El salto del petróleo supera los US$100: la paradoja para Argentina entre el ingreso récord de dólares de Vaca Muerta y la presión sobre la inflación.
La escalada internacional del Brent ubica al crudo por encima de los cien dólares por barril, impulsada por las tensiones en Medio Oriente. Mientras el desarrollo no convencional consolida cifras históricas de producción en la cuenca neuquina, el escenario abre un doble frente para la economía local: mejora sustancialmente la balanza comercial energética, pero reactiva la presión sobre los surtidores y el índice inflacionario.
Vaca Muerta y un superávit energético en expansión
A diferencia de crisis internacionales previas, la Argentina actual cuenta con un reacomodamiento estructural en su matriz hidrocarburífera gracias al impulso sostenido de Vaca Muerta. De acuerdo con la Secretaría de Energía, la producción nacional alcanzó en julio un récord de 916.200 barriles diarios —un 17,2% interanual más—, de los cuales la formación no convencional aportó 643.100 barriles diarios (representando ya cerca del 70% del total producido en el país).
Este volumen exportable ampliado maximiza el impacto positivo de los precios internacionales. Distintas proyecciones de mercado reflejan el salto en la generación de divisas:
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Estimación de Aleph Energy: Cada incremento de USD 10 en el valor del barril representa una mejora anualizada cercana a los US$1.300 millones en la balanza comercial energética neta.
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Proyecciones del IIF: Cálculos similares sitúan la ganancia de divisas en torno a los US$1.700 millones anuales (aproximadamente un 0,25% del PBI).
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Proyección a largo plazo: Informes de Deloitte estiman que las exportaciones de hidrocarburos podrían trepar desde los US$11.000 millones actuales hasta los US$46.700 millones en 2035, impulsadas por obras de infraestructura estratégica como el sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
La contracara: tensión en los surtidores y freno impositivo
El reverso del encarecimiento del crudo se traslada de inmediato al mercado interno, tensionando el objetivo oficial de contener la inflación. Con un Brent que operó por encima de los US$101 y picos recientes cercanos a los US$107 por barril, los combustibles en la Argentina acumulan subas en un contexto donde el Gobierno busca amortiguar el impacto.
Informes sectoriales de Economía & Energía advierten que un incremento del 10% en los surtidores incide de manera directa en unos 0,36 puntos porcentuales sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC), sin contabilizar los efectos indirectos en las cadenas de logística y transporte. Para mitigar el traslado a precios, el Ejecutivo nacional dispuso postergar mediante el Decreto 829/2026 los tramos pendientes de actualización en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, fijando su vigencia para el próximo 1° de octubre.
