En una entrevista explosiva, el presidente argentino arremetió contra su par brasileño con una comparación ofensiva, aunque aseguró mantener una «relación adulta» en lo comercial.
El presidente Javier Milei volvió a tensar la cuerda en la relación bilateral más importante de la Argentina. En declaraciones a la agencia Bloomberg, el mandatario argentino lanzó una frase filosa contra su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, comparándolo de manera despectiva con sus mascotas. Según Noticias Argentinas, el episodio refleja la creciente tirantez entre ambos líderes, que mantienen posturas ideológicas diametralmente opuestas.
Una comparación que enciende las alarmas en la diplomacia regional
El cruce ocurrió cuando un periodista, en tono de broma, sugirió a Milei que nombre a uno de sus perros como el presidente brasileño. La respuesta del libertario no se hizo esperar y fue contundente: «Jamás le daría el nombre de alguien de izquierda a mis perros, los amo mucho como para insultarlos». La frase, cargada de desprecio ideológico, rápidamente repercutió en los círculos políticos de ambos países y puso en evidencia la profunda grieta que separa a los dos mandatarios.
Este no es el primer roce público entre ambos. La relación se había enfriado aún más en las últimas semanas, luego de que Lula recibiera a altas autoridades de la Unión Europea en Brasilia, en el marco de las negociaciones por el acuerdo entre el bloque europeo y el Mercosur, un proceso que la Argentina de Milei mira con escepticismo y del que busca acelerar su dinamismo.
Tras el dardo, el pragmatismo: «Tenemos una relación adulta»
Inmediatamente después de la afrenta, Milei intentó bajar la temperatura del comentario y apelar al pragmatismo que, según él, caracteriza el vínculo comercial. «Al margen de eso, tenemos una relación adulta», aclaró el Presidente, intentando separar lo ideológico de lo operativo. Argumentó que su gestión no se trata de una «cotidiana ideológica de papers», sino que «en el medio está la vida de millones de seres humanos».
Desde Casa Rosada, insisten en que el foco está puesto en agilizar el bloque regional. «Seguimos avanzando y le hemos dado mucho impulso adentro del Mercosur para que empiece a ser más dinámico», sostuvo Milei, criticando indirectamente la burocracia que, a su juicio, frena los procesos: «El mundo actual requiere más velocidad. Hay que adaptarse, no es una cuestión de lo que le venga bien a los burócratas».
La estrategia de Milei: priorizar el comercio sin «romper» estructuras
Fiel a su estilo, Milei dejó en claro que su prioridad absoluta son los resultados económicos para los argentinos, antes que cualquier alineamiento diplomático tradicional. «Trabajo para los 47,5 millones de argentinos», remarcó, delineando una política exterior marcadamente pragmática y centrada en el interés nacional inmediato.
El Presidente aseguró que su objetivo es «generar resultados» y mejorar el comercio, sin por ello «romper nada». Dejó en manos de los demás países la soberanía para tomar sus propias decisiones, mientras él se concentra en impulsar lo que considera beneficioso para la Argentina. Esta postura, sin embargo, deja abierto el interrogante sobre la sostenibilidad a largo plazo de una relación bilateral clave, gestionada entre dardos dialécticos y un frágil entendimiento comercial.
El nuevo episodio entre Milei y Lula confirma que la relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más fríos y complejos de las últimas décadas. Más allá del intento de separar la ideología de la práctica comercial, los constantes roces públicos erosionan la confianza mutua, esencial para cualquier asociación estratégica. Mientras Milei apuesta a un Mercosur ágil y pragmático, sus declaraciones añaden una capa adicional de dificultad a un vínculo que requiere, ahora más que nunca, de diplomacia y mesura para no afectar los intereses de millones de ciudadanos de ambos lados de la frontera.




