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El ministro de Economía, Martín Guzmán, partirá rumbo a Europa con la mira puesta en encarar las negociaciones bilaterales necesarias para lograr un acuerdo con el FMI, que permita refinanciar la deuda por US$ 45.000 millones con el organismo y, por otro lado, también el endeudamiento con el Club de París.

El ministro aterrizará en Berlín, en un periplo que durará cinco días en el viejo continente, donde también visitará las capitales de Italia, España y Francia, para entrevistarse con sus pares en pos de lograr las condiciones solicitadas por la Argentina, y teniendo en cuenta que a fin de mes vence el plazo para el último pago al Club de París, y que luego entra a correr una mora de 60 días antes de un eventual incumplimiento.

El presidente Alberto Fernández resumió el último jueves el pedido argentino al Fondo Monetario de «revisar» las tasas y los «tiempos» de los créditos, en medio de la crisis por el coronavirus.

«Aspiro a que se revise todo, que se revisen las tasas y los tiempos para pagar la deuda», sostuvo el Presidente desde la residencia de Olivos, donde participó virtualmente del encuentro del Consejo Económico y Social mientras se recupera de la Covid-19.

El mayor consenso fue el de avanzar con una emisión excepcional de la moneda del FMI (DEG) para incrementar las reservas mundiales por US$ 650.000 millones
Al respecto, el Comité del Fondo Monetario avanzó en estas discusiones, donde se definió una hoja de ruta con medidas «históricas» que beneficiarán a todos los países, en esta crisis sin prececentes.

El mayor consenso fue el de avanzar con una emisión excepcional de la moneda del FMI (DEG) para incrementar las reservas mundiales por US$ 650.000 millones, y en una reasignación de esos DEG adicionales para países más vulnerables.

La titular del FMI, Kristalina Georgieva, sostuvo que esta iniciativa «proporcionará un impulso de liquidez sustancial a todos nuestros miembros, especialmente a los más vulnerables». Para la Argentina significarán US$ 3.354 millones adicionales en reservas.

Asimismo, continuó Georgieva, «la innovación que perseguimos es que algunos de nuestros miembros más acomodados puedan asignar sus DEG con el propósito común de llevar a los miembros más vulnerables a una posición más sólida», expresó.

Georgieva aclaró que en las discusiones por delante se incluirá el tema de sobrecargos de tasas de los pŕéstamos
El Comité también dio mandato para revisar el mecanismo de financiamiento, y Georgieva aclaró que en las discusiones por delante se incluirá el tema de sobrecargos de tasas de los pŕéstamos

El comunicado del Comité del Fondo efectuó «un llamado al FMI para que explore la forma de brindar más apoyo a los países vulnerables de ingresos bajos y medios de conformidad con su mandato», indicó el texto oficial a tono con el planteo conjunto de Argentina y México ante el G20, quienes fueron específicos al solicitar también estas medidas para países de ingreso medio.

El Comité también dio mandato para revisar el mecanismo de financiamiento, y Georgieva aclaró que en las discusiones por delante se incluirá el tema de sobrecargos de tasas de los pŕéstamos, una de las iniciativas que solicitó el ministro Guzmán.

«Cuando miramos el punto que el ministro Guzmán está haciendo sobre las tasas de interés, tenemos que reconocer dos cosas: en primer lugar, que está trayendo este punto en el momento en que el Fondo pasará por una revisión periódica de nuestros cargos y ése es el momento en que se pueden discutir este tipo de cuestiones», afirmó Georgieva, quien remarcó por otro lado que «estamos comprometidos de manera muy constructiva con Argentina» en las negociaciones en curso.

Fernández también quiere poner sobre la mesa la renegociación de los plazos. «No debería ser tan complicado revisar los plazos de pago. Es un debate que merece ser dado, no por Argentina, solamente», enfatizó.

«La pandemia debe obligar a los organismos de crédito a revisar las lógicas que han imperado hasta el momento», evaluó el jefe de Estado.

En ese sentido agregó: «No quiero que le den una solución a la Argentina, quiero que los organismos de crédito encuentren una solución no sólo para los países pobres, sino a los de renta media, que tienen, como nosotros, un 40 por ciento de pobreza, pero que somos tratados como países ricos, que no somos», apuntó.

En tanto, el economista de la Universidad de Columbia Jeffrey Sachs, que también disertó en el Consejo Económico y Social, se mostró en sintonía con los dichos del Presidente y del ministro, al considerar que, dada la profundidad de la actual crisis, es necesaria una nueva Conferencia de «Bretton Woods» aggiornada, que sume China en su rol protagónico actual en la economía mundial.

La Conferencia de Bretton Woods, realizada apenas finalizó la Segunda Guerra mundial, el 1 de julio de 1944, tuvo a Estados Unidos e Inglaterra con un rol protagónico y creó la actual arquitectura financiera internacional donde nacieron el FMI y el Banco Mundial.

Sachs fue también más allá del planteo argentino, al considerar que el Club de París debería perdonarle al país casi toda la deuda que tiene con los acreedores oficiales.

