Comisión Asesora Local: Clave para el futuro de Los Alerces.
La crisis ígnea que atraviesa el Parque Nacional Los Alerces (PNLA) ha marcado un punto de inflexión no solo en las tácticas de combate, sino también en la visión de gestión a largo plazo para este Patrimonio de la Humanidad. En medio de un operativo incesante contra el foco denominado «Puerto Café», las autoridades han comenzado a trazar una hoja de ruta para la reconstrucción, entendiendo que la complejidad del desastre ambiental exige una respuesta institucional colectiva y técnica.
Un frente de batalla entre el cielo y la tierra
El escenario actual demanda una logística de precisión quirúrgica debido a la hostilidad del terreno y la variabilidad climática.
El interventor del PNLA, Ariel Rodríguez, detalló que el despliegue cuenta con más de 200 combatientes en la línea de fuego, apoyados por una estructura de soporte que eleva la cifra a 300 personas afectadas directamente al operativo. Los esfuerzos se concentran hoy en sectores críticos como Lago Hito, una zona de aislamiento geográfico casi total.

Según Diario La Portada, la estrategia se apoya fuertemente en 11 medios aéreos, que incluyen aviones de carga en pista, unidades Fireboss para espejos de agua y helicópteros dedicados tanto al lanzamiento de agua como al transporte extenuante de personal. «Están consolidando todas esas líneas o fajas de defensa que se construyen», señaló el funcionario, subrayando que la eficacia en Bahía Rosales ha sido notable gracias a las ventanas climáticas aprovechadas.
Gobernanza participativa y la Comisión Asesora Local
Más allá de la extinción de las llamas, la novedad institucional reside en la conformación de la Comisión Asesora Local. Este organismo se presenta como la herramienta fundamental para la gobernanza postincendio, integrando a pobladores, concesionarios, universidades e instituciones científicas en la toma de decisiones.
Rodríguez fue enfático al respecto: “Sentar a todos en la mesa para llevar adelante el futuro del parque es fundamental”, afirmó, destacando que este mecanismo busca que las determinaciones sobre el territorio no sean unilaterales, sino fruto de un consenso entre los actores que habitan y protegen el área. Como primera medida concreta, ya se ha logrado gestionar la exhibición de pastajes para los pobladores con ganadería, un alivio directo para la economía rural de la zona.
Hacia la «refundación» del Parque Nacional
El debate sobre la recuperación del ecosistema ya ha comenzado, planteando incluso la posibilidad de una «refundación» del Parque tras el paso del fuego. Este proceso incluirá la revisión de normativas para la extracción sectorizada de madera destinada a leña (aprovechando residuos del combate), la creación de nuevos senderos estratégicos y planes ambiciosos de reforestación.
El objetivo es prevenir la erosión del suelo y los deslaves en las cuencas afectadas. Con la cabeza del incendio avanzando hacia el cordón del cerro La Momia y poniendo en riesgo a comunidades como Lago Rivadavia y Cholila, la urgencia de estas políticas de Estado se vuelve vital.
“Lo importante es que la participación es fundamental y es lo que está abriendo Parques en este momento, sus puertas para eso”, concluyó Rodríguez, marcando un nuevo paradigma de apertura institucional.




