El sistema educativo argentino enfrenta un nuevo desafío este año
Según un reciente informe de la organización Argentinos por la Educación, un total de 718.712 alumnos de nivel primario no alcanzarán el piso mínimo de 760 horas anuales de instrucción. Esta cifra pone de relieve la brecha entre las metas teóricas fijadas por el Consejo Federal de Educación y la realidad de los calendarios escolares provinciales, donde solo tres jurisdicciones garantizan el cumplimiento de los 190 días de clases.
Las provincias más afectadas y el caso de Catamarca
El relevamiento, titulado «Calendarios escolares 2026», arroja datos preocupantes sobre la desigualdad federal. Mientras que Santiago del Estero, San Luis y Mendoza lideran el cumplimiento de la meta de 190 días, otras regiones muestran un retroceso significativo. De acuerdo con información compartida por radio3cadenapatagonia, la situación más crítica se observa en Santa Cruz, donde el 91% de sus estudiantes no llegará al mínimo de horas establecido, seguida de cerca por La Rioja y Tucumán.
Un dato que encendió las alarmas es el de Catamarca, que se posiciona como la única provincia del país que no alcanzará siquiera el mínimo legal de 180 días impuesto por la Ley Nº 25.864, habiendo programado apenas 178 jornadas para el ciclo lectivo 2026. Aunque 14 provincias tampoco llegan a los 190 días, logran compensar la carga horaria anual gracias a que sus jornadas escolares superan las cuatro horas reloj.
El riesgo de la «meta teórica» y el ausentismo
Los especialistas advierten que estos números son solo proyecciones oficiales y no reflejan lo que sucede efectivamente en el aula. Factores como los paros docentes, el deterioro de la infraestructura escolar y el ausentismo crónico —tanto de alumnos como de maestros— suelen recortar el tiempo pedagógico real. En la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, los datos de 2024 mostraron un promedio de inasistencias de 36 días en primaria, una cifra que pulveriza cualquier planificación anual.
La falta de un sistema de monitoreo nominal que registre la asistencia diaria en todo el país impide conocer con precisión cuántas horas de clase se dictan realmente. Como señalan desde Argentinos por la Educación, sin una base de datos nacional consolidada, el objetivo de los 190 días corre el riesgo de quedar como una declaración de deseos en el papel, mientras el capital cultural de los estudiantes sigue erosionándose.




