A ocho meses de la norma, cayeron los empleos registrados y Sturzenegger culpó al sector privado.
A ocho meses de la sanción de la Ley 27.802 de modernización laboral, los primeros indicadores oficiales y privados reflejan un panorama sumamente complejo para el mercado de trabajo argentino.
Impacto de la Ley 27.802, datos de desplome formal y reacción oficial
Pese a que el Gobierno de Javier Milei presentó la reforma como la herramienta central para incentivar contrataciones estables, los puestos registrados se redujeron un 0,9% según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), mientras que la informalidad trepó al 45% de la población ocupada.
Ante este escenario, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, admitió públicamente su descontento con el sector empresarial al sostener: «No estoy conforme con la respuesta de los empresarios con la reforma laboral».
El funcionario nacional criticó la actitud de las cámaras frente al fin de la ultraactividad y la falta de innovación en los nuevos convenios, afirmando que «ahora todos los convenios que se firman son iguales, porque nadie se quiere pelear»,al tiempo que atribuyó parte del fenómeno a cambios culturales postpandemia hacia modalidades más flexibles.
Sin embargo, las herramientas de la norma, como la extensión del período de prueba y el banco de horas, no lograron revertir la dinámica recesiva. De acuerdo con la Secretaría de Trabajo, las nuevas contrataciones representaron apenas el 1,6% de los ocupados en junio —el punto más bajo de la serie histórica—, mostrando un tenue repunte al 1,8% en agosto que aún se sitúa por debajo del 2% previo a la ley. A la par, el INDEC confirmó que la informalidad saltó 1,8 puntos porcentuales entre los segundos trimestres de 2025 y 2026, afectando a más de 6 millones de personas.
Cierre de empresas, desempleo en récord y pérdida del poder adquisitivo
El informe del Monitor de la Reforma Laboral elaborado por el Instituto Argentina Grande advirtió que el empleo privado registrado acumula 13 meses consecutivos de caída, acumulando una pérdida de 241.200 puestos desde el inicio de la gestión libertaria y sumando 348.000 trabajadores informales en el último año. Esta sangría elevó la tasa de desocupación al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, marcando el nivel más alto del ciclo presidencial.
En simultáneo, el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) registró un retroceso de 12.700 puestos en el sector privado formal (-0,2%), dejando el total en 6,1 millones de trabajadores, una cifra equivalente a la de mayo de 2014 y que acumula un desplome del 4,2% (266.000 empleos destruidos) desde noviembre de 2023.
El contraste resulta más agudo al observar que, mientras la economía argentina acumuló un crecimiento neto del 2,2% entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el empleo asalariado privado cayó más del 4% en el mismo lapso.
El escenario se completa con un profundo deterioro salarial: el haber mínimo no tuvo recuperación real en septiembre y arrastra un desplome del 40,8% desde el cambio de gestión, mientras que el haber promedio del sector privado registrado anotó una caída del 0,4% en julio con una leve mejora del 1,3% en agosto, consolidando un mercado con menor empleo de calidad y salarios debilitados.