El Gobierno instruyó al Procurador del Tesoro Nacional, Carlos Zannini, para que se constituya como querellante en representación del Estado en la causa que investiga si existió «administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública» por parte del expresidente Mauricio Macri y otros funcionarios en el endeudamiento del país con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La decisión fue tomadas a través del Decreto 239/2021 publicado en el Boletín Oficial, con la firma del presidente Alberto Fernández; del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; del ministro de Justicia, Martín Soria y de su par de Economía, Martín Guzmán.

En el artículo 1° del decreto se «instruye al Procurador del Tesoro para que se constituya en parte querellante, en representación del Estado, en la causa N° 3561/2019 ‘Macri Mauricio y otros s/ defraudación por administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública'».

La causa tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5 de la Capital Federal.

La norma sostiene la necesidad de que el Procurador «coadyuve en la promoción de la acción penal con el fin de determinar a las presuntas y los presuntos responsables de los delitos de acción pública que en ese proceso se investigan y que podrían haber damnificado al Estado».

La decisión presidencial

El endeudamiento asumido durante el gobierno de Cambiemos con el FMI, fue definido por el presidente Alberto Fernández en marzo pasado -al abrir las sesiones ordinarias en el Congreso- como «la mayor administración fraudulenta y la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra».

En ese marco, el Presidente anunció que impulsará una querella criminal para abrir la investigación que busca determinar la existencia de esos delitos.

En tanto, en el artículo 2° del decreto también se instruye al Procurador «a iniciar las acciones conducentes al recupero de los eventuales daños y perjuicios emergentes de los hechos denunciados, facultándola a tal efecto a promover, en su caso, la respectiva acción civil en el proceso penal».

Del mismo modo, determina que la Sindicatura General de la Nación (Sigen) debe analizar «la existencia y, en su caso, la cuantía del perjuicio económico que pudo haber generado el uso de los fondos obtenidos y los plazos comprometidos para el reembolso de la asistencia prestada, en el marco del Acuerdo Stand-By iniciado a través de la Carta de Intención del 12 de junio de 2018 y sus documentos modificatorios, ampliatorios y complementarios».

Las autoridades también solicitan la «colaboración» del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en sus materias de competencia.

En relación a esta situación, la Comisión Bicameral Parlamentaria de Seguimiento y Control del Pago de la Deuda Externa acordó hoy invitar al ministro de Economía, Martín Guzmán, y a funcionarios de la Sindicatura General de la Nación, el Banco Central y la Oficina Anticorrupción para que brinden informes sobre nivel de endeudamiento y negociaciones en curso.

El jefe de los senadores del Frente de Todos, José Mayans, al ser ratificado hoy como presidente del cuerpo, accedió al pedido de senadores y diputados de ambas bancadas en una reunión que se realizó por videoconferencia.

En ese marco, el diputado nacional del oficialismo José Luis Gioja planteó también la necesidad de convocar a autoridades de la SIGEN, de la Procuración General del Tesoro, de la Oficina Anticorrupción y del Banco Central para que ofrezcan precisiones sobre la causa del endeudamiento durante el gobierno de Mauricio Macri.

Desde Juntos por el Cambio, el senador radical Ernesto Martínez, pidió la presencia del ministro Guzmán para dar precisiones sobre la renegociación de la deuda emprendida con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de Paris.

Al aceptar la propuesta, Mayans dijo que «la renegociación con ambos organismos es la más difícil que la Argentina tiene por delante» y consideró que «puede servir para cambiar los valores del sistema financiero de nuestro país, sobre todo de estas tasas que son realmente monstruosas e impiden el desarrollo de nuestra economía».

El senador por Formosa explicó que el Gobierno nacional procura «bajar los intereses y mejorar los tiempos para que la Argentina asuma un compromiso que pueda cumplir».

El Parlamento «deberá también resolver si va a acompañar o no la negociación por la deuda», agregó.

El 1 de marzo pasado, en el marco de la Asamblea Legislativa, el Presidente anunció el inicio de la investigación y adelantó que constaría de tres etapas: la auditoría de la Sigen, la confección y presentación de la denuncia por la OA y, finalmente, la constitución como querellante de la Procuración del Tesoro Nacional que encabeza Zannini.

Durante su discurso ante la Asamblea Legislativa, el Presidente anunció que había «instruido a las autoridades pertinentes para que formalmente inicien querella criminal tendiente a determinar quiénes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra».

A horas del comienzo de las nuevas restricciones por la segunda ola de coronavirus en Argentina, Alberto Fernández pidió a los organismos internacionales de crédito «revisar» sus lógicas actuales en el marco de la pandemia e insitió que se revisen las tasas y plazos de repago en la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

El presidente expresó estas posiciones al encabezar en la tarde de este jueves la apertura de la reunión plenaria del Consejo Económico y Social (CES).

​El Gobierno busca que el FMI modifique su política de plazos y sobrecargos en la tasa de interés por la deuda a la hora de pagar el préstamo de 44.000 millones de dólares que se concedió en 2018.

«La emergencia de la pandemia debe obligar a los organismos de crédito a revisar las lógicas que han imperado hasta este momento”, dijo el mandatario por medio de una videoconferencia desde la residencia de Olivos, donde se encuentra aislado por covid.

