Los líderes de la Unión Europea reaccionaron con firmeza a la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer mayores aranceles a ocho países europeos.
La advertencia, que busca presionar a las naciones que se oponen a la venta de Groenlandia a EE.UU., fue calificada por la UE como un paso hacia una «peligrosa espiral descendente» que pone en riesgo las relaciones transatlánticas.
La tensión escaló este sábado 17 de enero, luego de que Trump prometiera subir las tasas aduaneras a naciones europeas específicas hasta que se concrete la adquisición del territorio danés. Según DW, los embajadores de los 27 países de la UE se reunirán este domingo en una sesión de emergencia para coordinar una respuesta ante lo que consideran una amenaza económica y política.
La respuesta unificada de Bruselas: «Europa permanecerá unida»
La reacción de los máximos representantes de la UE fue inmediata y coordinada. A través de la red social X, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, emitieron un contundente comunicado conjunto.
En él, sostuvieron que «los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y conllevarían el riesgo de una peligrosa espiral descendente». Frente a esta amenaza, dejaron en claro la postura del bloque: «Europa permanecerá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía». Este mensaje busca cerrar filas y disuadir a Washington de avanzar con una medida que consideran contraproducente para ambos lados del Atlántico.
Advertencia geopolítica: «China y Rusia deben estar celebrándolo»
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, amplió el análisis con una advertencia de carácter geopolítico. En su cuenta de X, Kallas afirmó que la imposición de aranceles «perjudicaría la prosperidad a ambos lados del Atlántico».
Pero fue más allá, señalando que este conflicto interno entre aliados occidentales cumple un objetivo clave de los adversarios estratégicos. «China y Rusia deben de estar celebrándolo. Son ellos los que se benefician de las divisiones entre aliados», afirmó Kallas. Subrayó que una disputa de este tipo distrae a la UE de su «tarea principal», que en este momento es continuar el apoyo para poner fin a la invasión rusa de Ucrania.
Una crisis que busca frenar el avance sobre Groenlandia
El origen de esta nueva tensión comercial se remonta al persistente interés de la administración Trump por adquirir la isla autónoma de Groenlandia, perteneciente al Reino de Dinamarca. Ante la firme negativa danesa y el escepticismo de otros socios europeos, Trump recurrió a la amenaza de herramientas económicas para forzar un cambio de postura.
Esta estrategia, sin embargo, ha encontrado una respuesta más unificada y dura de lo que quizás esperaba Washington. La convocatoria a una reunión de emergencia de los embajadores de la UE demuestra que el bloque no está dispuesto a ceder a la presión y está preparado para defender colectivamente su posición, incluso ante la perspectiva de una costosa guerra comercial con su aliado histórico.
La disputa por Groenlandia ha dejado así de ser una cuestión bilateral entre EE.UU. y Dinamarca para convertirse en una prueba de fuerza que involucra a toda la Unión Europea y que pone a prueba la solidez de la alianza transatlántica en un momento de alta tensión internacional.




