Un informe revela que el superávit fiscal se explica por un ajuste estatal récord, mientras la industria está en recesión y las ventas en supermercados se derrumban.
La estabilización de los principales indicadores macroeconómicos no se está traduciendo en una reactivación de la economía real.
Según Noticias Argentinas, el gasto público real se desplomó un 27% respecto a 2023, marcando el mayor ajuste desde la salida de la Convertibilidad. Este recorte histórico explica casi en su totalidad el superávit primario, mientras que el consumo de los hogares se sostiene de manera precaria solo gracias al crédito y las tarjetas.
Ajuste récord: una caída del 75% en la inversión pública
El informe, fechado este 23 de enero de 2026, detalla la magnitud del ajuste fiscal. Para alcanzar el superávit, el Gobierno implementó recortes sin precedentes que van más allá de la mera racionalización. Las transferencias a las provincias cayeron más del 70%, y la inversión pública colapsó un 75% durante el último semestre.
Esta drástica reducción del gasto en obra pública e infraestructura ha tenido un efecto paralizante en un sector clave para la generación de empleo, contribuyendo a la sensación generalizada de estancamiento económico. El documento del IAG sugiere que el equilibrio fiscal se está logrando a costa de una fuerte contracción del rol del Estado en la economía.
Consumo en picada y una industria que no despega
En el frente del consumo, el panorama es igualmente preocupante. El relevamiento del instituto expone una realidad crítica para el bolsillo de las familias. Las ventas en supermercados y comercios acumulan caídas de dos dígitos y solo se mantienen a flote gracias al uso intensivo de tarjetas de crédito y financiación.
A nivel productivo, la situación no mejora. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)muestra un crecimiento «casi nulo», confirmando el estancamiento general. Sectores fundamentales como la industria y la construcción se mantienen en niveles recesivos, sin mostrar señales claras de recuperación pese a la estabilidad cambiaria y la baja inflación.
Fragilidad financiera y el rol del Banco Central
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