Marco Lavagna renunció al INDEC en medio de cambios metodológicos.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) atraviesa una jornada de fuerte impacto institucional. Este lunes, Marco Lavagna presentó su renuncia como director del organismo, cargo que ocupaba desde diciembre de 2019.
Su salida se produce en un momento de extrema sensibilidad técnica, ya que el instituto acaba de poner en marcha una reforma profunda en la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya primera publicación con la nueva estructura está prevista para los próximos días. La noticia ha generado un clima de incertidumbre tanto en los mercados como en el seno de la administración pública nacional.
Tensión salarial y conflictos internos en el organismo
La dimisión del economista no parece ser un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de desgaste administrativo.
Según Noticias Argentinas, fuentes oficiales confirmaron que la salida se da en un contexto de marcados «ruidos internos». El principal foco de conflicto radica en el congelamiento de los haberes de la planta técnica y profesional del instituto, una situación que deterioró el vínculo entre la dirección y los trabajadores en los últimos meses.
Lavagna había logrado mantener la reputación de transparencia del organismo, consolidando la normalización iniciada tras la intervención del período 2007-2015. Sin embargo, la presión gremial y la falta de respuestas presupuestarias habrían precipitado su alejamiento. La salida deja una vacante crítica en una entidad que requiere de máxima estabilidad para garantizar la credibilidad de los datos oficiales, especialmente ante la mirada de organismos internacionales y el sector financiero.
Desafíos técnicos: el nuevo IPC y la clasificación Coicop 2018
El alejamiento del funcionario coincide con la implementación del renovado Sistema de Índices de Precios. Esta actualización técnica es la más importante de la última década, ya que adopta la clasificación internacional Coicop 2018. Bajo este nuevo esquema, el relevamiento pasa a tener 13 divisiones de consumo, incorporando formalmente el rubro de «Seguros y servicios financieros» y actualizando la canasta de bienes en función de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-18.
Esta transición metodológica es mirada con lupa por los analistas, ya que cualquier cambio en las ponderaciones de consumo suele tener un impacto directo en el número final de la inflación mensual. El delegado de ATE Indec, Raúl Llaneza, expresó la preocupación del sector sindical ante la oportunidad del cambio: «Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a 8 días de la salida del IPC con la nueva ponderación».
Reclamos por independencia y continuidad institucional
Desde el gremio ATE Indec han sido tajantes al exigir que el sucesor de Lavagna garantice un «Indec independiente del poder político». La preocupación de los técnicos reside en que la acefalía o un nombramiento con sesgo partidario puedan afectar la objetividad de las mediciones en un año donde la inflación sigue siendo el centro de la escena económica.
La gestión de Lavagna será recordada por haber atravesado la pandemia con un sistema de relevamiento remoto y por haber iniciado la actualización de las canastas de consumo que hoy entran en vigencia. El gran interrogante que queda planteado es quién asumirá la responsabilidad de defender los primeros números de la «nueva inflación» y cómo se resolverá la demanda de recomposición salarial de los trabajadores que sostienen el sistema estadístico del país.




