El Fondo Monetario Internacional informó que la Argentina deberá pagar unos USD 13,500 millones en concepto de intereses durante los próximos cinco años.
Esta cifra, equivalente a USD 13,432 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG), se concentrará principalmente entre 2026 y 2028 y supone una exigencia significativa para las finanzas públicas nacionales, según Noticias Argentinas (NA).
El dato cobra relevancia en un contexto de múltiples vencimientos externos, donde el país acaba de cerrar un préstamo «repo» por USD 3,000 millones con un grupo de bancos internacionales para afrontar compromisos inmediatos.
Un cronograma con picos de presión entre 2026 y 2028
Según las proyecciones oficiales del FMI, el mayor peso de los pagos de intereses se concentrará en el trienio 2026-2028. Para el año en curso, 2026, los vencimientos combinados de capital e intereses con el organismo suman aproximadamente USD 4,400 millones.
El próximo compromiso inmediato es el pago de intereses del 1 de febrero de 2026, que asciende a cerca de USD 830 millones. Estos desembolsos podrían ser financiados, en parte, con los pagos pendientes que el propio FMI debe realizar bajo el crédito de USD 20,000 millones acordado en abril de 2025.
Contexto histórico: USD 14,773 millones pagados desde 2018
La deuda que genera estos intereses se originó con el préstamo extraordinario otorgado al país en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri. Este financiamiento fue luego renovado durante la gestión de Alberto Fernández y acrecentado en la actual administración de Javier Milei.
Desde ese momento y hasta fines de 2025, la Argentina ya ha pagado USD 14,773 millones en intereses al FMI, según datos del Banco Central consignados por Clarín. Esto significa que la suma a pagar en los próximos cinco años será cercana a lo desembolsado en los siete años anteriores.
Al 31 de diciembre de 2025, la deuda total del país con el organismo ascendía a USD 57,100 millones.
El futuro depende de nuevos desembolsos
La proyección de USD 13,500 millones en intereses se calcula bajo el supuesto de que la Argentina cancele los vencimientos y el FMI no otorgue nuevos créditos. En ese escenario, la carga de intereses sería decreciente con el tiempo.
Sin embargo, si el FMI aprueba nuevos desembolsos, la situación cambiaría drásticamente. Al organismo le restaría completar con poco más de USD 5,000 millones el crédito de USD 20,000 millones aprobado en abril de 2026. De concretarse, el stock total de deuda se elevaría y, en consecuencia, también aumentarían los montos por intereses y se extenderían los plazos de pago.
Este panorama se enmarca en un año 2026 con un calendario de pagos externos exigente, que incluye compromisos con bonistas privados y otros organismos multilaterales, en un contexto donde el acceso al financiamiento voluntario en los mercados sigue siendo un desafío clave para la gestión económica.




