La Patagonia se unió en un masivo rechazo a la reforma laboral de Milei.
La región patagónica se convirtió este jueves en uno de los epicentros de la resistencia contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional. En una jornada de protesta federal, las principales ciudades de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz fueron escenario de masivas movilizaciones, concentraciones y cortes parciales de rutas. La medida, convocada por la CGT y ambas vertientes de la CTA, logró paralizar sectores estratégicos y visibilizar un descontento social que crece al ritmo del debate legislativo en la Cámara de Diputados.
El impacto de la protesta fue especialmente notable en el sector público, la educación y la industria hidrocarburífera, pilares de la economía sureña. Según La Tecla Patagonia, la adhesión sindical fue sumamente alta en todo el territorio, evidenciando una coordinación regional para frenar lo que los gremios consideran un avance contra los derechos adquiridos. Las calles de las capitales provinciales se llenaron de banderas y consignas que exigían el sostenimiento de los convenios colectivos frente a la intención de flexibilización del Gobierno.
Neuquén y Río Negro: parálisis administrativa y educativa
En la provincia de Neuquén, la columna vertebral de la protesta se concentró en el Monumento a San Martín. Desde allí, gremios docentes, estatales y diversas organizaciones sociales marcharon por el centro de la capital con un acatamiento que dejó la actividad administrativa en niveles nulos durante toda la mañana. El transporte público, condicionado por la medida, operó con frecuencias mínimas, mientras que en el Alto Valle el reclamo se extendió con fuerza hacia los organismos nacionales radicados en la zona.
Río Negro no fue la excepción. En ciudades clave como San Carlos de Bariloche, Viedma y General Roca, las plazas céntricas se colmaron de trabajadores. El paro impactó de manera drástica en el dictado de clases y en la atención bancaria. Durante las asambleas a cielo abierto, los referentes sindicales rionegrinos expresaron su profunda preocupación por cómo la reforma podría afectar la estabilidad laboral en sectores sensibles para la provincia, tales como el turismo y la fruticultura, motores del empleo regional.
Chubut y Santa Cruz: el peso del sector petrolero y estatal
Hacia el sur, la protesta adquirió un tono más industrial. En Comodoro Rivadavia, el foco estuvo puesto en los accesos vinculados a la Cuenca del Golfo San Jorge. Allí, los gremios petroleros advirtieron con firmeza sobre el riesgo que corre el sistema de relaciones del trabajo. Por su parte, en Trelew y Puerto Madryn, la confluencia entre sindicatos docentes, camioneros y personal de salud garantizó que el mensaje de rechazo llegara a cada rincón de la costa chubutense.
En Santa Cruz, la movilización tuvo un fuerte carácter institucional. En Río Gallegos, el Frente Sindical marchó hacia la Casa de Gobierno y la Legislatura provincial, exigiendo un pronunciamiento de los representantes locales contra el proyecto de Javier Milei. En Caleta Olivia, la adhesión de los trabajadores mineros y petroleros fue significativa, reafirmando que la defensa de los derechos laborales es una prioridad en las actividades estratégicas que sostienen el presupuesto de la Patagonia sur.
Un escenario de incertidumbre y posibles nuevas medidas
Al cierre de la jornada, los dirigentes de las centrales obreras coincidieron en que esta reforma laboral representa una «modificación estructural» que perjudica directamente al eslabón más débil de la cadena productiva. Con el debate parlamentario aún en curso en el Congreso Nacional, el clima social en la Patagonia permanece en estado de alerta.
Las organizaciones convocantes fueron claras al anticipar que el plan de lucha no termina con esta movilización. Si el texto legislativo avanza en Diputados sin modificaciones sustanciales que protejan la seguridad jurídica de los trabajadores, las centrales sindicales evaluarán el endurecimiento de las medidas de fuerza en las próximas semanas. La Patagonia ha enviado un mensaje contundente: la paz social está ligada al respeto de las conquistas históricas del movimiento obrero.