Agregó: “La coyuntura exige que revisemos las cosas. No quiero que le den una solución a la Argentina, quiero que los organismos de crédito encuentren una solución no solo para los países pobres, sino a los de renta media, que tienen, como nosotros, un 40 por ciento de pobreza, pero que somos tratados como países ricos que no somos”.

Durante 2020, con la caída de la actividad económica y de los ingresos de la mayoría de la población, y en medio de la pandemia y la cuarentena, la pobreza subió del 35,5% al 42% de la población. En un año se agregaron 3 millones de pobres: eran 16 millones de ciudadanos y hoy son 19 millones, proyectando a todo el país los datos que difundió el INDEC a fines de marzo.

Según el comunicado oficial emitido por Presidencia, Fernández sostuvo que el objetivo de la Argentina en la renegociación de la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es “llegar a un acuerdo que haga sostenible aquello que se acuerde”.

“Esa es la discusión, franca, honesta y fructífera que estamos teniendo con el Fondo. Aspiro a que se revisen las tasas y a que se revisen los tiempo,”, plateó.

Precisó: “Para que podamos seguir creciendo, es imperioso que lleguemos a una solución por el tema de la deuda que sea sostenible, y para eso debemos revisar cosas, como la sobretasa que está pagando la Argentina por haber tomado ese crédito ruinoso que se tomó, y también los plazos de repago”.

Finalmente, Fernández dijo ver «expresiones» positivas de la directora ejecutiva del Fondo, de Kristalina Georgieva: «Me hacen guardar la expectativa íntima de que esto que estoy planteando sea escuchado y sea una solución que exceda a la Argentina”.

De la reunión plenaria participaron el presidente del CES, Gustavo Beliz; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el profesor de la Universidad de Columbia y consejero de la ONU Jeffrey Sachs; la secretaria General de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Rebeca Grynspan; el director ejecutivo del Jubilee USA Network, Eric LeCompte, y la secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, además de los integrantes del Consejo.

Ayer, miércoles la directora gerente del FMI dijo que “es el momento oportuno” de evaluar la propuesta argentina de reducir o eliminar el sobrecargo de tasas aplicadas a los préstamos, pero defendió el esquema actual y dijo que luego se verá si hay consenso entre los países miembros para propiciar algún cambio.

Fuente: Clarín

En cinco días, Martín Guzmán tiene previsto ver a sus pares de Alemania, Italia, España y Francia; antes, hablará en la asamblea del organismo multilateral para insistir con sus ideas de bajar el costo de los créditos y lograr más recursos de los países ricos.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, insistirá hoy en la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la necesidad de aliviar el costo de los créditos del organismo, antes de partir este fin de semana para avanzar en la negociación de un acuerdo para postergar el pago a ese organismo y al Club de París.

Se trata de unos USD 7.000 millones en vencimientos de capital para este año. Mientras tanto, Guzmán logró, con otros pares de los países emergentes, que se empiecen a discutir dos cuestiones trascendentes, pero que no serán sencillas de lograr.

El primer punto es la idea de que, de la nueva emisión de derechos especiales de giro (DEGs) por USD 650.000 millones, se relocalice desde los países más ricos hacia los ingresos medios, como lo solicitaron ayer Argentina y México. La intención es que, si hay recursos ociosos en los tesoros de los países del G7, se puedan prestar a través de un “fondo común” a los que más lo necesitan.

Ante este planteo, con toda su diplomacia, ayer la directora gerente Kristalina Georgieva respondió que el tema se discutirá “arduamente en los próximos meses” -junto con la ampliación en sí de los DEGs, que solo llegarían a partir de septiembre-, pero aclaró que, a la discusión global por la “relocalización” de estos recursos le deberá seguir necesariamente una en cada uno de los países que potencialmente aporten a ese fondo. Nada para esperar en el corto plazo.

Cabe recordar que Georgieva dijo que la ampliación de los DEGs se debatirá en junio en el directorio y que luego habrá una demora de unos cuatro meses.

La segunda cuestión trascendente que Guzmán logró “colar” entre sus pares es la posibilidad de reducir las sobretasas de interés que el Fondo cobra por sus préstamos. En el caso argentino, se trata de una discusión de 1455 millones de dólares, entre 952,87 millones en el caso de los sobrecargos y de 502 millones en intereses anuales, según precisaron fuentes oficiales.

Sin embargo, ahí también Georgieva le puso un freno al entusiasmo del ministro al aclarar que esos sobrecargos se aplicaron para que el Fondo resguarde la sanidad de su cartera y, además, para que no se incentive en forma excesiva buscar dinero en el organismo en lugar de tratar de obtenerlo en el mercado.

Ninguna de las dos cuestiones parece insalvable, pero sí muy compleja, dado que una mayoría importante de los 190 miembros del FMI, entre ellos Argentina, deberían ponerse de acuerdo sobre ambas. Por lo tanto, la conclusión es que el Gobierno no tendrá recursos para afrontar todos los pagos de capital de la deuda de este año sin un acuerdo de postergación para postergar el pago de la deuda de USD 45.000 millones con el Fondo que contrajo el país en la administración de Mauricio Macri.

Cuatro países en cinco días

Parte de estas cuestiones también serán discutidas por Guzmán desde el lunes en Europa, así como también la postergación del pago del Club de París del mes próximo por 2400 millones de dólares.

