El «desembarco» de vehículos chinos en Argentina dejó de ser una anécdota para convertirse en un fenómeno estructural del mercado automotor local.
Según Noticias Argentinas (NA), las ventas de estas marcas asiáticas crecieron un impresionante 522% en comparación con principios de 2025, impulsadas por la apertura a las importaciones y los beneficios para tecnologías verdes. Este crecimiento les permitió capturar ya un 5.6% del mercado total de autos nuevos del país.
Precios competitivos, pero sin ser la opción «low cost»
Contrario a lo que muchos esperaban, los autos chinos no llegaron como una opción de «remate». Su estrategia se basa en competir por tecnología, equipamiento y eficiencia, especialmente en los segmentos de vehículos eléctricos e híbridos que ingresan con importantes ventajas arancelarias. Los precios, aunque competitivos, se ubican en rangos que compiten directamente con marcas tradicionales.
La oferta es amplia. Comienza con citycars como el BYD Dolphin Mini, con un precio desde US$ 22.990. En el segmento de SUV, que domina el mercado argentino, los precios oscilan entre los US$ 27.500 de un MG ZS híbrido y superan los US$ 60.000 para modelos de alta gama como el GAC GS8. El precio final, explica el informe, se ve impactado por logística, IVA e impuestos internos, lo que impide que sean significativamente más baratos pese a los beneficios de importación.
¿Quiénes están detrás de esta expansión? Los grandes grupos importadores
Este crecimiento exponencial no es obra de una sola marca. El mercado se ha atomizado con el arribo de nuevas firmas y el relanzamiento estratégico de otras por parte de poderosos grupos empresarios locales. Actualmente, Baic lidera la oferta china con el 2.2% del mercado total, seguida por Haval (1%). Detrás de estas marcas operan los principales importadores del país, que han visto una oportunidad de negocio clave.
El Grupo Antelo trae Haval, Tank y Ora; el Grupo Corven controla Chery y Foton; el Grupo Eximarreintrodujo la histórica marca MG (ahora de capitales chinos). La excepción es BYD, el gigante mundial de los eléctricos, que opera en Argentina de forma directa, sin intermediarios. Otros grupos como Avantek (GAC) y Belcastro (Baic) completan un mapa de negocio que está redefiniendo la competencia en el piso de ventas argentino.




