó Olivier Fourt, periodista especializado en aeronáutica militar, citado por la agencia de noticias AFP.

Según los expertos, los cazas occidentales permitirían atacar a las tropas rusas y disuadir a los rusos de bombardear centros urbanos e infraestructuras energéticas, pero por si solos no serían una solución milagrosa al conflicto.

Mientras tanto, en el terreno de combate, Rusia continúa avanzando lentamente en la provincia de Donetsk, donde las tropas conquistaron este martes la pequeña ciudad de Blagodatne, al norte de Bajmut.

«La localidad de Blagodatne fue liberada» tras una ofensiva de las «unidades de asalto voluntarias», apoyadas por la fuerza aérea y la artillería, informó el Ministerio de Defensa ruso en su comunicado diario.

El jefe del grupo paramilitar Wagner, Evgueni Prigozhin, había reivindicado la toma de la localidad el sábado, pero Kiev lo desmintió.

El ejército ruso y el grupo Wagner intentan conquistar Bajmut, en Donetsk y con 70.000 habitantes antes del conflicto, desde el pasado verano boreal.

En las últimas semanas intensificaron su ofensiva para rodear la localidad y lograron capturar la ciudad cercana de Soledar y aldeas vecinas.

Fuente: Télam.

Francia dijo este martes que ni ella ni ninguno de los países que dan armas a Ucrania para pelear con Rusia están también en guerra con esa nación, luego de que Moscú deplorara la decisión de varios países.

Francia dijo este martes que ni ella ni ninguno de los países que dan armas a Ucrania para pelear con Rusia están también en guerra con esa nación, luego de que Moscú deplorara la decisión de varios países occidentales de suministrar tanques al Ejército ucraniano.

El envío de tanques de combate a Ucrania por parte de Estados Unidos y Alemania, anunciado ayer, representa una «implicación directa» de los occidentales en el conflicto, denunció la Presidencia rusa.

«Nosotros no estamos en guerra con Rusia ni ninguno de nuestros socios» lo está, declaró hoy la vocera de la Cancillería francesa, Anne-Claire Legendre, en rueda de prensa en París.

«Desmentimos esas declaraciones del Kremlin», agregó la portavoz, para quien «el suministro de equipos militares» se inscribe en «el ejercicio de la legítima defensa» de Ucrania, informó la agencia de noticias francesa AFP.

Alemania dio el miércoles su visto bueno al envío de 14 tanques Leopard 2 a Ucrania, una decisión que esperaban Noruega y Polonia que anunciaron a continuación envíos similares.

El presidente estadounidense, Joe Biden, anunció el envío de 31 carros Abrams como un apoyo para que Ucrania defienda su «integridad territorial» y no como una «amenaza ofensiva contra Rusia».

Biden dijo que el envío de los tanques de Estados Unidos y Alemania era parte de un esfuerzo internacional coordinado por el que otros países europeos, entre ellos Francia, entregarán a Ucrania otros equipos y armamentos pesados, como blindados o municiones.

Rusia lanzó el 24 de febrero de 2022 una ofensiva contra Ucrania, donde tomó el control de varios territorios.

Telam

El presidente ruso, Vladimir Putin, le aseguró a su par turco, Recep Tayyip Erdogan, que su Gobierno está dispuesto a encarar un diálogo de paz con Ucrania, siempre y cuando Kiev reconozca «las nuevas realidades territoriales» que, afirma, arrojó hasta ahora la guerra entre ambas naciones.

«Como Recep Tayyip Erdogan propuso la mediación turca para hallar una solución política al conflicto, Vladimir Putin reafirmó la apertura de Rusia a un diálogo serio, siempre que las autoridades de Kiev cumplan con las demandas conocidas y expresadas repetidamente, y tomen en cuenta las nuevas realidades territoriales», anunció un comunicado del Kremlin difundido hoy y recogido por las agencias de noticias Sputnik y AFP.

