Los Alerces: el humo y el clima frenan el ataque de los aviones.
La emergencia ígnea en la cordillera chubutense no da tregua y el escenario se vuelve cada vez más complejo para los equipos de respuesta. El incendio forestal que afecta al Parque Nacional Los Alerces mantiene una actividad extrema en diversos frentes, lo que ha obligado al Comando Unificado a priorizar la seguridad de los combatientes.
A pesar de contar con una flota aérea importante, la combinación de factores climáticos adversos y la escasa visibilidad están obstaculizando las maniobras desde el cielo, dejando el peso de la contención en las cuadrillas que trabajan cuerpo a cuerpo con las llamas en el terreno.
El desafío de combatir el fuego entre bancos de humo
La operatividad aérea se ha visto seriamente reducida debido a la presencia de densos bancos de humo y nubosidad baja que se posan sobre los lagos y las laderas. Según explicaron los técnicos, esta situación impide que los siete helicópteros y cuatro aviones asignados al plan de manejo del fuego puedan realizar sus descargas con precisión y seguridad. La dinámica del incendio, sumada a la inestabilidad del viento, genera un entorno de riesgo que obliga a constantes ajustes en las estrategias de ataque.
Según Canal 12 Web, el último parte oficial emitido este viernes indica que la superficie afectada ya alcanza las 10 mil hectáreas. En este vasto territorio trabajan más de 120 personas distribuidas en tareas de combate, observación y logística. Para sostener el ritmo de trabajo, se espera la llegada de refuerzos provenientes de parques nacionales del norte y del NEA, como Iguazú y El Impenetrable, quienes relevarán a las cuadrillas que llevan semanas en la línea de fuego.
Asistencia a pobladores y vigilancia en la Ruta 71
Mientras el fuego avanza, el operativo también se enfoca en la contención social y la protección de la infraestructura. Se han establecido guardias nocturnas permanentes sobre la Ruta 71 para evitar que la dinámica descendente del fuego durante el atardecer genere nuevos focos sobre la calzada. En este esfuerzo participan no solo brigadistas y guardaparques, sino también bomberos voluntarios y vecinos que conocen el terreno a la perfección.
En paralelo, equipos de la Provincia de Chubut y del INTA asisten a las poblaciones rurales de la zona norte del Parque Nacional. Las acciones incluyen la entrega de equipos de bombeo y materiales de construcción para reforzar las defensas de las estancias. Además, un equipo de veterinarios realiza recorridas para evaluar el estado del ganado, buscando mitigar el impacto productivo de este desastre ambiental. Las autoridades instan a la población a utilizar solo canales oficiales para informarse, dado el escenario de riesgo crítico que atraviesa toda la región.




