El escenario político y social argentino comienza a mostrar señales de tensión de cara a los próximos desafíos electorales.
A pesar de los esfuerzos por ordenar las variables macroeconómicas, la brecha entre las cifras oficiales y el día a día de las familias reaviva la preocupación sobre el humor social. Esta fue una de las principales conclusiones vertidas durante el Simposio Internacional de Economía organizado por la Universidad de Tel Aviv.
Reconocidos analistas políticos advirtieron que la estabilización de los precios no resulta suficiente para contener las exigencias cotidianas de una población atravesada por la caída de los ingresos, el desempleo y la creciente inseguridad.

Desocupación, costo de vida y el impacto directo en las familias
Durante el debate, Lara Goyburu, directora de Management & Fit, remarcó que las urgencias de la economía cotidiana explican el deterioro de las expectativas populares: «La desocupación es el principal problema y la inseguridad empieza a ganar importancia». En su diagnóstico, destacó la fuerte carga que asumen las mujeres al administrar los recursos del hogar y afrontar los recortes en áreas sensibles como educación, salud y el cuidado de adultos mayores.
Por su parte, Alejandro Catterberg, presidente de Poliarquía Consultores, planteó que la sociedad atraviesa una nueva fase tras la crisis del sistema político tradicional. Si bien remarcó el fin de la lógica pendular histórica y el impulso del sector exportador, advirtió sobre los riegos que enfrenta el oficialismo ante sus internas de gestión: «Hoy estamos entrando en una nueva etapa», afirmó, señalando que la falta de resolución en los conflictos internos puede afectar gravemente la gobernabilidad.

La brecha macroeconómica y el cruce entre los economistas
En esa misma línea, Ana Iparraguirre, de Dynamis Consulting, remarcó la desconexión que percibe la ciudadanía frente a la macroeconomía: «La gente pide más». Explicó que el electorado busca respuestas concretas dentro de las reglas democráticas y que la estrategia oficialista por modificar el esquema de primarias se vincula directamente a la necesidad de controlar el mapa de competencia electoral frente al peronismo y el centro político.
El simposio expuso también visiones encontradas sobre el rumbo productivo. El economista Ricardo Arriazu criticó el modesto ritmo de crecimiento del país, señalando que Argentina debería crecer por encima del 5% anual impulsada por el campo, la minería y los hidrocarburos. «Deberíamos estar creciendo arriba del 5 y estamos estancados creciendo menos del 2», sentenció Arriazu, apuntando a la falta de credibilidad internacional. En contraste, Martín Vauthier, director del BCRA y asesor del Ministerio de Economía, defendió la política monetaria destacando la compra récord de divisas al sector privado sin restricciones cambiarias, el saneamiento del balance del Banco Central y el sendero de desaceleración inflacionaria.