El texto oficial se conoció luego de que Putin conversara telefónicamente con Erdogan, quien lo instó a aplicar un «cese el fuego unilateral» en Ucrania, informó la Presidencia turca.
Al mencionar las «nuevas realidades territoriales», el mandatario ruso se refiere a las provincias de Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jerson, donde sus tropas realizaron ocupaciones parciales que les permitieron establecer gobiernos, si bien en las cuatro hay zonas donde permanece el dominio de las autoridades ucranianas.

Moscú reivindicó en septiembre pasado la anexión de estos territorios, una política que ya llevó a cabo con la península ucraniana de Crimea en marzo de 2014.

Las cuatro provincias se declararon pertenecientes a Rusia luego de convocar a plebiscitos en los que esta opción obtuvo mayorías absolutas, pero esa definición no es reconocida por Kiev ni por la comunidad internacional, que rechazan la elaboración de esas consultas y, sobre todo, las condiciones en las que se realizaron los escrutinios.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se niega a negociar con Moscú mientras Putin esté en el poder e insiste en que el objetivo es recuperar todos los territorios ocupados.

En su llamado con Erdogan, el jefe del Kremlin denunció «el papel destructivo de los Estados occidentales, que saturan a Kiev de armas y equipamientos militares» y le brindan «la información operativa y le precisa los blancos» de los ataques.

En Rusia fue el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa Kirill, cercano a Putin, quien hizo un llamado a un alto el fuego en vísperas de la Navidad ortodoxa, que se celebra el sábado próximo.

El líder ortodoxo, de 76 años, instó a deponer las armas de las 12 hora local (7 en la Argentina) del 6 de enero a la medianoche del 7 de enero (19 horas del 6 de enero en la Argentina).

Sin embargo, este mensaje podría tener poco eco en Ucrania, donde la influencia del patriarcado de Moscú ha ido en declive en estos últimos años, hasta la creación en 2018-2019 de una Iglesia independiente de la tutela religiosa rusa.

De hecho, en mayo pasado, tres meses después del inicio de la invasión rusa del país, la Iglesia ortodoxa ucraniana rompió sus lazos con Moscú.

Estos llamados al cese el fuego tienen lugar días después de que un ataque ucraniano en la noche de Año Nuevo causara al menos 89 muertos en la localidad de Makiivka, en la región anexada de Donetsk.

Es la primera vez que Rishi Sunak está en la capital de Ucrania desde su nombramiento en el cargo. «El valor del pueblo ucraniano es una inspiración para el mundo», destacó. Además mantuvo un encuentro con Volodimir Zelenski.

El primer ministro británico, Rishi Sunak, llegó hoy de manera imprevista a Kiev, donde se reunió con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para ratificar el apoyo de su país a Ucrania en la guerra con Rusia y prometió un nuevo paquete de ayuda para reforzar la defensa aérea de Kiev.

«Desde los primeros días de la guerra, Ucrania y el Reino Unido han sido los aliados más poderosos», escribió Zelenski en Telegram, al publicar un video de su encuentro con Sunak, en la primera visita del premier tras su nombramiento en el cargo hace poco menos de un mes.

«Durante la reunión de hoy, discutimos los temas más importantes tanto para nuestros países como para la seguridad global. Juntos somos más fuertes y lograremos los resultados deseados» sentenció.

En tanto, el líder británico expresó la «gran satisfacción» que le produjo encontrar a Zelenski en Ucrania, según las imágenes difundidas por la presidencia ucraniana.

«El valor del pueblo ucraniano es una inspiración para el mundo», destacó Sunak, según consignó la agencia de noticias AFP.

Durante su visita, Sunak informó que el Reino Unido reforzará las defensas aéreas de Ucrania a través de un importante paquete de ayuda estimado en 50 millones de libras (unos 59 millones de dólares) para «proteger a los civiles ucranianos y la infraestructura nacional crítica de un intenso bombardeo de ataques rusos».

Concretamente, se trata de 125 cañones antiaéreos y tecnología para contrarrestar los aviones no tripulados suministrados por Irán, incluidas decenas de radares y capacidad de guerra electrónica antidrones, reportó la cadena BBC.

