Mauricio Macri respalda el pedido de Emergencia Ígnea para la Patagonia.
El panorama ambiental en el sur del país ha alcanzado un punto de inflexión que trasciende las fronteras partidarias. Ante la devastación de miles de hectáreas y una sequía que no registra antecedentes similares en las últimas seis décadas, el arco político nacional comienza a cerrar filas detrás del reclamo de los mandatarios provinciales.
La urgencia no es solo operativa, sino también legislativa, buscando que el Congreso de la Nación priorice el tratamiento de herramientas legales que agilicen la asistencia financiera y técnica para una región que se encuentra bajo el asedio del fuego.
Consenso político ante el desastre ambiental en el sur
El ex presidente de la Nación, Mauricio Macri, manifestó públicamente su apoyo a la iniciativa impulsada por Ignacio Torres y sus pares de la región.
El líder del PRO subrayó la importancia de sancionar la Ley de Emergencia Ígnea durante las sesiones extraordinarias de febrero para coordinar de manera eficiente los esfuerzos entre las provincias y el Estado nacional. Según Canal 12 Web, el ex mandatario advirtió que la pérdida de más de 230.000 hectáreas de patrimonio natural exige recursos extraordinarios para proteger tanto la biodiversidad como la vida y las propiedades de los ciudadanos afectados por la crisis climática.
Los gobernadores buscan incorporar la ley en extraordinarias
La decisión de avanzar con este reclamo surgió tras un encuentro virtual entre los gobernadores de Chubut, Río Negro, La Pampa, Neuquén y Santa Cruz. Los mandatarios ya han mantenido contactos con el ministro del Interior, Diego Santilli, para anticipar que la prioridad parlamentaria de la región será esta normativa. Con la reactivación de las cámaras prevista para el 2 de febrero, los gobernadores pretenden que la Emergencia Ígnea se sume al temario de sesiones extraordinarias, junto a proyectos como la reforma laboral, entendiendo que la situación ambiental no puede esperar a los tiempos legislativos ordinarios.
Impacto sin precedentes: más de 230.000 hectáreas devastadas
El relevamiento de daños arroja cifras alarmantes para la economía y el ecosistema patagónico. La Pampa encabeza la lista con 168.000 hectáreas quemadas, seguida por Chubut con 45.000, mientras que Río Negro, Neuquén y Santa Cruz completan un cuadro que supera las 230.000 hectáreas de suelo improductivo o bosque nativo perdido.
Aunque los gobernadores valoraron el trabajo conjunto realizado a través del Sistema Nacional del Manejo del Fuego, enfatizaron que la magnitud de los focos y la sequía —la más prolongada desde 1965— requieren facultades legales excepcionales para la restauración de los ecosistemas y la asistencia directa a las comunidades damnificadas.




