La estabilidad económica del planeta pende de un hilo tras las recientes declaraciones de Aramco, la petrolera estatal de Arabia Saudita
En un comunicado que sacudió los mercados financieros, el gigante energético advirtió que el bloqueo persistente en el Estrecho de Ormuz —arteria por donde circula el 20% del crudo global— podría derivar en un colapso sin precedentes para el comercio internacional.
La mayor crisis en la historia del petróleo
Amin Nasser, CEO de Aramco, fue tajante al describir el escenario actual como «la mayor crisis de su historia» para la industria del gas y el petróleo. El conflicto se agudizó luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán reforzara el cierre del paso marítimo, asegurando que no permitirá la salida de combustible mientras continúen las ofensivas de Estados Unidos e Israel en la región.
Según información difundida por Ámbito, el impacto ya trascendió las fronteras del sector energético, amenazando con un efecto dominó que alcanzaría a la aviación, la agricultura y la industria automotriz a escala global.
Volatilidad extrema y logística de emergencia
El mercado reaccionó con nerviosismo: el crudo Brent alcanzó picos de u$s 120 por barril, para luego estabilizarse cerca de los u$s 92 tras declaraciones de Donald Trump sobre un posible fin de las hostilidades. Sin embargo, la tensión técnica persiste.
Ante la imposibilidad de utilizar las rutas habituales del Golfo, Aramco ha puesto en marcha un plan de contingencia:
- Agotamiento de reservas: La firma está utilizando sus inventarios globales, los cuales se encuentran en su nivel más bajo en cinco años.
- Vía de escape por el Mar Rojo: Se está maximizando el uso del oleoducto Este-Oeste para llevar el crudo hacia el puerto de Yanbu, intentando esquivar el área del bloqueo iraní.
Incertidumbre sobre la escolta militar
Aunque desde la Casa Blanca se barajó la posibilidad de que la Armada de los Estados Unidos escolte a los buques petroleros, los expertos mantienen el escepticismo. Nasser evitó dar garantías sobre esta logística, sugiriendo que la única salida viable para normalizar el flujo de energía es el cese definitivo de los enfrentamientos armados. Por ahora, el riesgo de entrega recae exclusivamente sobre los compradores, en un mapa geopolítico que cambia minuto a minuto.