En la última semana, las fuerzas ucranianas denunciaron más de 148 ataques rusos con misiles que han dejado a cerca de 10 millones de personas sin electricidad.

Asimismo, Reino Unido también reforzará el proceso de formación a las Fuerzas Armadas de Ucrania con médicos e ingenieros militares para ofrecer apoyo especializado, informó la oficina del premier en un comunicado recogido por el canal de noticias Sky News.

Esta ayuda se suma a los más de 1.000 nuevos misiles antiaéreos anunciados por el secretario de Defensa del Reino Unido, Ben Wallace, a principios de este mes.

Además de reunirse con el mandatario ucraniano, Sunak también depositó flores en memoria de los caídos en la guerra y encendió una vela en un monumento a las víctimas de la hambruna de 1930, antes de reunirse con trabajadores de emergencias en una estación de bomberos.

«Estoy orgulloso de cómo Reino Unido ha apoyado a Ucrania desde el principio y hoy estoy aquí para decir que este país y nuestros aliados seguirán apoyando a Ucrania, mientras lucha para poner fin a esta guerra bárbara y entregar una paz justa», dijo Sunak.

«Es una lección de humildad estar hoy en Kiev y tener la oportunidad de conocer a aquellos que están haciendo tanto y pagando un precio tan alto para defender los principios de la soberanía y la democracia», concluyó.

El documento fue dado a conocer hoy en el último día de la cumbre que se desarrolló en Bali, Indonesia. Además, se consideró «inadmisible» el uso de armas nucleares o las amenazas de recurrir a ellas.

La «mayoría» de los miembros del G20 condenaron «con firmeza la guerra en Ucrania», según el comunicado final de la cumbre aprobado por todos los países, entre ellos Rusia, y publicado hoy en el último día de las deliberaciones que se realizan en la provincia indonesia de Bali.

El texto revisado por los jefes de las delegaciones reconoce además que el conflicto «está causando un inmenso sufrimiento humano y exacerbando las fragilidades existentes en la economía mundial», indicó la agencia Télam.

La declaración, de 55 páginas y con varios anexos, admite que «hubo otros puntos de vista y diferentes evaluaciones de la situación y las sanciones» contra Moscú, y aunque reconoce que el G20 “no es el foro para resolver las cuestiones de seguridad”, afirma que esas “cuestiones de seguridad pueden tener consecuencias significativas para la economía mundial”.

El texto final conserva varios de los párrafos del borrador difundido ayer, entre ellos el que considera «inadmisible» el uso de armas nucleares o las amenazas de recurrir a ellas.

“El uso o la amenaza de uso de armas nucleares es inadmisible. La resolución pacífica de los conflictos, los esfuerzos para hacer frente a las crisis, así como la diplomacia y el diálogo, son vitales. La era actual no debe no ser la de la guerra”, apunta.

La declaraciòn final también resalta la relevancia de los acuerdos que permitieron desde julio exportar los cereales ucranianos bloqueados por la guerra y los fertilizantes rusos afectados por las sanciones, y pide su “continuidad” ante su vencimiento el 19 de noviembre.

La invasión rusa sobre Ucrania, que ya lleva casi nueve meses, dispararon los precios de los alimentos y la energía, empobreciendo a millones de personas y profundizando la crisis alimentaria.

Ucrania es uno de los principales productores de cereales del mundo, pero tuvo hasta 20 millones de toneladas de granos bloqueados en sus puertos a raíz de la invasión de Rusia.

Esto se revirtió con el acuerdo firmado en julio, con la mediación de Turquía y la ONU, pero el Kremlin pone en duda su continuidad al argumentar que no se cumplió la parte que facilitaba la venta de sus fertilizantes y que los alimentos que salen de Ucrania no están yendo a los países que más lo necesitan.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino instó este martes a guardar un alto al fuego de un mes en Ucrania, el periodo de tiempo que dura la Copa del Mundo de Qatar 2022, asegurando que el deporte puede jugar un papel unificador.

