Un informe de la Universidad de Palermo revela que el gasto de los hogares creció apenas 0,1% en enero y cayó 1,5% respecto al año pasado. El patentamiento de autos frenó 17 meses de crecimiento y el consumo de carne vacuna se desplomó.
El 2026 no arrancó con el pie derecho para el consumo privado en Argentina. Según un informe de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), el Índice de Consumo Privado (ICP-UP) registró en enero una ínfima suba del 0,1% mensual en términos desestacionalizados, logrando frenar la secuencia de bajas del último semestre pero sin lograr revertir la tendencia negativa.
En la comparación interanual, el indicador anotó una caída del 1,5%, marcando su segundo retroceso consecutivo tras los números rojos de diciembre. Según Noticias Argentinas, el informe refleja un escenario donde las familias priorizan decisiones «defensivas» para el cuidado del bolsillo ante la falta de un motor que impulse el desarrollo económico.
«Sin un motor claro de expansión»: la advertencia de los especialistas
Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la UP, analizó los resultados del estudio y fue contundente: «El comportamiento del índice sugiere que el gasto de los hogares continúa atravesando una fase de cautela, con dinámicas heterogéneas entre rubros y sin un motor claro de expansión».
La fotografía que deja el informe es la de un consumo que no termina de despegar, atrapado entre la prudencia de las familias y la falta de señales positivas en el escenario macroeconómico.
Rubro por rubro: autos en caída, motos en alza, carne por el piso
El informe de la UP detalla un panorama dispar, con algunos sectores mostrando señales de fragilidad y otros logrando sostenerse:
Bienes durables: Enero marcó un quiebre negativo para el sector automotor. El patentamiento de autos cayó un 4,2% interanual, interrumpiendo una racha de 17 meses consecutivos de crecimiento. En contraste, la venta de motos se mantuvo firme con un alza del 15,3% interanual.
Consumo masivo: Las decisiones de ajuste dentro de los hogares impactaron de lleno en las mesas argentinas. El consumo de carne vacuna se desplomó un 6,5% interanual, cerrando el semestre en terreno negativo. Como contrapartida, las ventas de combustibles mostraron una recuperación del 3,8% hacia fines de 2025.
Recreación y servicios: El sector gastronómico volvió a mostrar fragilidad. El índice de restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registró una caída del 2,3% interanual en diciembre.
Semidurables: Fue uno de los pocos rubros que logró mantenerse estable. Las ventas en jugueterías, prendas de vestir y calzado mostraron leves subas.
El crédito se desacelera y el IVA sigue en caída
A nivel macroeconómico, los indicadores generales también encienden alarmas. La recaudación real del IVA cayó un 3,1% interanual, acumulando su tercer retroceso consecutivo, lo que confirma la debilidad del consumo formal.
En cuanto al financiamiento, si bien los préstamos ligados al consumo se mantienen en tasas positivas, las compras con tarjeta de crédito crecieron un 11,7% interanual en enero, mostrando una «marcada desaceleración» frente a las subas del 20% que se registraban a fines de 2025.
Un escenario de fragilidad que exige respuestas
El estudio de la Universidad de Palermo pinta un panorama complejo: el consumo transita una zona de extrema fragilidad, con hogares que solo realizan gastos básicos o de carácter defensivo. Para retomar la senda del desarrollo y la expansión, advierten los especialistas, será necesario reactivar el dinamismo económico y superar la etapa de cautela que hoy domina las decisiones de las familias argentinas.




