El automovilismo internacional despide a una verdadera leyenda que dejó una marca imborrable en las pistas y en el corazón de los fanáticos argentinos.
Alan Jones, el legendario piloto australiano que se consagró campeón del mundo de Fórmula 1 en 1980 y le dio el primer título de la historia a la escudería Williams, falleció este jueves 5 de noviembre de 2026 a los 80 años tras luchar contra una breve enfermedad. Su partida enluta a la máxima categoría, pero revive de manera inevitable la memoria de las Batallas Épicas que protagonizó en pista con el santafesino Carlos Alberto «Lole» Reutemann, en una época dorada donde el carácter, el talento y la tensión al límite definían las carreras.
De la gloria en Williams al feroz enfrentamiento interno con «Lole» Reutemann
El legado de Jones en la Fórmula 1 no solo está escrito con letras de oro por sus 12 victorias, 24 pole positions, 33 podios y el título mundial de 1980. En la Argentina, su figura quedó ligada para siempre al intenso mano a mano que mantuvo con Carlos Reutemann como compañeros de equipo dentro de Williams. La convivencia entre dos gigantes de enorme personalidad pronto detonó en una de las rivalidades deportivas más feroces y recordadas de la categoría.
El punto de quiebre definitivo ocurrió en el Gran Premio de Brasil, el 29 de marzo de 1981. Bajo una lluvia copiosa, el cartel del equipo Williams le exigió al santafesino que cediera el liderazgo de la prueba a Jones, quien por entonces ostentaba el cartel de campeón vigente y prioridad en el garaje. «Lole» desobedeció la orden, aceleró hasta cruzar la meta en primer lugar y relegó al australiano al segundo puesto. Aquel desacato destrozó la relación personal entre ambos y desató una guerra fría dentro de los boxes que paralizó al mundo del deporte motor.
La rivalidad se trasladó pocas semanas después al Autódromo Oscar y Juan Gálvez para la disputa del Gran Premio de Argentina, el 12 de abril de 1981, donde el público local colmó las tribunas para respaldar a Reutemann frente a su compañero de equipo.

El inolvidable duelo en Buenos Aires y el final de una era dorada
En aquella calurosa jornada en Buenos Aires, la tercera fecha del campeonato mostró nuevamente a Reutemann por delante del australiano en la pista. Aunque la victoria de la carrera quedó en manos del brasileño Nelson Piquet a bordo de su Brabham-Ford, «Lole» firmó un valioso segundo puesto para la ovación del público, dejando a Jones en la cuarta ubicación.
La clasificación final del Gran Premio de Argentina en 1981 quedó sellada de la siguiente manera:
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1° Nelson Piquet (Brabham).
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2° Carlos Reutemann (Williams).
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3° Alain Prost (Renault).
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4° Alan Jones (Williams).
Aquel certamen de 1981 quedó marcado a fuego por la implacable lucha de egos dentro de Williams. Al finalizar la temporada, Jones culminó en la tercera posición del campeonato y anunció su retiro temporal de la categoría, aunque años más tarde regresaría para correr algunas pruebas con la escudería Haas entre 1985 y 1986. Por su parte, Reutemann quedó a las puertas de la gloria al consagrarse subcampeón mundial, a solo un punto de distancia de Nelson Piquet.
Con el fallecimiento de Alan Jones se despide a uno de los grandes gladiadores de los años 80. Su nombre quedará guardado para siempre en la memoria colectiva del automovilismo argentino como el rival implacable que obligó a Carlos Reutemann a dar lo mejor de su repertorio en las pistas del mundo.
