Una salida familiar por la avenida Corrientes cuesta casi $400.000 y equivale al Salario Mínimo completo.
El emblemático paseo nocturno de los fines de semana por la avenida Corrientes de la Ciudad, que combina espectáculo teatral, cena en pizzería y helado artesanal, se transformó en un lujo inaccesible o en un consumo fríamente planificado.
El fin de la salida familiar: ir al teatro y cenar afuera ya consume un salario mínimo entero
Un relevamiento tarifario para una familia de cuatro personas por la famosa arteria porteña arrojó un costo total de hasta $398.800, un monto que absorbe y liquida por completo el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) vigente en noviembre de 2026. Ante semejante distorsión de precios, el histórico esparcimiento de la clase media quedó seriamente restringido.
Los costos de traslado y entretenimiento representan una barrera de entrada abrumadora. Viajar en subte con la tarifa actualizada a $1.887 exige $15.096 para ida y vuelta de cuatro integrantes, mientras que estacionar un auto en las cocheras de la zona durante cuatro horas promedia los $30.000, dejando al colectivo como la variante más módica a $9.159,36 total (con tarjeta SUBE registrada a $1.144,92 el tramo).
Ya en la cartelera teatral comercial de salas como el Metropolitan o el Multiteatro, las entradas oscilan entre $40.000 y $70.000 por persona, demandando un piso de $200.000 para el grupo familiar incluso utilizando promociones y descuentos.
Pizzerías, heladerías y la drástica retracción del consumo local
Al salir de la función, la oferta gastronómica suma otro fuerte impacto en la cuenta final. Cenar en un bodegón o restaurante con plato principal, empanada de entrada y bebida ronda los $35.000 por persona ($140.000 en total), mientras que la opción tradicional de dos pizzas de muzzarella (a unos $40.000 cada una en locales icónicos como Guerrín) y cuatro gaseosas chicas de $4.500 demanda no menos de $100.000. El cierre con cuatro cucuruchos o un kilo de helado en Cadore suma $28.000 extras, a los que se agregan habitualmente $10.000 en golosinas o pochoclos para los menores en la vía pública.
Desde la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas (APYCE) señalaron que, si bien la pizza se mantiene como la alternativa más accesible, «hoy el verdadero desafío es la pérdida del poder de compra de la gente y la retracción del consumo».
La imposibilidad económica ha modificado los hábitos urbanos: vecinas del barrio de Boedo prefieren sustituir el teatro por paseos al aire libre y mates en la plaza, mientras los restaurantes y teatros porteños se sostienen principalmente gracias al turismo internacional o sectores de altos ingresos, dejando la postal iluminada de la calle Corrientes ajena al salario del trabajador local.
