El oficialismo no juntó los dos tercios y aceptó que la remoción de directores sea por mayoría absoluta del Senado.
En un plenario decisivo pero ágil de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda, conducidas por los legisladores libertarios Santiago Pauli y Bertie Benegas Lynch, la Cámara de Diputados aceptó oficialmente las modificaciones introducidas por el Senado a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA).
Retroceso del oficialismo en comisiones y fecha clave para la ley
Ante la imposibilidad matemática de reunir una mayoría calificada de dos tercios para insistir con el proyecto original de la Cámara Baja —que imponía un rígido cerrojo institucional para destituir autoridades—, La Libertad Avanza optó por convalidar la versión de la Cámara Alta. De este modo, la propuesta cosechó 44 firmas entre los 69 parlamentarios presentes, excluyendo el aval del peronismo que, si bien coincide con el texto del Senado, no firmó el despacho oficialista.
Con esta resolución de comisión, el Gobierno nacional apunta a otorgar sanción definitiva al proyecto durante la sesión parlamentaria fijada para el próximo 12 de noviembre, jornada en la que también se debatirá de forma central la Ley de Soberanía de Defensa Nacional.
Durante la apertura del debate, la diputada Silvana Giudice remarcó la decisión de aceptar «la corrección que viene de la Cámara revisora y poder darle sanción definitiva a la reforma del Banco Central, que plantea como objetivo primario preservar el valor de la moneda», mientras que la legisladora de Unión por la Patria,Sabrina Selva, reprochó que el oficialismo no escuchó en su momento los planteos de su bancada cuando cuestionaron el mecanismo inicial de designaciones.
Mandatos de seis años, control del Senado y operaciones con reservas
Con los cambios aceptados, la Cámara de Diputados pierde la facultad de intervenir en el nombramiento o desplazamiento de los integrantes del directorio. El Poder Ejecutivo nombrará a las autoridades del organismo monetario por un mandato de seis años con opción a una reelección, pero la aprobación y eventual remoción de cada funcionario quedará bajo la órbita exclusiva del Senado de la Nación, requiriendo el voto de la mayoría absoluta de sus miembros (37 senadores).
La iniciativa redefine la misión de la entidad para concentrarse estrictamente en cuidar el valor de la moneda, desligándose de las necesidades de caja del Tesoro y eliminando el direccionamiento del crédito y las políticas crediticias promocionales.
El articulado también habilita al Banco Central a utilizar sus activos y reservas internacionales —incluyendo metales como el oro, liquidez y títulos públicos— como garantía colateral para encarar operaciones financieras propias, tales como la toma de crédito externo o la concertación de pases y acuerdos tipo REPO.
