Especialistas advierten cómo eliminar el polen acumulado en hogares y oficinas esta primavera.
Durante la primavera, miles de personas sufren episodios severos de estornudos, congestión nasal, picazón y diversas molestias respiratorias asociadas a las alergias estacionales.
La invasión de polen y la importancia de la limpieza planificada
Aunque la mayor concentración de alérgenos se origina en el aire libre, una considerable cantidad de partículas microscópicas de polen e irritantes ingresan de forma continua a los hogares, oficinas y recintos cerrados. Esta contaminación se produce a través del flujo de aire en ventanas, conductos de ventilación, así como adherida en prendas de vestir, calzado y objetos de uso diario.
Frente a esta problemática, expertos en seguridad ambiental subrayan la urgencia de aplicar estrategias de desinfección metódicas y adaptadas al ritmo primaveral. «En primavera es especialmente importante poner atención no solo a la frecuencia de la limpieza, sino también a cómo se realiza», explicó Pablo Cardozo, jefe de Seguridad Ocupacional y Medio Ambiente, destacando que el polvo y el polen tienden a depositarse en textiles y rincones poco visibles del inmueble.
Métodos efectivos, textiles en la mira y rutinas diarias
Para mitigar el impacto alérgico y mantener ambientes laborales y habitacionales confortables, desde la firma Aramark Argentina brindaron una serie de pautas fundamentales:
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Priorizar la limpieza húmeda: Emplear trapos húmedos o mopas que capturen y atrapen el polvo, evitando métodos secos que desplacen los gérmenes hacia otros sectores.
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Limpiar de arriba hacia abajo: Iniciar el aseo en estanterías, repisas y muebles elevados, finalizando en los pisos para evitar volver a ensuciar zonas desinfectadas.
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Atención prioritaria a textiles: Incorporar cortinas, alfombras, tapices y almohadones a la rutina, por ser los mayores colectores de partículas.
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Zonas de alto contacto: Desinfectar con regularidad escritorios, teclados, picaportes y mesas de uso compartido.
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Rincones y ventilación: Limpiar marcos de ventanas, rejillas de acondicionadores de aire, esquinas y espacios detrás de los muebles.
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Evitar la dispersión en seco: Suspender el uso de escobas o plumeros tradicionales que levanten partículas al aire.
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Sostener la continuidad: Establecer frecuencias fijas de aseo en lugar de limpiezas profundas aisladas.
Ajustar la desinfección a la dinámica de cada ambiente —diferenciando sectores de alto tránsito en oficinas— resulta crucial. La combinación de hábitos cotidianos y procedimientos profesionales garantizará espacios saludables durante toda la temporada primaveral.
