El régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego recibió un nuevo golpe letal. La fábrica Ayres del Sur, dedicada a la producción de aires acondicionados de las marcas Fedders y Electra, fue tomada por sus 140 empleados después de que la empresa acumulara dos quincenas impagas y anunciara que pedirá su propia quiebra.
Los trabajadores, que no cobran sus sueldos desde el año pasado, decidieron permanecer dentro de la planta por tiempo indeterminado, con el respaldo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande. Según Noticias Argentinas.
El conflicto, que estalló en enero cuando la empresa suspendió al personal sin goce de sueldo, expone una vez más la crisis que atraviesa el polo industrial fueguino tras la apertura de importaciones anunciada por el gobierno nacional a mediados de 2025. En la mira de los trabajadores está la sospecha de una estrategia patronal: entrar en conflicto, declararse en quiebra y esperar la nueva legislación laboral para despedir sin costo.
De las suspensiones a la toma: el calvario de los 140 trabajadores
La historia de Ayres del Sur empezó a torcerse a fines de 2025, cuando los trabajadores comenzaron a notar movimientos extraños. Algunas arcas que no pertenecían a la empresa empezaron a fabricar los equipos, una señal de que la patronal estaba sustituyendo producción nacional por importaciones. Pero el golpe definitivo llegó el 15 de enero, cuando los empleados debían presentarse para retomar el trabajo tras el receso vacacional.
Horas antes, los nuevos dueños de la compañía anunciaron 140 suspensiones por una semana. El 2 de febrero, a su vuelta, la empresa renovó las suspensiones, esta vez sin goce de sueldo. Desde entonces, los trabajadores no volvieron a cobrar.
La paciencia se agotó esta semana. Tras una audiencia fallida el martes, la empresa ingresó un escrito informando que ha pedido la quiebra. Los 140 empleados, que ya acumulan dos quincenas impagas, decidieron tomar la planta por tiempo indeterminado.
«La empresa Ayres del Sur pasa a estar bajo control de la UOM», anunció el gremio, que convocó a un acto en la puerta de la fábrica con la presencia de delegados de todas las empresas electrónicas de la zona.
Los dueños fantasma: dos nombres en un Zoom
Uno de los puntos más llamativos del conflicto es el desconocimiento que los trabajadores tienen sobre sus propios empleadores. La empresa, que hasta finales de 2025 pertenecía a Juan Pablo y Juan Ignacio Guaita, cambió de manos. Pero los nuevos dueños son un fantasma.
«Vimos dos personas a través de un Zoom y realmente no sabemos si son los nuevos accionistas o no», reveló el delegado de la UOM. Los nombres que manejan son los de Pablo Martínez y Luciano Rosso, pero no hay certeza sobre quiénes son ni qué intereses representan.
Lo que sí saben los trabajadores es que la promesa de inversiones nunca llegó. «Nos prometieron que iban a haber inversiones, que iban a sumar nuevos productos», contó Uriona, delegado gremial. En lugar de inversiones, llegó el pedido de quiebra.
La estrategia patronal: quebrar ahora, despedir sin costo después
Detrás del conflicto inmediato, los gremios ven una jugada de mayor alcance. Según la UOM de Río Grande, la idea en mente de los empresarios sería entrar en conflicto con los trabajadores, declararse en banca rota y esperar a que se apruebe la nueva legislación laboral que promueve el gobierno nacional, que facilitaría los despidos sin costo.
La sospecha no es menor. En un contexto de apertura de importaciones y retracción de la industria local, varias empresas fueguinas estarían evaluando estrategias para desprenderse de personal sin afrontar las indemnizaciones que marca la ley actual.
Un régimen en terapia intensiva: las otras empresas que cayeron
Ayres del Sur no es un caso aislado. La lista de empresas fueguinas en crisis o directamente cerradas crece día a día. Mirgor, Telfu y Nissan son algunos de los nombres que ya están en conflicto o bajaron las persianas tras la apertura de importaciones anunciada a mediados de 2025.
El Régimen de Promoción Económica y Fiscal de Tierra del Fuego, creado en 1972 por la Ley 19.640, está en terapia intensiva. Diseñado originalmente para fomentar la radicación de industria y servicios en la isla, con objetivos de desarrollo poblacional y seguridad nacional, el régimen cobijó durante décadas a más de 40 empresas electrónicas.
Actualmente, entre 6.700 y 8.500 puestos de trabajo dependen directamente de la industria bajo este régimen especial. Cada cierre o conflicto significa no solo la pérdida de empleos, sino también la obligación de familias enteras de abandonar la isla ante la falta de oportunidades.
El subrégimen textil, otro frente abierto
En paralelo al conflicto electrónico, el subrégimen textil también muestra signos de agotamiento. Once empresas se inscribieron para la prórroga del régimen, pero cinco de ellas fueron excluidas por incumplimiento de requisitos de origen. La exigencia de utilizar insumos nacionales choca con la realidad de una industria que encuentra más barato importar.
La toma de Ayres del Sur es el síntoma más reciente de una enfermedad que lleva meses avanzando en Tierra del Fuego. El régimen de promoción industrial, que durante más de medio siglo sostuvo el entramado productivo de la isla, se desmorona ante la apertura importadora y la falta de políticas que protejan el empleo local. Los 140 trabajadores de la fábrica de aires acondicionados no saben si volverán a cobrar, no saben quiénes son sus verdaderos dueños y sospechan que todo forma parte de una estrategia para despedirlos sin indemnización. Mientras tanto, en la puerta de la planta, la UOM mantiene la vigilancia y el resto de las empresas electrónicas miran de reojo, sabiendo que el próximo golpe puede ser para ellas.




