Alerta cardiológica: la polución afecta la salud en la Patagonia.
La imagen idílica de los Andes Patagónicos, caracterizada por sus lagos cristalinos y aire puro, está siendo desafiada por una realidad invisible pero letal. Expertos en salud y comunidades organizadas han encendido las alarmas sobre el deterioro de la calidad del aire en regiones tradicionalmente consideradas prístinas, señalando que la contaminación ya no es un problema exclusivo de las grandes urbes industriales, sino una amenaza latente en el sur argentino.
El impacto de este fenómeno en el sistema circulatorio es directo y preocupante. Según Economis, el corazón es uno de los primeros órganos en sufrir las consecuencias cuando el aire deja de ser limpio, actuando la polución como un factor de riesgo silencioso que acelera procesos inflamatorios y de aterosclerosis, incluso en personas jóvenes o sin patologías previas.
El material particulado: un enemigo microscópico
La principal preocupación de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) radica en el material particulado fino (PM2.5). Estas partículas, con un diámetro menor a 2,5 micrones, tienen la capacidad de penetrar profundamente en los pulmones y filtrarse al torrente sanguíneo. El doctor César Berenstein, cardiólogo de la SAC, advirtió que un incremento de apenas 10 microgramos por metro cúbico en estos niveles eleva un 11% el riesgo de muerte cardiovascular.
La exposición sostenida a estos contaminantes se vincula directamente con el aumento de casos de hipertensión arterial, arritmias, insuficiencia cardíaca y eventos agudos como infartos de miocardio. La evidencia científica actual, respaldada por la Organización Mundial de la Salud, sostiene que no existen niveles de exposición prolongada que puedan considerarse totalmente seguros para el ser humano.
El caso crítico de El Bolsón y la Comarca Andina
La iniciativa comunitaria en El Bolsón ha sido clave para desmitificar la pureza ambiental de la zona. Mediante la instalación de sensores de monitoreo, el grupo Eco Comarca detectó que, durante las temporadas de quemas y los incendios forestales de enero de 2026, el Índice de Calidad del Aire (ICA) alcanzó niveles de 350, una cifra catalogada como «peligrosa» por estándares internacionales.
A esto se suma la polución intradomiciliaria: gran parte de la población patagónica utiliza leña para calefacción y cocina. Si los sistemas no son eficientes o carecen de ventilación adecuada, los habitantes se exponen a altas concentraciones de humo dentro de sus propios hogares. Ante estas contingencias, los profesionales recomiendan reducir la actividad física al aire libre, sellar viviendas y utilizar mascarillas N95 durante episodios de humo intenso.
Hacia una red de vigilancia ambiental permanente
Para el doctor Sergio Baratta, presidente de la SAC, las medidas individuales son paliativas pero insuficientes. La organización propone la creación de una red de vigilancia de la calidad del aire en cada provincia, junto con protocolos de respuesta sanitaria específicos. «Sin datos, no hay protección. La contaminación del aire ya no es un problema del futuro, es una urgencia del presente», enfatizó el especialista.
La lucha contra la polución ambiental debe integrarse en las políticas de salud pública de la misma manera que se hizo con el tabaquismo. La reforestación con especies nativas, la regulación estricta de las quemas y el acceso a energías de calefacción limpias son pasos fundamentales para proteger el corazón de los argentinos, especialmente en regiones donde el cambio climático y los incendios forestales están volviendo el aire irrespirable.