«Mi llamado a todos ustedes es que valoren un alto al fuego temporal de un mes mientras dure la Copa del Mundo», declaró Infantino durante un almuerzo con los dirigentes del G20 reunidos en la isla indonesia de Bali.

En caso de que no hubiera tregua, el presidente del máximo organismo del fútbol mundial mencionó la posibilidad de recurrir a «corredores humanitarios o cualquier cosa que pueda conducir a retomar el diálogo».

Infantino puso en valor el papel unificador del fútbol, recordando que Rusia organizó el Mundial hace poco más de cuatro años y que Ucrania es candidata para acoger la competición en 2030 con España y Portugal.

«No somos tan ingenuos como para pensar que el fútbol puede resolver los problemas del mundo, pero el Mundial es una plataforma única, con una audiencia estimada en 5.000 millones de espectadores, ofreciendo una oportunidad para hacer todo lo posible para poner fin a todos los conflictos», aseguró Infantino.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, llegó este lunes hasta Jerson, la estratégica ciudad del sur del país recuperada de manos de los rusos la semana pasada, en una visita cargada de simbolismo, en la que izó la bandera, cantó el himno y dijo que la vuelta de la urbe a manos de fuerzas de su país supone «el principio del fin de la guerra».

«Este es el principio del fin de la guerra», afirmó Zelenski que, con todo, dejó claro que recuperar los demás territorios ocupados por Rusia constituye «un camino largo y difícil».

«Rusia le demostró al mundo que puede matar, pero todos nosotros, nuestras fuerzas armadas, nuestra guardia nacional y los servicios de inteligencia han demostrado que es imposible matar a Ucrania», sostuvo el mandatario en una declaración de la presidencia ucraniana.

Kiev distribuyó imágenes de Zelenski en Jerson cantando el himno nacional con su mano sobre el pecho mientras se izaba la bandera azul y amarilla del país junto al principal edificio administrativo de la ciudad.

Zelenski dijo que «el precio de esta guerra es alto». «Hay gente herida, un gran número de muertos, hubo combates encarnizados, y el resultado es que hoy estamos en la región», añadió.

Ajeno a esa muestra de confianza, el vocero del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitri Peskov, rechazó que la visita del líder ucraniano significara algo en el estatus de la región de Jerson, que Moscú anexó formalmente a Rusia el mes pasado.

«Ustedes saben muy bien que es territorio de la Federación Rusa«, afirmó.

Las fuerzas rusas dejaron Jerson hace unos días después de ocho meses de ocupación, lo que permitió la entrada de soldados ucranianos el viernes último.

Esa retirada forzada de las tropas de Moscú por la contraofensiva ucraniana supone un nuevo revés para el presidente Vladimir Putin.

Pese a ello el jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió que «los próximos meses serán difíciles» para Ucrania y que el objetivo de Putin es «dejar a Ucrania fría y oscuras este invierno».

La compañía de electricidad ucraniana Ukrenergo pareció darle la razón: afirmó que Rusia destrozó una central eléctrica clave antes de retirarse de la ribera occidental del río Dniéper en Jerson.

La Asamblea General de la ONU votó este lunes una resolución que reclama a Rusia que asuma «las consecuencias jurídicas de todos los hechos internacionalmente ilícitos que cometa, en particular la reparación por todo perjuicio» por su invasión a Ucrania e insta a la conformación de un mecanismo internacional para la reparar los daños sobre todo de infraestructura civil.

La resolución fue adoptada por 94 votos a favor, catorce en contra -entre ellos los de Rusia, China, Cuba, Nicaragua, Irán, Malí, Corea del Norte y Etiopía- y 73 abstenciones.

Desde que comenzó el ataque ruso a Ucrania, en febrero último, este es el cuarto texto que vota la ONU relativo a la invasión rusa. Como todos los de la Asamblea, no es vinculante, pero tiene la autoridad moral que le confiere haber sido votado por el órgano más democrático de la ONU.

