Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria brinda asistencia técnica en las provincias de Manica y Sofala para adaptar tecnologías sostenibles que permitan la producción de tomate durante la temporada de lluvias, cuando el cultivo escasea y los precios se disparan.
En un ejemplo de cooperación internacional, un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) brinda asesoramiento para mejorar la producción de tomate en verano en Mozambique, con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria y promover sistemas productivos más eficientes en el país africano.
La asistencia técnica argentina forma parte de un acuerdo entre la Fundación ArgenINTA y la ONG TechnoServe, en el marco del Mangwana Project, y busca resolver una problemática clave para la dieta local. Según Noticias Argentinas.
El desafío: producir tomate en la temporada de lluvias
El tomate es un alimento básico en la dieta mozambiqueña, pero su producción se concentra en la estación seca (entre abril y septiembre), lo que genera excedentes y precios bajos para los productores en ese período y, en contraste, escasez y subas marcadas de precios durante la temporada de lluvias, entre diciembre y marzo (verano), explican desde el INTA.
El Corredor de Beira, donde se ubican las provincias de Manica y Sofala, se caracteriza por altas precipitaciones y temperaturas elevadas durante el verano, lo que dificulta el cultivo a campo y genera la estacionalidad que afecta tanto a productores como a consumidores.
Dos etapas de trabajo para una solución sostenible
Primera etapa (2025-2026): se enfoca en la instalación de parcelas experimentales en la Estación Agraria de Sussundenga, dependiente del Instituto de Investigación Agraria de Mozambique (IIAM) . Allí se evalúa el comportamiento de distintos híbridos y variedades de tomate bajo manejo sustentable y en condiciones de altas temperaturas y precipitaciones.
Segunda etapa (2026-2027): contempla la transferencia y adaptación de las tecnologías ajustadas en los ensayos a sistemas productivos reales, para que los agricultores mozambiqueños puedan implementarlas en sus campos.
Los técnicos del INTA supervisan los ensayos productivos y brindan capacitaciones a productores y técnicos locales, para adaptar tecnologías sostenibles que permitan la producción de tomate a campo durante el verano.
Cooperación internacional con sello argentino
El proyecto refleja el prestigio internacional del INTA y la capacidad de la ciencia y tecnología argentinas para aportar soluciones a problemáticas globales. La experiencia acumulada en el cultivo de tomate en condiciones adversas, sumada al enfoque en sustentabilidad y adaptación al cambio climático, posiciona a Argentina como un socio estratégico para países que enfrentan desafíos similares.
La Fundación ArgenINTA, brazo de cooperación internacional del Instituto, articula con organizaciones como TechnoServe para llevar el conocimiento argentino a distintas regiones del mundo.
Un impacto concreto en la seguridad alimentaria
El éxito del proyecto podría tener un impacto significativo en la seguridad alimentaria de Mozambique, al permitir una producción más estable de tomate durante todo el año. Esto no solo mejoraría el acceso de la población a un alimento básico, sino que también estabilizaría los ingresos de los productores, que hoy dependen de una sola temporada de cultivo.
La experiencia en Manica y Sofala sienta las bases para replicar el modelo en otras regiones del país y en cultivos similares, consolidando la cooperación argentina como un aporte concreto al desarrollo sostenible en África.




