La crisis en el sector pesquero de Chubut ya muestra un impacto contundente: al menos 4.000 operarios permanecen sin actividad en plantas procesadoras debido al freno total de la pesca.
La situación, lejos de ser aislada, comienza a generar un efecto dominó en toda la estructura económica de las principales ciudades costeras de la Patagonia.
El parate no solo afecta a trabajadores de planta, sino también a estibadores, marineros, transportistas y proveedores, ampliando el alcance de una crisis que crece día a día.
Conflicto salarial y falta de acuerdos
El origen de esta paralización se encuentra en una disputa salarial en el sector de estiba. Las empresas pesqueras rechazan los aumentos acordados entre algunos prestadores portuarios y el gremio SUPA, al considerar que están completamente fuera de la realidad del mercado internacional.
Damián Santos, representante de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), cuestionó la falta de respuestas oficiales y la demora en la conformación de una mesa de diálogo. “Preocupa lo alejados que están algunos actores de la realidad”, advirtió.
Costos logísticos que asfixian al sector
A la crisis salarial se suma un problema estructural: los costos logísticos internos. Según denuncian empresarios, trasladar mercadería dentro del mismo puerto puede costar lo mismo que enviarla a Asia.
El caso de Puerto Madryn es paradigmático: mover carga entre dos puntos cercanos dentro de un parque industrial puede tener el mismo costo que un viaje de larga distancia dentro del país. Estas distorsiones se arrastran desde épocas de alta rentabilidad del langostino y hoy resultan insostenibles.
Incertidumbre sindical y trabas judiciales
Otro factor que profundiza la crisis es la falta de definiciones en el conflicto del gremio de marineros (SOMU). Las demoras judiciales para validar autoridades gremiales generan incertidumbre y frenan las negociaciones paritarias.
“La justicia tardía no es justicia”, sostuvo Santos, señalando que esta indefinición paraliza tanto a trabajadores como a empresas, impidiendo planificar futuras campañas de pesca.
Ley de emergencia frenada y riesgo de colapso
En paralelo, la Ley de Emergencia Pesquera continúa estancada en la Legislatura de Chubut, en medio de disputas políticas. Desde el sector empresarial advierten que no avanzar con medidas de asistencia podría derivar en cierres definitivos de empresas.
Recuerdan antecedentes críticos como las caídas de firmas históricas como Alpesca, Harengus y Poseidón, y alertan que el costo para el Estado será mayor si debe afrontar subsidios por desempleo en lugar de sostener la actividad.
Un escenario crítico que exige respuestas urgentes
La combinación de conflictos salariales, costos desmedidos, trabas judiciales y falta de política configura un escenario alarmante para una de las principales economías regionales del país.
La situación actual refleja un punto límite donde la falta inmediata podría profundizar una crisis con consecuencias sociales y económicas de gran escala.
La pesca en Chubut atraviesa uno de sus momentos más críticos, con miles de trabajadores en la incertidumbre y una cadena productiva paralizada. El desafío ahora es destrabar conflictos y evitar que la crisis se transforme en un colapso estructural.