En la gira, informaron en el Palacio de Hacienda, “tiene previsto mantener reuniones con ministros de Economía y Finanzas, funcionarios y sector privado”. El ministro estará cinco días en el viejo continente, donde visitará Alemania, Italia, España y Francia y se entrevistará con sus pares de esos países. Partirá mañana, pero tiene previsto comenzar sus reuniones el lunes 12 en Berlín con Olaf Scholz, seguirá por Roma con Daniele Franco, en Madrid con María Jesús Montero y finalizará con Bruno Le Maire el 16 en París, donde justamente tiene su sede el Club de París.

Con ellos, debatirá “la renegociación con el FMI para alcanzar un nuevo acuerdo y la deuda con el Club de París”. El objetivo será “construir entendimientos sobre lo que la Argentina necesita para estabilizar su economía”; Guzmán dejó en claro que para esta estabilización, necesita un nuevo acuerdo.

“El objetivo es conseguir los apoyos necesarios de los accionistas del FMI, especialmente G7 y G20, para concretar un programa que le sirva a la Argentina”, aclararon.

El costo de postergar el pago con el Club de París es más bajo que acordar con el FMI en términos financieros, ya que en el pasado la Argentina estuvo en default con sus acreedores oficiales y no tuvo grandes consecuencias, porque tampoco tenía grandes créditos bilaterales.

El costo de firmar con el FMI parece más político que financiero, ya que, con el cuadro de situación global que ayer describió Georgieva, es muy posible que el organismo no le pida ajuste adicional al Gobierno para este año, más allá del que ya hizo al ponerle un tope al aumento a los jubilados y reducir la asistencia a empresas e individuos, al menos por ahora, más el aumento de los ingresos tributarios.

Fuente: Infobae

La titular del FMI, Kristalina Georgieva, aseguró que el organismo se centrará en expandir sus reservas y ajustar las políticas de préstamos para ayudar a los países de ingresos medios y bajos a recuperarse del impacto de la pandemia de coronavirus, y en fomentar el desarrollo de una política de vacunas planetaria para 2021.

En este sentido, el FMI buscará desarrollar capacidades y «mantener la velocidad y la fuerza de su respuesta excepcional» para ayudar a los Estados miembros a navegar por una salida segura de la crisis y contrarrestar los riesgos de divergencia, dijo Georgieva este miércoles al anunciar la agenda Global de políticas del fondo para 2021, que describe las prioridades clave del fondo para los próximos seis meses.

«La política de vacunas es una política económica. Un progreso más rápido para poner fin a la crisis sanitaria podría añadir casi 9 billones de dólares al PIB mundial para 2025
KRISTALINA GEORGIEVA-PRESIDENTA DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

“La oportunidad de progreso se está cerrando rápidamente”

Georgieva alentó a la comunidad internacional a avanzar en una campaña planetaria de vacunación al considerar que una política efectiva de vacunas podría agregar 9 billones de dólares al PBI mundial para 2025.

«La política de vacunas es una política económica. Un progreso más rápido para poner fin a la crisis sanitaria podría añadir casi 9 billones de dólares al PIB mundial para 2025, pero esta oportunidad se está cerrando rápidamente», afirmó Georgieva durante el discurso de apertura que dio inicio formal a la Asamblea de Primavera del FMI y del Banco Mundial.

Aumentar la producción y evitar controles de exportación

Según Georgieva, su Agenda Global de políticas para 2021 implica, entre otras cuestiones, aumentar la producción y distribución de vacunas así como evitar los controles de exportación.

También significa financiar plenamente las instalaciones de Covax y garantizar que los excedentes de vacunas se transfieran a los países más pobres.

El Covax es una coalición formada por 172 países que busca acelerar la búsqueda de una vacuna eficaz, apoyar la investigación, el desarrollo y la fabricación de una amplia gama de candidatos a vacunas eficaces de Covid-19 y negociar sus precios.

La clave: apoyar a los vulnerables

«Toda la variedad de la vida está hecha de luces y sombras», dijo Georgieva citando a León Tolstoi.

«La crisis sigue proyectando una oscura sombra», alertó Georgieva, quien insistió en la necesidad de garantizar una recuperación justa, donde la clave es apoyar a los hogares vulnerables y a las empresas viables mientras dure la pandemia.

«Dada la divergencia (del crecimiento económico de los países), necesitamos tanto una comunicación cuidadosa por parte de los principales bancos centrales como políticas prudentes en los países emergentes y en desarrollo para minimizar los efectos financieros perjudiciales», manifestó.

La oportunidad

La previsión de crecimiento mundial del FMI es 6% para este año y al 4,4% en 2022, si bien será liderara por los Estados Unidos y China. Las regiones de Europa y América Latina quedaron más rezagados en cuanto a las expectativas de crecimiento.

Por último, llamó a tomar el desafío que plantea la coyuntura de la Covid-19 como una oportunidad justa para el futuro, lo que «es quizás la decisión más importante que cualquier Gobierno puede tomar este año».

