El papa León XIV iniciará este domingo su primer viaje apostólico a la Argentina, en lo que constituye la primera visita de un Pontífice al país en 39 años.
El arribo de Robert Prevost, procedente de Uruguay, abre una gira de tres días de alto impacto pastoral e institucional que contempla misas multitudinarias en Buenos Aires, Córdoba y Luján, además de un estricto operativo de seguridad para coordinar el despliegue de más de siete millones de fieles.
Tras desembarcar en el Aeroparque Jorge Newbery, donde será recibido formalmente por el presidente Javier Milei y las máximas autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina, el Santo Padre ofrecerá un homenaje en la Plaza San Martín antes de dirigirse a la Casa Rosada para una audiencia bilateral a las 17:50. La jornada inicial concluirá en el Palacio Libertad, espacio donde pronunciará su primer discurso público ante la dirigencia política, el cuerpo diplomático y referentes de la sociedad civil.
Periferias sociales, misas multitudinarias y un operativo de seguridad sin precedentes
La hoja de ruta marcada por el Vaticano prioriza la cercanía con los sectores vulnerables y la contención socio-comunitaria, combinada con grandes encuentros litúrgicos a escala nacional:
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Eje pastoral en las periferias: El Pontífice visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole para acompañar a más de 400 personas con discapacidad, mantendrá un encuentro con 70 personas privadas de la libertad en el Complejo Penitenciario de Devoto y encabezará una reunión con representantes del mundo del trabajo, sindicatos y el sector empresarial en la Universidad Católica Argentina (UCA).
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Celebraciones masivas: León XIV presidirá tres liturgias multitudinarias: en el Monumento a los Españoles (Palermo), en el predio de la Escuela de Aviación Militar (Córdoba) y el cierre oficial del viaje en la Basílica de Luján el próximo miércoles.
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Despliegue de seguridad: Para gestionar la movilidad proyectada, el Gobierno nacional activó un Comando Unificado a cargo del Ministerio de Seguridad que desplegará cerca de 50.000 efectivos de las fuerzas federales, la SIDE, el Servicio Penitenciario y las policías jurisdiccionales, en articulación permanente con la custodia de la Gendarmería Vaticana y la Guardia Suiza.
