Alberto Ades, el influyente economista escuchado por el entorno oficial de Javier Milei, encendió las alarmas económicas de cara al horizonte 2027.
En un análisis profundo sobre el rumbo financiero de la Argentina, la reactivación del consumo y el impacto de la incertidumbre electoral, el analista advirtió que el mayor peligro que enfrenta la actual gestión es arribar a los comicios con una economía estancada, un mercado laboral frío y una apreciación cambiaria que impide que la clase media sienta la estabilización en el bolsillo.
Fortalezas, reservas y la trampa del riesgo país en 900 puntos
Al evaluar las perspectivas macroeconómicas, Ades destacó el equilibrio fiscal como el acierto medular del oficialismo, junto a la caída de la inflación del 211% a algo más de 30%, el superávit comercial superior a los US$ 21.000 millones y los avances en desregulación estatal. Sin embargo, contrapuso estas fortalezas con dos debilidades severas:
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Vencimientos ahogantes y falta de crédito: En 2027 la Argentina deberá afrontar pagos por más de US$ 23.000 millones en moneda extranjera. Con un riesgo país clavado por encima de los 900 puntos y reservas netas que rondan los US$ 10.000 millones, el margen de maniobra es sumamente estrecho para refinanciar deuda a tasas razonables.
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Crecimiento escaso y desparejo: La economía atravesó una recesión técnica tras acumular dos trimestres consecutivos de caída. Mientras sectores como la energía, la minería y el campo traccionan divisas, generan muy poco empleo directo. En contraste, la industria, la construcción y el comercio sufren las consecuencias de un peso apreciado y tasas de interés activas elevadas.
El economista enfatizó que para que el alivio se traduzca en una mejora real del consumo y los salarios, la inflación debe perforar el piso del 1% mensual de forma sostenida y el riesgo país desplomarse hacia los 500 puntos. Asimismo, sugirió al Tesoro aprovechar los precios de «remate» de los bonos soberanos cortos para realizar operaciones de manejo de pasivos antes de los comicios.
Incertidumbre electoral: la duda de los inversores ante un posible giro
Respecto a las inversiones privadas, Ades remarcó que los grandes proyectos bajo el paraguas del RIGI avanzarán gracias a la defensa de los gobernadores petroleros y mineros, pero que el resto de los capitales permanecerá en suspenso hasta observar el resultado de las elecciones provinciales de mitad de año. Según su lectura, los inversores no solo exigen acumulación de reservas y libertad de giro de dividendos, sino la certeza absoluta de que las reglas de juego sobrevivirán a la contienda política y no habrá un retorno al cepo o las retenciones.
Finalmente, el analista alertó sobre factores condicionantes como las exigencias normativas en las provincias mineras (como el compre local en San Juan), el elevado costo del financiamiento internacional golpeado por las tasas en EE. UU. (cercanas al 14% para endeudamiento a 10 años) y las reformas pendientes en coparticipación y sistema previsional, señalando al año 2028 como la ventana clave de concreción.