Aumentar la inversión pública e impulsar economías inclusivas y más verdes

La titular del FMI hizo hincapié en la necesidad de aumentar la inversión pública en proyectos verdes e infraestructuras digitales, en la salud y la educación de las personas- para garantizar que todos puedan beneficiarse de la transformación histórica hacia economías más verdes, inteligentes e inclusivas.

Para liberar este potencial, reconoció, los países necesitarán ingresos públicos suficientes y un gasto más eficiente, y en muchos casos, esto significará una fiscalidad más progresiva y un acuerdo internacional sobre cuestiones como la tributación mínima de las empresas, consideró.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha planteado que los gobiernos de «economías avanzadas» deberían considerar la imposición de un impuesto a los más ricos, aunque solo de manera temporal, para afrontar el mayor gasto público que se ha generado como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

«A fin de ayudar a atender las necesidades relacionadas con la pandemia, una opción consiste en gravar los ingresos elevados con una contribución temporal a favor de la recuperación tras la covid-19», dice una nota del FMI firmada por Vitor Gaspar, director del Departamento de Finanzas Públicas del Fondo, así como por Raphael Lam, Paolo Mauro y Mehdi Raissi, de la misma área que dirige.

En el informe «Monitor Fiscal», publicado este miércoles, aunque con fecha del 1 de este mes, el FMI refuerza esta idea y, en concreto, propone que se hagan «contribuciones» e «impuestos sobre beneficios empresariales excesivos».

Con ello, dice, se podrían acumular los recursos que se necesitan para «mejorar el acceso a servicios básicos, reforzar las redes de protección y redoblar los esfuerzos que permitan cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)», dice el documento.

Amazon a favor de los impuestos

Justamente el martes de esta semana, el fundador de Amazon Jeff Bezos manifestó su respaldo a un eventual aumento los impuestos a las corporaciones en EE.UU., cuyo gobierno se plantea la posibilidad de incrementarlos por primera vez en 25 años.

En un comunicado, Bezos dijo que apoyaba la propuesta del presidente estadounidense, Joe Biden, de aumentar impuestos a la renta corporativa para financiar un plan de infraestructura. Sin embargo, el hombre que encabeza la lista de multimillonarios de Forbes y que incrementó su fortuna en uno de los peores años de la economía mundial, ha puesto la letra pequeña al afirmar que esa inversión «requerirá concesiones de todos los lados».

Fuente: RT

El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza su estimación de recuperación para la economía argentina, pero esta vez se habría quedado bastante corto. El 5,8% que estimó el organismo internacional está bien por debajo de lo que posiblemente termine ocurriendo. Martín Guzmán ya había señalado que este año la actividad podría rebotar un 7%, pero economistas del sector privado creen que incluso podría llegar a estirarse más, hasta niveles cercanos al 8%.

Los datos favorables para la economía que divulgó el INDEC la semana pasada provocaron que se revise al alza la estimación sobre el futuro de la economía para todo el 2021. Economistas como Adrián Yarde Buller están entre los que consideran que la actividad podría terminar sorprendiendo al alza y acercarse a ese 8%. “La actividad se recuperó un poco más rápido de lo pronosticado en los últimos trimestres. Buena parte de que se cumpla este pronóstico dependerá del nivel de restricciones que se impongan por los contagios”. Su diagnóstico es compartido por otros especialistas.

El dato de enero mostró un fuerte incremento de 1,9% respecto a diciembre, bien por encima de lo esperado. Si bien es cierto que puede haber algunas cuestiones estacionales que impactan, el dato dejó un piso mucho más alto de crecimiento para 2021 que el estimado previamente. Andrés Borenstein, director de Econviews, también viene estimando un 7% de recuperación. Sin embargo, advierte que no se trata de un gran número, porque faltaría aún un trecho importante para recuperar todo lo perdido durante la pandemia.

Las restricciones no afectarán, al menos en esta etapa, a los sectores que más aportan al PBI, como la industria, el comercio mayorista y minorista ni la construcción

El gran bajón que sufrió la economía argentina entre abril y mayo de 2020 por el cierre total de actividades debido a la cuarentena provocó una caída de 9,9% del PBI. La mejora de los últimos meses del año pasado dejó un “arrastre estadístico” de 6% de recuperación para este año. Eso significa que aún si la economía permaneciera totalmente “planchada” este año, igual se verificaría este nivel de repunte, comparando contra un pésimo 2020. El dato de enero dejó ese piso mucho más alto todavía.

La estimación del FMI sugiere que el impulso para la actividad durará bastante poco. De hecho, sugiere que luego del 5,8%, en 2022 se registraría otro repunte de apenas 2,2%. O sea que en dos años de mejora no se habrá recuperado todo lo perdido en el año de la pandemia.

El Gobierno tiene ahora especial cuidado para que las restricciones que se adoptarán en medio de la segunda ola de contagios de COVID-19 tengan un impacto más acotado en la economía. El objetivo es evitar todo lo posible una recaída y no cortar la recuperación incipiente de los últimos meses.

