La Unión Europea se prepara para dar una respuesta unificada y proporcional a las amenazas de aranceles del presidente estadounidense Donald Trump, quien condiciona estas sanciones a su plan de adquirir el territorio autónomo danés, en medio de una crisis que resquebraja la alianza transatlántica.
La tensión geopolítica por Groenlandia alcanzó un nuevo pico este martes en el Foro Económico Mundial de Davos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que las amenazas arancelarias de Estados Unidos podrían sumir las relaciones en una «espiral descendente». «Nuestra respuesta será firme, unida y proporcional», afirmó, marcando la posición del bloque ante la insistencia del presidente Donald Trump de adquirir la estratégica isla del Ártico por motivos de «seguridad nacional» para contrarrestar la influencia de Rusia y China.
En una escalada retórica, Trump publicó en su plataforma Truth Social un fotomontaje donde aparece plantando una bandera estadounidense en Groenlandia con la leyenda «Territorio de Estados Unidos. Est. 2026». Este gesto simbólico se suma a su amenaza concreta: imponer aranceles a ocho países europeos y de la OTAN que se oponen a su plan, incluyendo a Alemania, Francia y el Reino Unido. Desde que volvió a la Casa Blanca, el republicano ha argumentado que «necesita» esta isla rica en minerales y tierras raras.
La crisis se profundiza: aranceles del 200% al vino francés y suspensión de tratados
La disputa ha desencadenado una serie de medidas y contraofensivas que van más allá de Groenlandia. Trump anunció la intención de aplicar aranceles del 200% al vino y champán francés, una represalia directa luego de que el presidente Emmanuel Macron insinuara que su país no se sumaría al «Consejo de la Paz» impulsado por Washington.
Frente a este escenario, el Parlamento Europeo decidió suspender el proceso de ratificación de un importante acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, según confirmaron sus principales grupos políticos. Este movimiento refleja el deterioro de la confianza y marca un punto de inflexión en las relaciones económicas transatlánticas. Por su parte, Macron rechazó en Davos estos gravámenes «inaceptables» y afirmó que su país prefiere «el respeto a los matones».
«Un reto para el orden mundial»: el impacto en la OTAN y la escena global
La crisis por Groenlandia ha trascendido lo comercial para convertirse en una prueba de estrés para la arquitectura de seguridad occidental. El exsecretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, afirmó que estas amenazas suponen «una crisis para la comunidad transatlántica en general y un reto para el orden mundial tal y como lo conocemos desde la Segunda Guerra Mundial».
La situación también ha creado fricciones en otros conflictos internacionales. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, expresó su preocupación de que la cuestión de Groenlandia desvíe la atención de la guerra en su país. Aunque fue invitado al «Consejo de la Paz» de Trump, donde también fue convidado el presidente ruso Vladimir Putin, Zelenski dijo que le era «muy difícil imaginar» figurar en ese organismo junto al líder que ordenó la invasión de Ucrania.
Los líderes de la UE se reunirán este jueves en Bruselas para decidir la respuesta coordinada a lo que se perfila como una de las crisis más graves para los vínculos transatlánticos en décadas. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo una disputa por un territorio remoto amenaza con resquebrajar alianzas fundamentales y redefinir las reglas del poder global en el siglo XXI.




