Según el Informe de Inclusión Financiera del Banco Central, en el primer semestre del año las extracciones por adulto bajaron un 33,4% interanual, promediando 1,3 retiros al mes. La gratuitad, la acreditación inmediata y el avance de los pagos interoperables explican el derrumbe del uso del billete físico.
El uso del dinero en efectivo en la Argentina alcanzó su punto más bajo del que se tiene registro. De acuerdo con el último Informe de Inclusión Financiera del Banco Central (BCRA), la cantidad de extracciones por cajero automático cayó un 33,4% interanual durante el primer semestre del año, situando el promedio en apenas 1,3 retiros mensuales por adulto.
La curva descendente refleja un cambio estructural en los hábitos financieros de los argentinos: mientras en 2023 se registraban 2,9 extracciones por persona al mes, en 2024 bajaron a 2,7, en 2025 cayeron a 1,7 y finalmente perforated la marca histórica en 2026. Como contrapartida, los pagos electrónicos por adulto saltaron de 19,2 mensuales en 2023 a 32,8 en los primeros seis meses de este año.
Aunque se va menos veces al cajero, el importe de cada operación es significativamente mayor: el monto promedio por retiro creció cerca de un 29%, lo que confirma que las personas concentran sus retiros en sumas más elevadas para gastos muy específicos.
La gratuidad y la inmediatez impulsan a las transferencias
El informe del BCRA ubica a las transferencias inmediatas como la principal herramienta que desplazó al billete y a la tarjeta de débito en las transacciones cotidianas de menor cuantía, tales como compras en comercios de cercanía y bienes de consumo alimenticio.
«La acreditación inmediata y su costo nulo, junto a las mejoras en la experiencia del usuario, posicionan a las transferencias como un instrumento clave para montos relativamente bajos», destaca el informe oficial.
Las cifras respaldan el fenómeno: las transferencias por adulto treparon de 7,7 mensuales en 2023 a 19,2 en el primer semestre de 2026. Durante septiembre se registraron 791,6 millones de transferencias inmediatas en pesos (un alza interanual del 21,9%), donde el 75% tuvo como origen o destino una CVU vinculada a billeteras virtuales.
El boom del código QR frente al retroceso del crédito
El instrumento de mayor crecimiento exponencial en la economía minorista fue el Pago con Transferencia (PCT) mediante código QR. En la primera mitad del año, este formato registró incrementos del 57,2% interanual en cantidad de operaciones y del 58,3% en monto transaccionado, pasando de 0,9 pagos por adulto en 2023 a 2,7 en 2026. Solo en septiembre, el 99,1% de los PCT se iniciaron escaneando un código QR.
En la vereda opuesta, las tarjetas de crédito sufrieron un repliegue marcado: los pagos con este medio cayeron un 3,5% en cantidad de operaciones y un 12,1% en monto real interanual, comportamiento que se profundizó en los reportes de agosto con bajas superiores al 18%.
Reducción de la red de cajeros y la excepción de los supermercados
La menor demanda de efectivo repercutió directamente en los canales físicos. En agosto se realizaron 37,3 millones de extracciones en cajeros automáticos (un 29% menos que en el mismo período del año anterior), al tiempo que la red de terminales instaladas en el país experimentó un recorte del 3,1%.
Sin embargo, el billete físico mantiene su resistencia en el rubro del consumo masivo. El estudio del Banco Central revela que la participación del efectivo sobre el total de ventas creció al 16,9% en supermercados (+3,2%) y alcanzó el 25,4% en autoservicios mayoristas (+10,4%), manteniéndose como un refugio de pago en las grandes superficies comerciales.