La fuerte recuperación que mostró la actividad en enero consolidó un piso de reactivación mucho más alto para 2021. Ahora habrá que seguir con atención las restricciones a la actividad que se definan para suavizar la segunda ola de contagios de Covid-19

Por eso, las medidas no afectarán al menos en esta etapa a los sectores que más aportan al PBI, como la industria, el comercio mayorista y minorista ni la construcción. Pero nadie puede dar por seguro que no habrá nuevas restricciones en caso de que la segunda ola crezca más que lo esperado. En ese caso, el escenario se volvería más complejo, porque no sólo habría un impacto más fuerte en la actividad, sino que además obligaría a incrementar la emisión monetaria por encima de las previsiones, lo que tendría consecuencias negativas para el tipo de cambio y la inflación.

Por supuesto que el alto precio del maíz y la soja también tendrán un fuerte impacto a partir de este trimestre. Habrá mayor movimiento en el sector agropecuario, que también tiene su peso importante en el Producto Bruto y los dólares que ingresarán ayudar a prolongar la estabilidad cambiaria.

El propio FMI reconoció que el mundo crecerá a distintas velocidades. Aquellos países que avancen más rápido con la vacunación tendrán una recuperación más sólida y dejarán atrás más rápido los efectos de la pandemia. Por eso, las naciones desarrolladas ya este año habrán dejado atrás la crisis, mientras que los emergentes demorarán mucho más.

Fuente: Infobae

Gravaría las rentas altas y a las personas ricas y se destinaría a financiar necesidades ligadas a la pandemia, dijo el encargado de asuntos fiscales.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) propuso este miércoles que los países impongan un impuesto «temporal» a las rentas más altas y a los ricos destinado a financiar las necesidades relacionadas con la pandemia y con la crisis que conlleva, que ha provocado el aumento generalizado de los niveles de déficit y de deuda.

La idea se parece al «Aporte Solidario» que votó Argentina y que está generando el rechazo de los empresarios en la Justicia.

«Para ayudar a hacer frente a las necesidades de financiación relacionadas con la pandemia las autoridades podrían considerar un contribución temporal para la recuperación poscovid aplicada sobre las rentas altas y la riqueza», señaló Vitor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI en rueda de prensa.

Este fondo, agregó, encauzaría los recursos necesitados para mejorar el acceso a los servicios básicos y asegurar las redes de seguridad social, entre otros.

Gaspar reconoció que «las desigualdades preexistentes han amplificado el impacto adverso de la pandemia y, a la vez, el covid-19 ha agravado las desigualdades», lo que supone «un círculo vicioso de desigualdad que podría dar lugar a un quiebre social y político».

El nuevo informe «Vigilancia Fiscal» del FMI destaca que el enorme apoyo fiscal desplegado por las autoridades ha evitado recesiones más graves y mayores pérdidas de empleo.

No obstante, advierte que los déficit y la deuda públicas se ha disparado a niveles sin precedentes.

En general, la media de déficit respecto al PIB en 2020 alcanzó el 11,7% en 2020 en las economías avanzadas, el 9,8 para los países emergentes y el 5,5% para los de bajos ingresos.

El FMI presentó el informe en el marco de la asamblea de primavera que celebra virtualmente de manera conjunta con el Banco Mundial, y donde elevó las previsiones de crecimiento económico global al 6%, frente al 5,5% anticipado tres meses atrás aupado por el repunte de China y Estados Unidos.

El Fondo también ha apoyado públicamente el llamamiento de la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, a favor de un tipo mínimo del impuesto de sociedades para dificultar que las grandes empresas multinacionales minimicen sus pagos de impuestos.

Esa propuesta de Estados Unidos se discutirá en el marco de la Asamblea del Fondo esta semana.

Dio a conocer su informe Perspectivas Económicas Mundiales (WEO) en el que proyecta una recuperación de 5,8% para la economía argentina en 2021, casi un punto por encima de la previsión de octubre pasado.

Argentina crecerá 5,8% según estima el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe Perspectivas Económicas Mundiales (WEO) mejorando su anterior pronóstico en casi un punto.

En la conferencia de prensa brindada en Washington a la cual participó Ámbito, Gita Gopinath, directora de Investigaciones del FMI, explicó que los precios de los commodities alimenticios “que constituyen las principales exportaciones de Argentina” explican en parte la mejora en el crecimiento.

Aunque, no dejó de señalar que los desafíos continúan, “La inflación sigue siendo alta y las expectativas inflacionarias no están bien ancladas. Claramente hay mucho más por hacer en términos de estabilización macroeconómica”, indicó la economista. Cabe señalar que en el WEO el Fondo no consigna para Argentina su estimación de inflación para este año, solo pública el 42% correspondiente al año 2020. «Para Argentina, las variables fiscales y de inflación son excluidos de la publicación para 2021-26, ya que en gran medida están vinculadas a las negociaciones del programa aún pendientes», afirmó.

Gita destacó que las autoridades argentinas “están trabajando duro en ello” (estabilizar la economía) y recordó que el FMI “esta colaborando con Argentina para construir un marco social y económico sólido”.

El FMI mejoró sus previsiones de crecimiento tanto para el mundo como para la Argentina. En su informe Perspectivas Económicas Mundiales se proyecta una recuperación de 5,8% para la economía argentina en 2021 (casi un punto por encima de la previsión de octubre pasado), en tanto que espera que la economía mundial avance 6% en el año en curso (una corrección al alza de 0,8 puntos respecto de la anterior estimación).

