Un análisis genético confirmó el vínculo filial entre la madre y el ballenato «Huellita» en Patagonia Azul.
Un verdadero hito científico e histórico sacude a la conservación marina en la Patagonia argentina.
Confirmación genética, el ballenato «Huellita» y la labor científica
A través de rigurosos análisis genéticos realizados sobre muestras de biopsias, investigadores confirmaron por primera vez el vínculo filial entre una hembra de ballena jorobada y su cría en las aguas del Parque Provincial Patagonia Azul. Los estudios de laboratorio no solo ratificaron la relación entre ambos ejemplares, sino que revelaron además que el pequeño ballenato —bautizado cariñosamente como «Huellita» por los vecinos de la localidad de Camarones— es un macho.
El descubrimiento inicial se remonta a octubre del año pasado, cuando un equipo de especialistas del Proyecto Patagonia Azul divisó a dos cetáceos durante una navegación de rutina, notando que uno presentaba un tamaño visiblemente menor.Cinco días después, los biólogos regresaron a la zona y avistaron a tres ejemplares nadando en conjunto.
Mediante la utilización de un dron para la observación aérea, los científicos obtuvieron evidencia visual irrefutable al comprobar que el ballenato medía la mitad de la longitud de los otros dos adultos, registrando de igual modo las maniobras evasivas de la madre para alejar a un tercer integrante, un macho adulto ya identificado en temporadas previas.
El bioma de Camarones, el rol de Patagonia Azul y los riesgos del ballenato
El biólogo Lucas Beltramino, integrante del Proyecto Patagonia Azul, celebró la ratificación de las muestras tomadas en el mar chubutense. «La confirmación llegó hace pocos días, así que ya no quedan dudas, es el primer registro de una madre y su cría de ballenas jorobadas en el Parque Provincial Patagonia Azul», enfatizó el especialista al destacar el impacto institucional de la investigación.
Las costas de Camarones se erigen como un santuario vital para la supervivencia de la especie. La geografía del parque, compuesta por un complejo laberinto de islas y bahías, ofrece una protección natural indispensable frente a los fuertes temporales del Océano Atlántico,sumado a la tranquilidad de sus aguas y una notable abundancia de alimento.
Esta cobertura resulta crítica considerando que el primer año de vida de un ballenato constituye un desafío extremo, obligándolo a emprender travesías de miles de kilómetros expuesto al riesgo constante de ataques de orcas y enfermedades naturales.
