La diplomacia le ganó un round a la guerra. Irán y Estados Unidos concluyeron este jueves en Ginebra una nueva ronda de conversaciones indirectas con un saldo positivo que enciende esperanzas en una región al borde del conflicto.
El canciller iraní, Abás Araqchi, y su par de Omán, Badr Albusaidi, coincidieron en señalar que se lograron «progresos significativos» en las negociaciones, que tuvieron como telón de fondo el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio en décadas, ordenado por el presidente Donald Trump. Según DW.
Las conversaciones, mediadas por Omán, abordaron el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones, con la participación clave del director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi. El próximo paso será una reunión a nivel técnico el lunes en Viena, seguida de un nuevo ciclo de negociaciones en menos de una semana. Mientras tanto, el vicepresidente estadounidense JD Vance intentó bajar la tensión al descartar que un ataque contra Irán desemboque en una guerra prolongada.
«La más intensa hasta ahora»: así fueron las negociaciones en Ginebra
La residencia del embajador de Omán en Ginebra fue el escenario de una jornada diplomática de alta tensión. Las delegaciones de Irán y Estados Unidos sostuvieron conversaciones durante la mañana y otra ronda por la tarde, en un formato indirecto que contó con la mediación del canciller omaní, Badr Albusaidi.
Al finalizar el día, Albusaidi publicó en su cuenta de la red social X un mensaje que encendió las alarmas positivas: «Hemos terminado el día con progresos significativos en la negociación entre Estados Unidos e Irán». El canciller omaní adelantó que ambos países sostendrán conversaciones a nivel técnico la próxima semana en Viena.
Por su parte, el canciller iraní Abás Araqchi también confirmó los avances y calificó esta última ronda como «la más intensa hasta ahora». Según informó, se abordaron temas centrales como el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre el país persa.
El rol clave de Rafael Grossi y el OIEA
Un dato de especial interés para la Argentina fue la participación en las negociaciones del director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi. Según confirmaron fuentes cercanas a las conversaciones, Grossi tomó parte activa en las reuniones, aportando la perspectiva técnica del organismo de control nuclear de Naciones Unidas.
La presencia de Grossi resulta clave en un proceso donde la verificación del cumplimiento de los acuerdos nucleares es uno de los puntos más sensibles. El OIEA es el organismo encargado de certificar que el programa nuclear iraní tenga fines pacíficos, como sostiene Teherán.
Los próximos pasos: Viena como nuevo escenario
El camino diplomático ya tiene hoja de ruta. Según precisó Araqchi, las conversaciones a nivel técnico comenzarán el próximo lunes en Viena, la sede del OIEA y escenario habitual de las negociaciones nucleares con Irán. Además, habrá un nuevo ciclo de negociaciones en menos de una semana, lo que indica la intensidad y urgencia con la que ambas partes están manejando el proceso.
La elección de Viena no es casual: la ciudad austríaca alberga la sede del OIEA y ha sido el escenario de prácticamente todas las rondas negociadoras con Irán desde el acuerdo nuclear de 2015.
La sombra de la guerra: el despliegue militar y las declaraciones de Vance
Las negociaciones en Ginebra se desarrollaron bajo la amenaza concreta del mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio en décadas, ordenado por el presidente Donald Trump. Portaviones, bombarderos y tropas adicionales fueron enviados a la región en las últimas semanas, en una clara señal de que la opción militar sigue sobre la mesa.
Sin embargo, el vicepresidente estadounidense JD Vance intentó bajar la tensión en declaraciones posteriores a las conversaciones. Vance descartó que un eventual ataque de su país contra Irán desemboque en una guerra prolongada en la región, en un intento de transmitir que, incluso en el escenario más adverso, Estados Unidos controlaría la escalada.
Los temas que dividen: nuclear, misiles y grupos armados
A pesar de los avances, las diferencias de fondo siguen vigentes. Irán insiste en que las negociaciones deben ceñirse exclusivamente al programa nuclear, mientras que Estados Unidos quiere ampliar la agenda para abordar también el programa de misiles balísticos iraníes y el apoyo que Teherán brinda a grupos armados en distintos puntos de Oriente Medio.
La posición iraní es clara: su programa de misiles es defensivo y no negociable. La postura estadounidense, también: no habrá un acuerdo integral si no se abordan todas las aristas de la amenaza que, según Washington, representa Irán para la estabilidad regional.
La diplomacia respiró en Ginebra. Irán y Estados Unidos, con la mediación de Omán y la participación clave de Rafael Grossi, lograron avances concretos en las negociaciones para destrabar el conflicto nuclear. «Progresos significativos», los llamaron ambas partes. El próximo lunes, las conversaciones técnicas en Viena pondrán a prueba si esas palabras se traducen en hechos. Mientras tanto, los misiles y los portaviones siguen en sus posiciones, pero la guerra, al menos por ahora, espera.