En su anterior estimación sobre el comportamiento de la economía del país, conocida en enero, el Fondo calculaba un crecimiento de 4,5%. Esta cifra es inferior a la estimación del Gobierno contenida en el presupuesto nacional que augura un avance de 5,5% para 2021.

Pese a la mejora en la previsión del organismo internacional, la proyección sigue estando por debajo de las expectativas de las autoridades argentinas. Recientemente, el ministro de Economía, Martín Guzmán, manifestó que el Gobierno nacional espera un crecimiento del Producto Bruto Interno del 7% como base para 2021, a partir de los indicadores que ratifican una consolidación de la recuperación de la actividad, el empleo, y el fortalecimiento de las cuentas públicas.

Para el año 2022, el Fondo espera una moderación en el crecimiento: prevé un avance de 2,5%. Dado que la economía argentina tuvo un fuerte retroceso de 9,9% en 2020, de cumplirse las previsiones del organismo multilateral de todas formas el año próximo el PIB sería 1,4% inferior al nivel alcanzado en 2019.

Las cifras contenidas en el informe también muestran una favorable evolución de las cuentas externas del país. La cuenta corriente del balance de pagos arrojaría un superávit equivalente a 2,3% del PIB en 2021, por encima del excedente de 1% registrado el año pasado.

Juegan en este sentido tanto la recuperación económica mundial como la suba en los precios de las materias primas. Con relación a los principales socios comerciales de la Argentina, el fondo espera que China (el único país importante que creció en 2020) tenga una expansión de 8,4% en 2021. Brasil, por su parte – principal destino de las exportaciones de manufacturas argentinas – crecería este año 3,7%. El FMI prevé que los precios de las materias primas (excluidos combustibles) suban 3,3% en el año en curso.

También, y de la mano de la recuperación, se espera una caída en el desempleo. La tasa de desocupación pasaría de 11,4% de la población económicamente activa registrada el año pasado a 10,6% en el presente y a un dígito (9,3%) el próximo.

Salida

Aunque con una “alta incertidumbre sobre el curso de la pandemia”, “una salida a esta crisis sanitaria y económica es cada vez más visible” sostiene Gita Gopinath, directora de Investigaciones del FMI.

El organismo considera que, gracias al ingenio de la comunidad científica, tenemos múltiples vacunas que pueden reducir la gravedad y frecuencia de infecciones. Paralelamente, la adaptación a la vida pandémica ha permitido “un rebote más fuerte de lo previsto, en promedio, en las distintas regiones”. Más aún, “el apoyo fiscal adicional en algunas economías, (especialmente los Estados Unidos) además de una respuesta fiscal sin precedentes el año pasado y la continuación de la política monetaria acomodaticia, elevan aún más las perspectivas económicas”.

Ahora el Fondo proyecta una recuperación más fuerte en 2021 y 2022 para la economía mundial, en comparación con la previsión anterior, con un crecimiento proyectado de 6% en 2021 y 4,4 por ciento en 2022.

Las proyecciones para 2021 y 2022 son 0,8 puntos y 0,2 puntos porcentuales superiores a las estimaciones de octubre de 2020. La mejora responde al apoyo fiscal adicional aplicada en algunas economías grandes y la esperada recuperación, vacunación mediante, en la segunda la mitad del año. Para el año pasado se calcula una contracción de 3,3%.

Esta contracción es 1,1 puntos porcentuales menores a lo previsto en el Perspectivas Económicas Mundiales de octubre de 2020 y refleja los repuntes en el crecimiento verificado en el segundo semestre del año para la mayoría de las regiones después de que se suavizaron los bloqueos y a medida que las economías se adaptaron a nuevas formas de trabajo.

No obstante, las perspectivas presentan “desafíos” relacionados con las divergencias en la velocidad de recuperación tanto entre los países como dentro de ellos, y por los daños económicos potenciales derivados de la crisis.

La recuperación muestra “diferencias marcadas que se vinculan con el ritmo de la vacunación, el alcance del apoyo de la política económica, y factores estructurales como la dependencia del turismo” afirma Gopinath.

Entre economías avanzadas, se espera que los Estados Unidos logren superar su nivel de PIB anterior al COVID este año, mientras que muchos otros países desarrollados volverán a sus niveles previos a la pandemia recién en 2022. Entre los mercados emergentes y economías en desarrollo, China ya había vuelto al PIB anterior al COVID en 2020, pero para muchos otros no se espera que lo hagan hasta 2023.

El FMI calcula que las pérdidas acumuladas en el ingreso per cápita durante el período 2020-22, en comparación con las proyecciones pre pandémicas, es equivalentes al 20% del PIB por habitante de 2019 en mercados emergentes y economías en desarrollo (excluyendo China), mientras que en las economías avanzadas las pérdidas suman 11%.

Esto ha revertido los avances en la reducción de la pobreza: se estima que 95 millones de personas adicionales cayeron en esta condición en 2020.

Como consecuencia de la crisis, el Fondo considera probable que aumenten no sólo las diferencias entre los países avanzados y en desarrollo, sino también que se acentúen las desigualdades dentro de las naciones. Al respecto advierte que los trabajadores jóvenes y aquellos con relativamente habilidades más bajas siguen siendo más afectados. En los países emergentes, las tasas de empleo femenino siguen estando por debajo de las de los hombres, exacerbando estas disparidades.

