El Gobierno argentino cumplió este viernes con un importante vencimiento de deuda con bonistas privados por un total de 4.200 millones de dólares, operación que ya era esperada por los mercados.
La estrategia para afrontar el pago combinó, según Noticias Argentinas, recursos propios del Tesoro, fondos provenientes de la privatización de las represas del sur y un novedoso mecanismo de crédito con bancos internacionales. Este movimiento permite aliviar la presión en las cuentas públicas y reafirma el compromiso del gobierno de Javier Milei y Luis Caputo con el ordenamiento fiscal.
La ingeniería financiera detrás del pago: tres fuentes de fondos clave
El pago total alcanzó los 4.218 millones de dólares. Sin embargo, como 692 millones de este monto correspondían a títulos en manos del sector público, su cancelación no implicó una salida neta de divisas, ya que es una operación interna refinanciable. Para cubrir los 3.526 millones restantes adeudados a privados, el Tesoro Nacional desplegó una estructura financiera triple.
La fuente principal fueron los 2.300 millones de dólares obtenidos de la reciente privatización de las represas del Comahue. El resto, aproximadamente entre 1.200 y 1.300 millones, se completó con recursos del acuerdo REPO (acuerdo de recompra) que el Banco Central cerró esta semana con un consorcio de seis grandes bancos internacionales.
El rol del REPO con bancos globales y el programa de acumulación de reservas
Ya el pasado miércoles, el Banco Central confirmó un paso clave: concretó un crédito puente REPO por 3.000 millones de dólares. Este financiamiento, con un plazo de poco más de un año, lleva una tasa anual del 7,4%.
El interés del mercado superó las expectativas, ya que la operación recibió ofertas por 4.400 millones de dólares, es decir, un 50% más del monto que el BCRA buscaba. Finalmente, un consorcio de entidades financieras globales de primer nivel –entre ellas BBVA, JP Morgan, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Bank of China y Santander– suscribió el acuerdo.
De manera paralela, la autoridad monetaria no detiene su otro frente de batalla. Avanza con firmeza en su programa para fortalecer las reservas internacionales, acumulando hasta ahora unas compras netas por aproximadamente 200 millones de dólares. Este esfuerzo persigue un objetivo claro: construir un colchón de divisas más sólido para el futuro.
Así, mediante esta ingeniosa operación combinada, el Gobierno logró sortear un vencimiento crítico. La estrategia evitó utilizar las reservas netas del BCRA, optando en su lugar por dos herramientas: los ingresos extraordinarios de una privatización y financiamiento externo de corto plazo. Con esta maniobra, las autoridades buscan enviar una señal contundente de cumplimiento a los mercados, al tiempo que avanzan en el complejo programa de estabilización y ordenamiento de las cuentas públicas del país.