A una semana de la segunda vuelta electoral, el mandatario brasileño cuestionó el modelo económico de La Libertad Avanza y le preguntó a su rival si aplicará un ajuste similar. El senador del Partido Liberal esquivó la consulta y acusó al Partido de los Trabajadores de tener vínculos con dictaduras.
La política económica argentina y la figura de Javier Milei se metieron de lleno en el último debate televisado de cara a la segunda vuelta presidencial en Brasil. A solo siete días del balotaje del próximo 25 de octubre, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva chicanearon a su contrincante, el senador Flávio Bolsonaro, preguntándole si imitará las políticas de recortes del Gobierno argentino en caso de acceder al Planalto.
“Quiero saber. ¿Ya pediste prestada la motosierra de Milei?”, le increpó de forma directa Lula da Silva a su adversario durante el encuentro transmitido por la señal TV Band.
Lejos de profundizar sobre el modelo de La Libertad Avanza, el candidato del Partido Liberal (PL) esquivó el cuestionamiento y buscó acorralar al líder del Partido de los Trabajadores (PT) remarcando sus alianzas internacionales en la región y en Medio Oriente.
“Tu amigo, que es Ortega de Nicaragua, un dictador. Tu amigo que es Maduro, que está preso. Esos son tus amigos. Mandaste a tu vicepresidente a visitar la presidencia del dictador de Irán. ¿Es en eso que transformaste a Brasil? Brasil se acabó internacionalmente por culpa de tu política, Lula”, sentenció Flávio Bolsonaro.
Y agregó: “La izquierda ha dejado tanta gente en la miseria que la derecha tiene que venir a arreglarlo”. Frente a la acusación, el jefe de Estado brasileño rechazó cualquier tipo de influencia externa en su programa de gobierno: “Es el modelo que impulsa el crecimiento económico y que cuenta con el mayor programa de inclusión social en la historia de este país”, respondió.
Tensión en vivo: acusaciones de corrupción, seguridad y cruces personales
El intercambio por la agenda económica de la región fue uno de los momentos más álgidos de un debate marcado por la paridad que señalan los sondeos. Cabe recordar que en la primera vuelta del pasado 4 de octubre, Flávio Bolsonaro se impuso con el 47% de los votos frente al 45% cosechado por Lula da Silva.
A lo largo del cruce televisivo, los candidatos se midieron en tres ejes principales:
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Seguridad pública: Bolsonaro prometió declarar la “guerra al narcoterrorismo” a partir de enero, asegurando que impulsará leyes severas: “Quien va a ir con miedo en las calles van a ser ellos”. Lula, por su parte, defendió la iniciativa parlamentaria que debate el Congreso para combatir al crimen organizado con foco en la “protección para la comunidad”.
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Causas judiciales y corrupción: El senador opositor confrontó al Presidente por las investigaciones judiciales que involucran a la empresaria Roberta Lucinda y a su hijo, «Lulinha». Lula respondió apuntando contra Eduardo Bolsonaro —hermano del candidato opositor, condenado a cuatro años de prisión y autoexiliado en EE.UU.— y arremetió contra el exmandatario Jair Bolsonaro: “La mentira es fuerte en la familia Bolsonaro. Él es peor que su padre”, lanzó, advirtiendo a Flávio que si pierde el balotaje “perderá su inmunidad como senador y va a tener problemas”.
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Chicanas en el escenario: En un pasaje donde ambos quedaron cara a cara frente a las cámaras, Bolsonaro ironizó pidiéndole al Presidente que se alejara “porque temía perder la billetera”. A la par, acusó que “el 73% de los presidiarios votó por él”, a lo que Lula retrucó: “Quiero que sea el 100%. Y también que vote por mí su padre”.
Economía, salud y el tramo final hacia el balotaje
En el bloque de cierre, enfocado en las condiciones de vida y los servicios esenciales, Lula admitió las dificultades que genera la inflación en los alimentos y combustibles, aunque sostuvo que el costo de vida era superior en la gestión previa y atribuyó subas en la energía a conflictos globales derivados del gobierno de Donald Trump en Irán.
Por su parte, el candidato opositor acusó a la actual gestión de estar “más preocupado por los derechos de los bandidos que de las víctimas”, mientras esquivó responder si otorgaría un indulto presidencial a su padre en caso de ganar los comicios. Con las cartas echadas sobre la mesa, Brasil definirá su próximo Presidente el próximo domingo 25 de octubre en una de las elecciones más disputadas de la historia reciente de la región.
