El ex presidente Mauricio Macri cuestionó el «manejo personalista» de la actual dirigencia de Boca Juniors.
La interna política en Boca Juniors sumó un nuevo y explosivo capítulo tras las recientes declaraciones de Mauricio Macri. El expresidente de la institución y exmandatario nacional rompió el silencio para analizar el complejo presente del club de la Ribera, lanzando duras críticas hacia el modelo de conducción actual. En un contexto marcado por la irregularidad deportiva y la tensión institucional, Macri no ahorró calificativos para describir lo que considera un alejamiento de los valores que llevaron al éxito al «Xeneize» durante su gestión.
El peligro del personalismo en las instituciones
Durante su intervención, Macri puso el foco en la concentración del poder y la falta de un liderazgo colegiado en la estructura actual del club. Sin mencionar de manera directa a Juan Román Riquelme, sus palabras fueron una clara alusión al actual presidente de Boca. Según El Esquiú, el dirigente enfatizó que el éxito en el deporte de alto rendimiento no depende de una sola figura mesiánica, sino de un andamiaje profesional donde cada pieza cumple su rol.
“Cuando alguien siente que es más importante que la institución se va todo al demonio”, sentenció Macri con dureza. Al profundizar en su visión sobre la dinámica de los equipos triunfadores, el ingeniero fue tajante al afirmar que “el fútbol te enseña que nadie gana algo solo”. Para el ex presidente, la ausencia de un proyecto colectivo —donde dirigentes, cuerpo técnico y jugadores trabajen en una misma dirección— es la causa principal del estancamiento que percibe en el club.
Crisis de autoridad y el rechazo de los entrenadores
Uno de los puntos más preocupantes que señaló Macri fue la pérdida de prestigio del club a la hora de atraer capital humano capacitado, especialmente en lo que respecta a la dirección técnica. Según su análisis, el manejo de la actual dirigencia ha generado una imagen de inestabilidad que ahuyenta a los profesionales de renombre que buscan un entorno de trabajo serio y con reglas claras.
Macri denunció que hay entrenadores que hoy por hoy “no quieren venir porque sienten que no hay una institución fuerte, sino un manejo personalista”.
Esta falta de una «institución fuerte» es, para el exmandatario, el mayor obstáculo para recuperar la gloria internacional. Defendió su modelo institucional basado en la profesionalización de las áreas, contraponiéndolo a lo que definió como una gestión basada en caprichos o voluntades individuales que terminan socavando la autoridad de los profesionales contratados por el club.
El recuerdo de Maradona y el peso de los ídolos
En un tramo más reflexivo de su discurso, Macri se permitió recordar su compleja relación con Diego Armando Maradona durante su etapa de oro en la presidencia xeneize. El vínculo, marcado por los éxitos deportivos pero también por constantes choques de personalidad, fue definido por Macri como una relación “traumática”. No obstante, el dirigente buscó separar la admiración personal del pragmatismo que requiere el cargo de presidente.
Macri destacó que, a pesar de que Maradona era su máximo ídolo, “tomó decisiones pensando en lo mejor para el club”, incluso cuando estas decisiones significaban entrar en conflicto con la figura más grande de la historia del fútbol. Con esta comparación, el ex mandatario buscó trazar un paralelismo con la situación actual, sugiriendo que el amor por un ídolo no puede nublar el juicio de quienes deben administrar el patrimonio y el futuro de Boca Juniors. De esta manera, el debate interno en el club se reaviva, con un Macri que parece decidido a recuperar terreno en la discusión política de cara al futuro institucional.




