Seguridad extrema: requisa de mochilas y micros en la marcha al Congreso.
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Seguridad, ha decidido endurecer de manera drástica los protocolos de control de cara a la movilización prevista para este jueves 19 de febrero. En una jornada que se anticipa de alta conflictividad, debido al tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, las autoridades buscan evitar que se repitan los graves incidentes registrados la semana pasada. La estrategia oficial apunta a un control exhaustivo sobre los grupos que han decidido desafiar el paro pasivo y movilizarse hacia el centro porteño.
Controles preventivos y marco legal de las requisas
La cartera que conduce Alejandra Monteoliva diseña por estas horas un operativo que incluye la revisión de mochilas, el control de camionetas y micros que trasladen manifestantes, y un estricto vallado preventivo en las inmediaciones del Congreso y la Casa Rosada. Según INFOBAE, desde el Ministerio explicaron que estas medidas buscan «prevenir riesgos y mantener la seguridad», amparándose en el Código Procesal Penal Federal para realizar requisas sin orden judicial ante circunstancias que permitan presumir la comisión de delitos. Esta decisión surge tras los ataques con bombas molotov contra efectivos federales ocurridos el pasado 11 de febrero, que terminaron con 26 personas judicializadas.
Un escenario de división entre los sectores gremiales
La jornada del jueves presenta una particularidad: mientras la CGT ha convocado a un paro general total —al que se adhirieron los gremios de transporte—, la central obrera no movilizará sus columnas al Congreso. Esta postura es compartida por movimientos sociales de peso como el Movimiento Evita y Barrios de Pie. Sin embargo, el Frente de Sindicatos Unidos (ATE, UOM, Aceiteros y APLA), junto a las dos CTA y las organizaciones de izquierda, han ratificado su intención de ganar la calle. «La CGT convocó a un paro general por la bronca de millones a su traición escandalosa, pero quieren que sea sin movilización», sentenció textualmente el diputado Nicolás del Caño, criticando la estrategia de la conducción cegetista.
Logística complicada y acciones en el interior
Pese al endurecimiento de los controles, los dirigentes de izquierda y piqueteros planean organizar caravanas desde el Gran Buenos Aires y La Plata para confluir en el Palacio Legislativo. Por su parte, la UTEP ha decidido participar del paro con una modalidad diferente: realizarán cortes de ruta y ollas populares en diversos distritos del país, enviando solo una delegación simbólica al Congreso debido a las dificultades logísticas que impone la falta de transporte. «Producto de la rosca en el Congreso, aún no se sabe si la reforma laboral esclavista se tratará el 19 o el 25», denunció Myriam Bregman, quien llamó a movilizarse masivamente para intentar frenar la sanción de la ley.




