La tensión en Medio Oriente vuelve a escalar con un discurso de tono bélico desde Washington. En su intervención sobre el Estado de la Nación, la más larga en la historia de Estados Unidos con 107 minutos, el presidente Donald Trump dedicó un extenso pasaje a Irán y su programa nuclear.
Con lenguaje directo y sin medias tintas, el mandatario aseguró que el régimen iraní «sigue persiguiendo sus siniestras ambiciones» para desarrollar un arma atómica y advirtió que no lo permitirá bajo ningún concepto. «Nunca tendrán un arma nuclear», sentenció, mientras recordaba la Operación Martillo de Medianoche, el ataque que en junio de 2025 destruyó las principales instalaciones nucleares iraníes.
El discurso, que también incluyó críticas a la oposición demócrata, un video racista contra los Obama y la expulsión de un legislador del hemiciclo, dejó en claro que la diplomacia tiene un límite y que Estados Unidos está dispuesto a usar la fuerza si las negociaciones fracasan. Según DW.
«Lo aniquilamos, y quieren empezar de nuevo»: la advertencia de Trump
El presidente estadounidense no escatimó en dureza al referirse al programa nuclear de Irán. Recordó que el 22 de junio de 2025, Estados Unidos llevó a cabo la Operación Martillo de Medianoche, un ataque que destruyó las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán. «Lo aniquilamos, y quieren empezar de nuevo», aseguró Trump ante un Congreso dividido.
Según el mandatario, Irán «sigue empezando de cero» en su intento por desarrollar capacidad nuclear, a pesar de las advertencias y de la acción militar ya concretada. En ese contexto, lanzó una advertencia clara: «Se les advirtió que no intentaran reconstruir su programa de armas, en particular las nucleares. Sin embargo, siguen».
La frase que resonó con más fuerza fue la promesa de que Irán nunca tendrá un arma atómica. «Nunca tendrán un arma nuclear», repitió Trump en varios pasajes de su discurso, dejando abierta la puerta a nuevas acciones militares si la diplomacia no da resultados.
Misiles que pueden llegar a Estados Unidos: ¿realidad o exageración?
Uno de los puntos más controvertidos de la alocución presidencial fue la afirmación de que Irán está desarrollando misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense. «Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y a nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán los Estados Unidos de América», aseveró.
Sin embargo, los datos técnicos contradicen en parte esta afirmación. Según el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, Teherán posee actualmente misiles balísticos de corto y medio alcance con un alcance máximo de unos 3.000 kilómetros. El territorio continental de Estados Unidos se encuentra a más de 9.600 kilómetros del extremo occidental de Irán, una distancia que la tecnología actual iraní no puede cubrir.
La afirmación de Trump parece apuntar más a generar alarma que a reflejar una capacidad real inmediata, aunque no se descarta que el programa misilístico iraní avance en esa dirección a mediano plazo.
Diplomacia al límite: negociaciones de alto riesgo
Mientras Trump endurecía su discurso, el canciller iraní, Abás Araqchi, publicaba en la red social X un mensaje que contrastaba con la beligerancia del presidente estadounidense. «Un acuerdo con Washington sobre su programa nuclear está al alcance de la mano, pero sólo si se le da prioridad a la diplomacia», escribió.
Estados Unidos e Irán mantienen actualmente negociaciones de alto riesgo sobre el programa atómico iraní y otras cuestiones, entre ellas el desarrollo de misiles. Trump ha declarado en repetidas ocasiones que prefiere la diplomacia, pero que está dispuesto a recurrir a la fuerza si las conversaciones fracasan.
Washington y Teherán ya han concluido dos rondas de conversaciones destinadas a alcanzar un acuerdo que sustituya al que Trump rompió durante su primer mandato. El clima de tensión, sin embargo, no ayuda a acercar posiciones.
El discurso más largo de la historia y un Congreso dividido
La intervención de Trump sobre el Estado de la Nación duró 107 minutos, convirtiéndose en la más extensa ante una sesión conjunta del Congreso en la historia de Estados Unidos. De este modo, el republicano batió su propio récord, establecido el año pasado con 99 minutos.
Pero la duración no fue lo único destacable. El clima en el hemiciclo fue de extrema tensión, con legisladores demócratas ausentes en señal de protesta y otros que interrumpieron el discurso con gritos y carteles.
El momento más álgido se produjo cuando el legislador demócrata por Texas, Al Green, fue expulsado del hemiciclo después de levantar un cartel que decía «Las personas negras no son simios». La protesta hacía referencia a un video racista publicado y luego eliminado de la cuenta de Trump en Truth Social, que mostraba a Barack y Michelle Obama representados como monos, lo que desató indignación en amplios espectros de la política estadounidense.
Poco después, las congresistas demócratas Ilhan Omar (Minesota) y Rashida Tlaib (Míchigan) gritaron a Trump cuando éste cargaba contra la comunidad de inmigrantes. «¡Estás matando estadounidenses! Alex no era un criminal», vociferó Tlaib, refiriéndose al asesinato de Alex Pretti, un estadounidense fallecido a manos de agentes federales el pasado mes de enero.
La respuesta demócrata: «un retrato delirante de Estados Unidos»
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó el discurso de «delirante» y alejado de las dificultades de los ciudadanos de a pie. «Los estadounidenses nunca habían visto un discurso sobre el estado de la Unión tan alejado de la realidad. La retórica del presidente y la realidad del país son dos mundos aparte. Trump pintó un retrato delirante de Estados Unidos que casi ningún trabajador estadounidense reconocería», afirmó.
Decenas de congresistas demócratas faltaron a la cita tradicional en protesta por la política antimigratoria del mandatario, que volvió a ser uno de los ejes centrales de su alocución. «El primer deber del gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales», declaró Trump, provocando la ovación de los republicanos y la protesta demócrata.
La amenaza nuclear iraní, los misiles de largo alcance, las tensiones diplomáticas y un Congreso partido al medio marcaron el discurso sobre el Estado de la Nación más largo de la historia de Estados Unidos. Trump endureció el tono contra Irán, prometió que nunca tendrán un arma atómica y dejó entrever que la opción militar sigue sobre la mesa. Mientras tanto, los demócratas abandonaron el hemiciclo, protestaron con carteles y calificaron el discurso de «delirante». En Medio Oriente, la comunidad internacional observa con preocupación: la diplomacia tiene los días contados y la guerra podría ser la única salida si las negociaciones fracasan.