La resolución fue impulsada por Canadá, Guatemala, Países Bajos y Ucrania y «recomienda» crear «un registro internacional de daños (…), pruebas e información» sobre los perjuicios alegados, informó la agencia de noticias AFP.

Exige, además, que Rusia «rinda cuentas por todas las violaciones al derecho internacional» y le reclama poner «fin al uso de la fuerza» y retirar «por completo y sin condiciones todas sus fuerzas militares» que estén dentro de las «fronteras (de Ucrania) reconocidas internacionalmente».

«Ucrania tendrá la ingente tarea de reconstruir el país y recuperarse de esta guerra. Pero esa recuperación nunca será completa sin un sentimiento de justicia para las víctimas» de la invasión rusa, remarcó el embajador ucraniano ante la ONU, Sergii Kislytsia.

Su par ruso, Vassily Nebenzia, criticó que la ONU «no tendrá ningún papel» en la creación de ese mecanismo, que será creado por «un grupo de países que decidirán su funcionamiento» y hasta subrayó que los fondos para las reparaciones saldrá «de los cientos de miles de millones de activos soberanos congelados y robados» por las sanciones de la comunidad internacional contra intereses de Moscú.

Aunque no es vinculante, la resolución «da cobertura política a los ucranianos para crear las condiciones a fin de obtener reparaciones de Rusia», dijo Richard Gowan, del grupo de análisis Crisis Group, a AFP.

Las reparaciones no están cuantificadas en la resolución, pero servirán para reconstruir viviendas, hospitales, escuelas, carreteras, puentes, vías férreas y el sistema energético, cuya destrucción fue uno de los principales objetivos de las fuerzas rusas.

El presidente de Indonesia, Joko Widodo, utilizó su rol de anfitrión del G20 para oficiar como mediador entre Ucrania y Rusia en una misión que no tuvo éxito, como lo refleja la ausencia del líder ruso, Vladimir Putin, de la cumbre que se realizará el próximo martes y el miércoles en Bali, pero que le permitió ganarse un lugar en la escena mundial y revitalizar la bandera del no alineamiento que su país impulsó en plena Guerra Fría.

A fines de junio pasado, Widodo y su esposa realizaron un viaje de 11 horas en tren desde Polonia a Kiev para encontrarse personalmente con el mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, e invitarlo a asistir a la reunión de las economías más importantes del globo.

Horas antes de adentrarse en el territorio en guerra, «Jokowi», como se lo conoce en su país, había participado en la cumbre del G7 en Alemania, donde mantuvo bilaterales con los otros líderes que asistieron y hasta se llevó un abrazo y sonrisas del presidente estadounidense, Joe Biden, con quien se reunió hoy en Bali.

A pocos días de ese gesto, el mandatario indonesio estrechó manos con Putin en Moscú, le entregó un mensaje de Zelenski, sin revelar nunca el contenido, expresó su voluntad de «poner en marcha» una comunicación entre ambos líderes para que «la guerra termine lo antes posible» y también invitó personalmente al jefe del Kremlin a la cumbre en Bali.

«Como anfitrión del G20, Indonesia no pretende desprestigiar a ningún miembro. Reconoce que, debido a las circunstancias actuales, tenía que equilibrar los intereses de los miembros, invitando no solo a Putin, sino también al presidente Zelenski», indicó a Télam Gilang Kembara, investigador del think tank Centre for Strategic and International Studies con sede en Yakarta.

«Teniendo en cuenta que la crisis entre Rusia y Ucrania es probablemente el mayor problema mundial en la actualidad, el hecho de que la cumbre del G20 sirviera como plataforma a la que asistan los líderes de los países en conflicto hubiera sido sin dudas un gran mérito de Indonesia», añadió en diálogo con esta agencia Lina Alexandra, titular del Departamento de Relaciones Internacionales de la misma organización.

