Tras el sobreseimiento de los hermanos Milei en la causa $LIBRA, el Gobierno busca reactivar el acuerdo judicial para completar la Magistratura y la Corte Suprema antes de fin de año. En paralelo, la visita del Papa León XIV acelera movimientos tácticos con la oposición, mientras los datos del informe de Pulsar.UBA reflejan un contexto internacional signado por el desgaste generalizado de las gestiones gubernamentales.
Con el cierre de la causa $LIBRA tras el sobreseimiento dictado por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi a pedido del fiscal Eduardo Taiano, el escenario judicial del país ingresó en una fase de definiciones estratégicas. Sin el peso de la investigación en los tribunales, el Gobierno apunta a destrabar las negociaciones en la Cámara de Senadores para avanzar en la conformación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y el Ministerio Público Fiscal antes del cierre del año.
El diseño atribuido al ministro Juan Bautista Mahiques contempla la consolidación de los acuerdos parlamentarios para completar la nómina del Máximo Tribunal —donde sobresalen los nombres de Ariel Lijo y Mariano Borinsky— y la designación formal de la jefatura de los fiscales. En las filas del oficialismo reconocen que la ventana temporal para estas definiciones vence en noviembre: «después, el Congreso entra en modo campaña y es imposible», advierten fuentes del Ministerio de Justicia.
La agenda legislativa, la visita de León XIV y la puja con la oposición
La aprobación por amplia mayoría de iniciativas en la Cámara de Diputados, como la ley referida a Discapacidad, marcó un cambio de ritmo en las negociaciones parlamentarias entre el oficialismo y bloques aliados. Esta dinámica busca despejar tensiones en vísperas de la visita a la Argentina del Papa León XIV.
Para la Casa Rosada, la promulgación de estas medidas busca acompañar la llegada del Pontífice en un marco de equilibrio institucional. En paralelo, el peronismo evalúa gestos propios en el plano internacional, procurando gestionar una postal de Axel Kicillof con León XIV en el Cottolengo Don Orione durante los compromisos pastorales en el país.
En el plano de las candidaturas para los próximos turnos electorales, la conducción nacional no descarta esquemas alternativos, al punto de aludir públicamente a la figura de Patricia Bullrich como una opción de respaldo. Ante estas especulaciones del denominado circulo rojo, la respuesta presidencial mantiene su impronta de confrontación:
«Es una elucubración del círculo rojo que quiere un mileismo sin Milei, que es el esqueleto obeso, un oxímoron. Tienen un profundo desprecio por mi persona, un odio visceral», ha manifestado el mandatario nacional frente a las versiones sobre posibles variantes electorales.
El desgaste de los ejecutivos en el mapa internacional
El escenario local coincide con una corriente de desgaste institucional que afecta a los principales gobiernos del continente y de Europa. De acuerdo con el último reporte de la consultora Pulsar.UBA, titulado «El que cae, ¿pierde? Brasil y Estados Unidos ponen a prueba el peso del desgaste cuando se abren las urnas», la pérdida de aprobación constituye una constante en las administraciones actuales:
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Pérdida de respaldo generalizada: De los 14 mandatarios monitoreados entre mayo y octubre de 2026, 12 registraron caídas en su popularidad, con la excepción de Emmanuel Macron (estable) y Lula da Silva (+1%).
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Ranking de aprobación: La nómina regional e internacional ubica a Claudia Sheinbaum (México) con 62% y Mark Carney (Canadá) con 58%, seguidos por figuras de reciente asunción como Abelardo de la Espriella (Colombia, 50%) y Keiko Fujimori (Perú, 48%). Más atrás se posicionan Lula da Silva (46%), Donald Trump (38%), Javier Milei (37%) y José Antonio Kast (36%).
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Caídas marcadas: Rodrigo Paz (Bolivia) protagonizó el descenso más abrupto del período al ceder 31 puntos porcentuales (del 63% al 32%).
El informe concluye que, si bien la caída de los niveles de aprobación refleja un desgaste rápido de las «lunas de miel» políticas y crisis de representación en los partidos tradicionales, el volumen de popularidad no determina de manera lineal el resultado de un proceso electoral, quedando el desenlace sujeto a la oferta de candidatos y a la preservación de reglas de juego como las primarias abiertas.
