La situación en la provincia de Chubut ha alcanzado un nivel de criticidad extremo tras la reactivación de los principales focos ígneos.
Las condiciones meteorológicas, marcadas por ráfagas de viento que superan los 50 kilómetros por hora, han generado un comportamiento del fuego «fuera de control» que ya ha consumido miles de hectáreas de bosque nativo, estepa y forestaciones. La dispersión de pavesas por el aire está provocando incendios secundarios en zonas que los brigadistas ya consideraban seguras, complicando toda la logística de contención.
El escenario actual es desalentador para los equipos de emergencia que combaten en la primera línea. Según El Destape, el pronóstico de lluvias para esta jornada sería insuficiente para mitigar el avance de las llamas si se mantiene la intensidad de los vientos. Las columnas de humo, de gran densidad y altura, han impedido en varios tramos el despliegue de los aviones hidrantes, dejando gran parte de la responsabilidad en manos de las cuadrillas terrestres y los helicópteros de transporte.
Vientos extremos y ráfagas que desafían a los brigadistas
El factor climático es, hoy por hoy, el principal enemigo en la cordillera. Los combatientes desplegados en el terreno han manifestado su preocupación ante la velocidad de propagación. «Las ráfagas de 50 kilómetros por hora indican que el fuego avanza a esa velocidad, es imposible alcanzarlo y detenerlo», afirmaron brigadistas y vecinos.
A pesar de que se esperaban precipitaciones, los milímetros previstos no alcanzarían para extinguir el núcleo del incendio. Los expertos en el área aseguran que, si bien una lluvia de 30 milímetros podría ayudar en calma chicha, con el viento actual el agua solo logra un enfriamiento superficial. «Anticipamos que el fuego mantendrá su actividad por tiempo indeterminado», advirtieron los especialistas.
Operativo aéreo y helitransporte hacia zonas calientes
Debido a que las llamas se han desplazado hacia terrenos inaccesibles por vía terrestre, la estrategia de combate se ha centrado en el uso de helicópteros del Plan Nacional de Manejo del Fuego y del Ejército Argentino. Más de 500 combatientes se encuentran activos en total. En el Parque Nacional Los Alerces, el operativo cuenta con 278 efectivos que concentran sus esfuerzos en las zonas Norte y Centro, en una acción coordinada entre Parques Nacionales y la Agencia Federal de Emergencias (AFE).
En el ámbito provincial, la situación es alarmante en Villa El Blanco, cerca del Lago Cholila, donde el fuego amenaza directamente áreas pobladas. Allí se han reforzado los perímetros de seguridad para intentar proteger las viviendas. Simultáneamente, en la desembocadura del Río Tigre, brigadistas nacionales deben ser helitransportados hacia laderas con fuertes pendientes para intentar frenar el avance con herramientas manuales en puntos donde la maquinaria pesada no puede ingresar.




