En una jornada marcada por el movimiento interno dentro del Partido Justicialista (PJ) de Chubut, un grupo de dirigentes del Valle formalizó este viernes una solicitud clave ante la conducción del partido
El escrito, dirigido al presidente del Congreso Provincial, Armando Moyano, busca sacudir el temario del próximo encuentro partidario previsto para el mes de marzo en la zona de la cordillera.El documento, que lleva la firma del apoderado Luis Maglio y cuenta con el respaldo de diversos sectores, plantea una «hoja de ruta» para lo que consideran una necesaria democratización y federalización del espacio político.
Los tres ejes del reclamo
La nota detalla puntos específicos que los dirigentes exigen incluir en el orden del día del Congreso:
Elecciones Internas en Noviembre: Solicitan que el llamado a las urnas partidarias sea para el mes de noviembre de este año, o bien con una antelación de al menos tres a cuatro meses respecto a las elecciones provinciales. El objetivo declarado es otorgar «previsibilidad y organización institucional».

Implementación del Sistema D’Hondt: Uno de los puntos más sensibles es el pedido de un nuevo Reglamento de Internas que asegure la representación proporcional de las minorías. Mediante el sistema D’Hondt, buscan evitar que «el que gana se lleve todo», fortaleciendo la unidad mediante la integración de listas.
Fin del «Distrito Único»: Proponen una reforma de la Carta Orgánica para eliminar el sistema de distrito único en la elección de autoridades. En su lugar, promueven una participación territorial que respete la representatividad de cada sector de la provincia, dándole un carácter más federal a la vida interna del PJ.
Un clima de definiciones
Bajo el argumento de que el partido debe «fortalecer su vida democrática interna», la dirigencia del Valle busca marcar la cancha antes del cónclave cordillerano. El planteo surge en un momento donde las bases reclaman reglas claras para evitar fracturas de cara al calendario electoral provincial.
La decisión de elevar este escrito ahora pone la pelota en el campo de la Mesa del Congreso y de las autoridades partidarias, quienes deberán definir si aceptan ampliar el temario —actualmente en elaboración— o si mantienen un esquema más cerrado.




