En un giro inesperado dentro de la compleja trama energética de la región, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció cambios significativos en su política de sanciones
A través de una actualización normativa, se habilitará la reventa de petróleo de origen venezolano hacia la isla, aunque bajo condiciones estrictamente reguladas por Washington.
Una apertura condicionada al sector privado
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) confirmó que implementará una política de licencias favorable para atender solicitudes específicas de reventa. Este mecanismo está diseñado para autorizar transacciones de crudo venezolano siempre que el destino final sean sectores no gubernamentales en Cuba, priorizando el uso comercial y fines humanitarios.
Según la información que fue extraída del medio Agencia Noticias Argentinas, esta medida busca beneficiar al sector privado cubano, marcando una distinción clara frente a las instituciones estatales. La flexibilidad administrativa llega tras un periodo de máxima tensión donde las exportaciones venezolanas habían sido blanco de confiscaciones directas por parte de las autoridades estadounidenses.
Restricciones políticas y seguridad nacional
A pesar de esta apertura, el Departamento del Tesoro fue tajante al señalar que los beneficios de estas licencias no podrán alcanzar a ninguna persona o entidad vinculada al ejército, los servicios de inteligencia o cualquier organismo gubernamental de la isla. El gobierno de Donald Trump mantiene la calificación de Cuba como una «amenaza inusual» para su seguridad nacional.
Este cambio de postura ocurre en un contexto donde, previamente, se habían impuesto fuertes amenazas arancelarias contra los países proveedores de energía a Cuba. No obstante, el nuevo esquema de licencias permite una vía de comercialización que, hasta el momento, permanecía bloqueada por el régimen de sanciones internacionales.




