La Casa Rosada cruzó al PT por acusar a Argentina de refugiar a Flávio Bolsonaro y prevé un vínculo convulsionado con Lula.
El escenario político internacional atravesó un pico de alta tensión tras las duras sospechas vertidas desde el oficialismo brasilero sobre la Argentina.
Acusaciones cruzadas, desmentida de Migraciones y sospechas de prisión preventiva
Aún sin emitir un saludo formal tras la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva, el Gobierno nacional salió al cruce de la administración del Partido de los Trabajadores (PT) por lo que consideraron una ofensiva judicial y mediática contra el excandidato de la derecha y actual senador, Flávio Bolsonaro. La polémica estalló luego de que el diputado del PT Paulo Teixeira denunciara públicamente que el hijo mayor de Jair Bolsonaro se habría refugiado en territorio argentino tras ser intimado por la Policía Federal de Brasil a entregar sus pasaportes.
Frente a esta acusación, la Dirección Nacional de Migraciones emitió un comunicado tajante confirmando que «no hay registros» del ingreso del dirigente al país. En la misma línea, el vocero presidencial Adrián Ravier desmintió categóricamente los trascendidos en conferencia de prensa: «No hay ningún pedido de asilo, con lo cual, no hay nada más que agregar».
Pese a las aclaraciones oficiales, la incertidumbre rodea el paradero del referente opositor brasilero —quien no registra actividad en sus redes sociales desde el 24 de octubre—, mientras en la Casa Rosada descuentan que en las próximas horas la Justicia de ese país podría decretar su prisión preventiva.
«Las suspicacias exceden la cordialidad»: la firme postura de la Casa Rosada
En los pasillos de Balcarce 50 atribuyen las acusaciones a una maniobra coordinada entre el Partido de los Trabajadores y sectores de la oposición argentina para erosionar la imagen internacional de la gestión libertaria. En tanto, la militancia digital oficialista y figuras clave del entorno presidencial salieron en respaldo del dirigente brasilero, incluyendo un enigmático mensaje del asesor Santiago Caputo, quien publicó en sus redes sociales una imagen alusiva a la película El Gran Truco.
Un influyente integrante de la mesa política del Ejecutivo fue contundente al analizar el deterioro de la relación bilateral: «Las suspicacias que están generando desde Brasil exceden a la cordialidad del vínculo que manteníamos hasta entonces». Con la representación diplomática degradada a nivel de encargado de negocios y la confirmación de que Lula asumirá su cuarto mandato en enero, el oficialismo vaticina un horizonte turbulento y sumamente complejo en el diálogo geopolítico con el principal socio del bloque regional.