Un intento sin éxito

El esperado encuentro finalmente no ocurrirá: Putin no viajará a la cita en la turística isla indonesia, que además lo hubiera juntado por primera vez desde el estallido de la guerra en Ucrania con Biden.

La misión de Widodo no tuvo éxito, tanto en el objetivo internacional de elevar la relevancia de la cumbre organizada por su Gobierno con la presencia de Putin y Zelenski bajo un mismo techo, como en el doméstico, en el que intentó con sus diálogos reanudar las exportaciones de los granos ucranianos bloqueados en los puertos por la guerra.

Fue Turquía, también miembro del G20, y la ONU quienes mediaron para reiniciar la salida de barcos por el mar Negro, en un acuerdo que expira el 19 de noviembre y cuya continuidad Rusia pone en duda bajo el argumento de que las cargas no van a los países que más lo necesitan.

Indonesia no es hasta el momento uno de los grandes beneficiarios del pacto y eso es un problema para uno de los mayores importadores de grano ucraniano, especialmente el trigo, fundamental para el país que tiene la segunda mayor demanda mundial de fideos instantáneos en el mundo detrás de China.

Pero todos estos viajes sí le permitieron a Widodo ganarse un lugar en la escena mundial en su segundo y último mandato como presidente indonesio, con una actividad diplomática que incluyó además ser el primer jefe de Estado en visitar al presidente chino Xi Jinping tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing que se realizaron en febrero de este año, en una gira que incluyó reuniones con los líderes de Japón y Corea del Sur, todos miembros del G20.

La política exterior de Indonesia

Estas reuniones van de la mano del principio de una política exterior «libre y activa» que definió Indonesia desde su independencia de los Países Bajos en 1945, que implica relacionarse con otras naciones sin involucrarse en los conflictos de las potencias, y que una década más tarde le permitió ser uno de los primeros impulsores del Movimiento de Países No Alineados, formalmente creado en 1961 para propiciar la neutralidad de sus miembros en plena Guerra Fría.

«Podría decirse que nuestro dogma de política exterior de ‘libre y activa’ permite un grado de flexibilidad para comprometerse con cualquier país y líder mundial. Es más, en el contexto de la guerra ruso-ucraniana, esto permite a Indonesia dialogar con Rusia y Ucrania en igualdad de condiciones, sin ningún factor de restricción provocado por las diferencias de ideología o perspectivas», resaltó Kembara.

Ucrania denunció hoy que Rusia volvió a atacar con una multitud de «drones suicidas» a la capital Kiev -donde causaron al menos tres muertes- y a «cientos de localidades», muchas de las cuales quedaron sin electricidad por los daños sufridos en sus infraestructuras.

«Esta mañana, los terroristas rusos atacaron de nuevo las infraestructuras energéticas de Ucrania en tres regiones», lamentó el primer ministro ucraniano, Denis Shmigal, que mencionó «cinco ataques con drones» en Kiev y «ataques con misiles» en Dnipropetrovsk (centro-este) y Sumi (noreste).

Periodistas de la agencia de noticias AFP en Kiev vieron drones sobrevolando un barrio central de la capital y cómo los oficiales de la policía les disparaban con armas automáticas, y también reportaron columnas de humo por las explosiones en toda la ciudad.

Sirenas antiaéreas sonaron poco antes de las explosiones, que ocurrieron hacia las 6,35 hora local (la 0,35 en la Argentina).

«El enemigo puede atacar nuestras ciudades, pero no logrará quebrarnos», afirmó el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, quien confirmó que «drones suicidas y misiles están golpeando toda Ucrania».

Uno de los bombardeos alcanzó un edificio residencial.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó que el cuerpo sin vida de una mujer fue encontrado entre los escombros y que tres personas fueron hospitalizadas.

Sin embargo, el vicejefe de gabinete de la Presidencia ucraniana, Kirilo Timoshenko, dijo que las personas muertas fueron al menos tres.

