Tras su sobreseimiento en el caso $Libra, el Presidente lanzó brutales ataques rodeado de empresarios y ministros.
Horas después de confirmarse su sobreseimiento definitivo en el marco de la investigación judicial por la causa $Libra, el presidente Javier Milei encabezó una cena exclusiva de la Fundación Faro en el prestigioso sector de Puerto Madero.
Brutal embestida presidencial y el deseo de la hoguera para la prensa
Durante los primeros minutos de su discurso frente a la cúpula empresarial y los principales funcionarios de su gestión, el jefe de Estado expuso de forma pública un aberrante deseo personal: que los periodistas críticos y de investigación terminen quemados en la hoguera. La violenta declaración desató un fuerte impacto político e institucional por el nivel de agresión lanzado desde la cima del Poder Ejecutivo.
En su enfático descargo, el mandatario arremetió contra las acusaciones que enfrentó durante casi dos años y celebró el fallo de la Justicia. «Quiero preguntar: ¿ahora quién me compensa por un año, ocho meses y nueve días de mentiras, calumnias e injurias que buscaron manchar mi buen nombre y honor?», cuestionó con vehemencia, añadiendo que «la justicia volvió a poner las cosas en su lugar y quedó al descubierto la tremenda operación política y mediática, cuyo único objetivo fue dañar la investidura presidencial. Intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron porque somos honestos, porque estamos limpios».
Cautiverio empresario, nombres propios y los aplausos del círculo íntimo
En una escalada sin precedentes contra el ejercicio del periodismo libre, Milei personalizó sus ataques y mencionó directamente a destacados cronistas de la prensa nacional. «A los periodistas ensobrados, corruptos, mercenarios de la mentira y fabricantes seriales de operaciones como Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodríguez, Natalia Volosin, Luis Novaresio y todos los demás que utilizaron este tema, que me expliquen quién se hace cargo ahora de toda la basura que difundieron», disparó sin filtro ante la mirada atónita de los presentes.
Seguidamente, apeló a una cita filosófica para justificar la violencia discursiva: «Que sepan muy bien que los hijos de puta en la Argentina no van a tener piedad. Porque, como decía Adam Smith, tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos; y acá a los buenos les tiene que ir bien. Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta».
Las furibundas declaraciones fueron presenciadas en silencio por los máximos referentes del empresariado nacional reunidos por la entidad dirigida por el filósofo Agustín Laje. Entre los asistentes figuraban Martín Migoya (Globant/AEA), Marcelo Sielecki (Elea), Rubén Cherñajovsky (Newsan), Martín Eurnekian (Aeropuertos Argentina),Juan Martín De La Serna (Mercado Libre), David Martínez (Fintech), Adrián Werthein (DirecTV), Francisco De Narváez (Chango Más), Horacio Marín (YPF), Manuel Santos Uribelarrea (MSU Energy), Mariano Bosch (Adecoagro), Claudio Belocopitt (Swiss Medical) y Ricardo Markous (Tecpetrol).
El auditorio contó además con la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; la senadora Patricia Bullrich; el titular de Diputados, Martín Menem; el viceministro de Justicia,Santiago Viola; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor Santiago Caputo; el vocero Adrián Ravier y el embajador estadounidense, Peter Lamelas.
