Ni la Casa Rosada ni la Cancillería argentina emitieron felicitaciones por el balotaje en Brasil. La postura oficial mantiene el alineamiento con Flávio Bolsonaro, quien anunció que buscará la anulación judicial de las elecciones, contrastando con el reconocimiento masivo de líderes conservadores y progresistas del continente.
Tras la consagración de Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva en el balotaje de Brasil, el presidente Javier Milei optó por un absoluto silencio institucional, convirtiéndose en el único jefe de Estado de Sudamérica en no reconocer el resultado electoral. La postura del Gobierno argentino —que tampoco emitió comunicado alguno a través del Ministerio de Relaciones Exteriores— refleja su alineamiento directo con el candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, quien anticipó que judicializará los comicios en busca de su anulación.
A nivel continental, únicamente el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, acompañó la tesitura de no felicitar al líder del Partido de los Trabajadores (PT), dejando a la Argentina en una posición de marcado aislamiento diplomático en el ámbito sudamericano.
La reacción de los líderes conservadores de la región
La decisión de Milei y la diplomacia argentina tomó distancia incluso de referentes de la derecha y el liberalismo latinoamericano, quienes, priorizando el pragmatismo comercial y el orden institucional, saludaron la victoria de Lula y resaltaron el valor de la jornada democrática.
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Chile: El presidente José Antonio Kast mantuvo un llamado telefónico con el mandatario electo e hizo hincapié en la agenda bilateral: «Chile y Brasil tienen mucho futuro en común», sostuvo, anticipando que trabajará para «profundizar la integración económica y el combate al crimen organizado».
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Ecuador: El presidente Daniel Noboa apeló a los desafíos productivos de la región al señalar: «Nuestra región tiene enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar cuando trabajamos juntos».
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Perú: La dirigente Keiko Fujimori felicitó al pueblo brasileño y reafirmó la importancia de velar por la «alianza estratégica, la integración y la cooperación, con especial atención al desarrollo sostenible de la Amazonía compartida».
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Colombia: El referente Abelardo de la Espriella, un abierto aliado de Bolsonaro durante la contienda, marcó una clara diferencia conceptual con el Gobierno argentino: «Cuando el pueblo se pronuncia en las urnas, su voluntad se respeta porque es sagrada. ¡En eso consiste la democracia!», enfatizó, instando a preservar la cooperación bilateral en materia de seguridad, narcotráfico y protección ambiental.
El respaldo unánime del resto de Sudamérica
En el resto del arco político regional, las felicitaciones institucionales se multiplicaron a las pocas horas de confirmarse el escrutinio oficial.
Desde Uruguay, Yamandú Orsi celebró el proceso electoral al manifestar: «Acabo de comunicarme con el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, un amigo. Lo felicité por el triunfo y por la fiesta democrática que representa un proceso electoral». En la misma línea, el mandatario boliviano, Rodrigo Paz Pereira, remarcó que «Bolivia y Brasil somos países vecinos y hermanos, unidos por una historia y desafíos comunes».
Finalmente, las cancillerías de la región valoraron la masiva concurrencia a las urnas. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela subrayó que «el pueblo de Brasil ha dado una contundente muestra de participación cívica y democrática. Felicidades al presidente Luiz Inácio Lula da Silva por su victoria».
