Pese al mecanismo de amortiguación implementado por YPF, los combustibles en el país registraron un incremento del 16% en dólares entre febrero y septiembre de 2026. En paralelo, el consumo de nafta súper anotó una caída interanual del 2,17% en el noveno mes del año.
El impacto del conflicto bélico en Medio Oriente sobre el mercado energético internacional derivó en una disparidad en los precios de los surtidores a nivel global. En la Argentina, el precio de la nafta en dólares trepó un 16% entre febrero y septiembre de 2026, ubicándose cerca de la suba del 21% registrada en Europa y superando ampliamente el 3% alcanzado por Brasil en el mismo lapso.
Los datos se desprenden de un relevamiento elaborado por la consultora Economía & Energía (E&E), conducida por el economista Nicolás Arceo. El informe detalla además que el promedio del incremento en América Latina fue del 9%, posicionando a la plaza argentina por encima de la media regional.
En el segmento del gasoil, el incremento local en dólares fue del 20%, superando la media latinoamericana del 15%, aunque por debajo del 31% del mercado europeo y del 69% reportado en Estados Unidos.
El mecanismo de «buffer» de YPF y el comportamiento de la demanda
La contención relativa del mercado argentino frente a los picos de Estados Unidos —donde la nafta avanzó un 51%— se fundamentó en la estrategia comercial de YPF, replicada posteriormente por las restantes petroleras que operan en el país.
El esquema ideado por la compañía de mayoría estatal funciona como un mecanismo amortiguador (buffer):
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Absorción de costos: La empresa absorbió parte de las subas internacionales del barril de crudo Brent (que superó los USD 106 en octubre) para evitar un traslado directo a los surtidores.
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Recuperación futura: La firma prevé sostener los valores en surtidor cuando las cotizaciones internacionales cedan, recuperando así el diferencial adelantado.
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Ajustes automáticos: Se trasladan de forma directa únicamente las actualizaciones del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) y los insumos biocombustibles.
Al respecto, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, fundamentó la medida ante inversores:
“Cuando vimos que la demanda de nafta y gasoil empezó a ser muy elástica en Argentina después de algunos incrementos, entendimos que no podíamos aumentar más”, sostuvo el ejecutivo.
Pese a la aplicación de esta banda de contención, las ventas de nafta súper —que representan el 41% del mercado interno— retrocedieron 2,17% interanual en septiembre. En contraposición, la recuperación global de los despachos (+1,96%) estuvo explicada de manera casi exclusiva por la demanda de gasoil.
Proyecciones internacionales para el crudo hacia 2027
Las estimaciones de consultoras y entidades financieras para el barril de petróleo Brent convergen en un escenario de alta volatilidad marcado por las restricciones en el estrecho de Ormuz:
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Agencia de Información de Energía de EE.UU. (EIA): Estima el barril en USD 105 para el cuarto trimestre de 2026 y proyecta un descenso a USD 74 para fines de 2027.
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Goldman Sachs: Prevé precios sostenidos en el corto plazo por restricciones de oferta, estimando una media de USD 84 para 2027.
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Citi Group: Proyecta la reapertura de los pasos marítimos con un excedente de oferta, reduciendo el crudo a USD 70 en el cuarto trimestre de 2026 y a USD 65 en 2027.
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HSBC: Plantea un escenario de tensión extendida (new normal), elevando su proyección a USD 90 en 2026 y USD 85 en 2027, con picos eventuales de hasta USD 120 si escalan las trabas diplomáticas.