«Por ahora el número de personas muertas como resultado de un ataque con drones kamikaze en un edificio residencial ha aumentado a tres», escribió en su cuenta de Telegram

Timoshenko añadió que 19 personas fueron rescatadas del edificio dañado en el céntrico barrio de Shevchenkivskyi.

Estos ataques se producen una semana después de que Rusia lanzó una masiva salva de misiles que duró dos días y que afectó a localidades en toda Ucrania, provocando cortes de electricidad y agua en todo el país.

«Parece que ahora nos atacan todos los lunes», dijo el taxista Sergi Prijodko, mientras esperaba fuera de la estación central de trenes de Kiev.

«Es la nueva forma de empezar la semana», dijo a la AFP.

Tras los ataques, el jefe de gabinete de la presidencia ucraniana, Andrii Yermak, indicó que el país necesita «más sistemas de defensa antiaéreas lo antes posible».

«Los rusos piensan que esto los va a ayudar pero solo muestra su desesperación», escribió.

El ministerio de Defensa de Kiev indicó que «en las últimas 13 horas» los militares ucranianos han derribado 37 drones Shahed-136 iraníes y tres misiles de crucero lanzados por Rusia.

La semana pasada Zelenski dijo que los drones iraníes estaban siendo desplegados por los rusos para atacar la infraestructura energética, aunque Teherán niega estar suministrando armas a Moscú para la guerra.

El 10 de octubre los misiles rusos atacaron Kiev y otras ciudades en la peor campaña de bombardeos en varios meses.

Estos ataques dejaron al menos 19 muertos y 105 heridos, y desataron indignación a nivel internacional.

Los ataques de Moscú se repitieron el 11 de octubre, aunque con una menor intensidad, golpeando infraestructuras energéticas en el oeste de Ucrania, lejos de la línea del frente.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que los ataques se dieron como respuesta a la explosión que dañó el puente estratégico que une a Rusia con la península de Crimea, anexada por Moscú.

El viernes, Putin expresó su satisfacción y dijo que «por ahora» no había necesidad de ejecutar más ataques contra Ucrania, y apuntó que Moscú está «haciendo todo bien» en la ofensiva, pese a algunos duros reveses.

En el sur de Ucrania, las tropas de Kiev se acercan hacia Jerson, que hasta ahora es la única gran ciudad ucraniana tomada por los rusos y que está al norte de Crimea.

La región de Jerson es uno de los cuatro territorios ucranianos que Moscú reivindicó como zonas anexadas.

Otra provincia que Rusia considera como territorio propio es Zaporiyia, aunque en su extensa superficie hay áreas dominadas por Ucrania.

La Guardia Nacional rusa anunció en Moscú que fuerzas de seguridad compatriotas detuvieron a 90 colaboradores del «régimen ucraniano» en Jerson y Zaporizhzhia en una semana.

«Los oficiales de la Guardia Nacional capturaron a 90 colaboradores del SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania), el Ejército y las facciones nacionalistas en los territorios de las provincias de Jerson y Zaporiyia», dijo un portavoz del cuerpo a la agencia Sputnik.

Según el oficial, en una semana hallaron dos arsenales de armas ocultos con misiles antiaéreos portátiles, 15 sistemas antitanque con más de 90 misiles y más de 6.500 municiones de distinto calibre.

Un consejero de la presidencia ucraniana pidió este lunes que Rusia sea excluida del G20.

«Aquellos que dan órdenes de atacar infraestructuras críticas (…) y organizan una movilización general para cubrir el frente de cadáveres no pueden sentarse en la misma mesa que los dirigentes del G20», dijo el consejero de la presidencia ucraniana Mijail Podoliak.

Rusia «debe ser expulsada de todos los foros», agregó el consejero en Twitter.

Tras los ataques de la semana pasada, Estados Unidos anunció un nuevo paquete de asistencia militar por 725 millones de dólares, incluyendo sistemas lanzacohetes Himars.

Con esta nueva partida, el total de asistencia militar otorgada por EEUU a Ucrania suma los 17.600 millones de dólares desde que comenzó la invasión rusa el 24 de febrero.