La empresa argentina anunció el cese inmediato de operaciones en su planta de Virreyes, la mayor del país con capacidad para producir más de cinco millones de neumáticos por año. La firma apuntó contra la apertura de importaciones, la sobrecarga impositiva y la baja productividad como causas del colapso.
La industria argentina pierde a uno de sus emblemas. Fate S.A.I.C.I., la histórica fabricante de neumáticos de capitales nacionales, anunció este miércoles el cierre definitivo de sus operacionescon efecto inmediato, lo que implica el despido de 920 trabajadores de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires.
Según Noticias Argentinas , la empresa informó que «a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes», en un contexto de crisis para el sector afectado por la apertura comercial y el impacto de las importaciones.
Un cierre total, sin concurso ni salvataje
La compañía propiedad de la familia Madanes Quintanilla fue contundente en su anuncio: no se trata de un concurso preventivo de acreedores ni se contempla una reestructuración o un plan de salvataje. Es un cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente.
Fuentes cercanas a la firma afirmaron a Noticias Argentinas: «Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana».
La planta de Virreyes era la mayor del país, con una capacidad productiva que superaba los cinco millones de neumáticos por año, y abastecía tanto al mercado local como a mercados de exportación en Europa, Estados Unidos y América Latina.
Los motivos del colapso: importaciones, costos y productividad
El cierre no fue un evento repentino, sino el resultado de una erosión sistemática de la competitividad que la empresa venía denunciando desde mayo de 2024. Los factores que terminaron por dinamitar la estructura productiva de Fate se resumen en tres ejes críticos:
Importaciones chinas: a mediados de 2025, el mercado local se vio saturado por un récord de 860.000 cubiertas importadas en un solo mes. La imposibilidad de competir con los precios de origen chino obligó a Fate a rebajar sus productos un 15%, destruyendo sus márgenes de ganancia.
El laberinto macroeconómico: la combinación de una sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias y la falta de incentivos para la exportación dejó a la firma fuera de juego frente a competidores regionales y globales.
Conflictividad y productividad: la dirección de la empresa señaló reiteradamente que el costo laboral y la baja productividad, sumados a una relación gremial desgastada, hicieron que fabricar un neumático en Argentina fuera significativamente más caro que importarlo.
Una historia de más de ocho décadas que llega a su fin
En el comunicado, la compañía repasó su recorrido histórico señalando que «a lo largo de más de ocho décadas FATE construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad».
«Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina», recordó la firma.
«Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de ochenta años generó empleo de calidad, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país. Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante», agregó el texto.
Finalmente, la empresa se despidió agradeciendo: «Expresamos nuestro profundo agradecimiento a quienes nos acompañaron en este recorrido: nuestros colaboradores, clientes, proveedores y a todos aquellos que confiaron en nuestra industria».
El futuro de los Madanes Quintanilla
Tras el cierre consumado, el empresario Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate, se enfocará directamente en los negocios que lleva adelante con Aluar, en la producción de aluminio, dejando atrás la histórica fábrica de neumáticos que fue durante décadas un símbolo de la industria nacional.
El cierre de Fate deja un tendal de 920 familias afectadas y enciende una luz de alerta sobre el futuro de otras empresas nacionales que enfrentan el mismo combo de importaciones, costos y falta de competitividad en el nuevo escenario económico.