Gopinath considera que existe “un alto grado de incertidumbre” en torno de las proyecciones que mucho dependerán de la carrera entre los virus y vacunas. También advierte que si los aumentos en las tasas de interés en los Estados Unidos reflejan una sensación de abrupto endurecimiento en la política monetaria “podría haber contagios adversos a los mercados emergentes y las economías en desarrollo, en particular entre las con elevada deuda y grandes necesidades de financiación”.

La principal economista Fondo entiende que “ante todo, países deben trabajar juntos para garantizar vacunas en todo el mundo”. Al respecto, los laboratorios están tratando de producir tres veces el nivel de vacunas que se elaboran en un año normal, tarea que supone grandes desafíos. Advierte sobre la “inequidad” en la distribución de las vacunas ya que los países de altos ingresos, con el 16% de la población mundial, han comprado el 50% de las dosis.

Respecto de los bancos centrales advierte que deben “seguir garantizando un acceso adecuado a la liquidez internacional” y recordó que los mercados emergentes y países de bajos ingresos se beneficiará de una nueva asignación de los Derechos Especiales de Giro (el capital del FMI, a la Argentina le corresponden unos 4.400 millones de dólares).

La economista destaca que “La rápida acción política en todo el mundo, incluidos $ 16 billones en apoyo fiscal, evitó cosas mucho peores resultados”. Es más precisa que, de acuerdo a las estimaciones del FMI, “el severo colapso del año pasado podría haber sido tres veces peor si no hubiera sido por tal apoyo”. Debido a que se evitó una crisis financiera, se espera que las pérdidas a mediano plazo sean menores que después la crisis financiera mundial de 2008, alrededor del 3%.

Recomendaciones

El WEO también analiza los pasos que deben encarar los países en función de la situación de la pandemia. En aquellos donde la vacunación ya es generalizada y los sistemas de atención de la salud se ubican a niveles previos al Covid, afirma que “las restricciones pueden comenzar a levantarse”.

En tanto, mientras la pandemia continúe, las medidas deben centrarse en:

Salir (utiliza el término “escapar”) de la crisis priorizando el gasto sanitario.
Proporcionar el apoyo fiscal bien focalizado y,
Mantener una política monetaria acomodaticia mientras se monitorean los riesgos de estabilidad.

Para el organismo, recién a medida que avanza la recuperación, los responsables políticos deberán atacar los problemas económicos que dejó la pandemia con “miras a impulsar la capacidad productiva (por ejemplo, la inversión pública) y el aumento de incentivos para una asignación eficiente de los recursos productivos. El Fondo reconoce que esto demanda “un delicado equilibrio, especialmente teniendo en cuenta la incertidumbre imperante».

El paquete de estímulo de US$ 1,9 billones del presidente Joe Biden fortalecerá la economía de Estados Unidos e impulsará un crecimiento global más rápido este año, señaló el Fondo Monetario Internacional (FMI) este martes. Sin embargo, el organismo advirtió que muchos países continúan sufriendo la pandemia y están en riesgo de quedarse rezagados.

La economía de Estados Unidos superará su tamaño antes de la pandemia pues el crecimiento alcanzará el 6,4% este año, indicó el FMI. Una cifra que está 1,3 puntos porcentuales por encima del pronóstico que hizo el grupo en enero pasado. El repunte ayudará a que la economía global se expanda un 6% en 2021. Lo que también es una mejora de 0,5 puntos porcentuales con respecto a la perspectiva anterior del FMI. Además, las estimaciones están en la misma línea de las expectativas de Wall Street.

«Con US$ 1,9 billones, se espera que el nuevo paquete fiscal del gobierno de Biden genere un fuerte impulso al crecimiento en Estados Unidos en 2021 y proporcione efectos secundarios positivos considerables a los socios comerciales», explicó el FMI en un informe. Otros gobiernos y bancos centrales de todo el mundo también han inyectado billones de dólares a la economía global.

Recuperación de EE.UU. gana velocidad

El FMI señaló que la «respuesta política sin precedentes» a la pandemia implica que «es probable que la recesión deje cicatrices más pequeñas que la crisis financiera mundial de 2008». El grupo estima que la producción mundial cayó un 3,3% en 2020, mientras que la economía estadounidense se contrajo un 3,5%.

De hecho, ya hay indicios de que la recuperación de la economía de Estados Unidos está ganando velocidad. Los empleadores en el país agregaron 916.000 puestos de trabajo en marzo, el mayor aumento desde agosto. El sector manufacturero de EE.UU. también está avanzando, y el índice ISM, que se enfoca en esta área específica, publicó recientemente su mejor lectura desde 1983.

El FMI espera que la vacunación contra el coronavirus y el estímulo masivo del gobierno se combinen este año para producir la tasa de crecimiento anual más rápida de Estados Unidos desde 1984, cuando Ronald Reagan era presidente. Pero, muchos otros países tendrán que esperar hasta 2022 o 2023 para recuperar toda la producción que perdieron durante la pandemia. El crecimiento de la producción mundial se desacelerará al 4,4% el próximo año, según el FMI.

Fuente: CNN