El mercado cambiario argentino transita un 2026 de notable estabilidad.
A contramano de la dinámica inflacionaria, el dólar registra un retroceso cercano al 4% en lo que va del año. Esta «paz cambiaria» no es producto del azar, sino de una combinación de superávit comercial, ingresos por deuda privada y una estrategia del Banco Central (BCRA) para fortalecer sus reservas.
Mientras la cotización mayorista se mantiene en torno a los $1.400, el BCRA ha logrado comprar casi USD 7.000 millones, alcanzando ya el 70% de la meta de acumulación de divisas prevista para todo el año. Actualmente, las reservas internacionales han superado el umbral de los USD 46.000 millones.
Los pilares de la estabilidad
Varios factores actúan como «tapón» para evitar una suba abrupta del tipo de cambio:
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Cosecha Gruesa: El inicio de la liquidación de maíz y soja en abril garantiza un flujo constante de divisas durante el segundo trimestre.
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Deuda Privada: Tras el triunfo oficialista en las legislativas y la caída del riesgo país, las empresas emitieron obligaciones negociables por USD 9.900 millones. Aún restan liquidar unos USD 3.200 millones, lo que asegura oferta de dólares en el corto plazo.
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Exportaciones Energéticas: El aporte de Vaca Muerta y la nueva minería comienzan a jugar un rol estructural en la balanza comercial.
El triunfo del peso: ¿Cuánto ganaron los inversores?
El escenario de inflación al alza (9,4% acumulado a marzo) frente a un dólar que baja nominalmente generó una oportunidad histórica para el carry trade. Quienes mantuvieron sus ahorros en «billete verde» sufrieron una pérdida de poder adquisitivo, mientras que los activos en pesos registraron rendimientos extraordinarios medidos en dólares.
Nota: La combinación de la suba de los títulos públicos y la caída del tipo de cambio potenció las ganancias de quienes apostaron por instrumentos ajustados por CER.
Expectativas: ¿Qué pasará en el corto plazo?
El equipo económico considera que la estabilidad del dólar es la pieza maestra para que la inflación retome una senda descendente. El objetivo del Tesoro y el BCRA ahora es reducir las tasas de interés para reactivar el crédito y la actividad económica, sin descuidar el atractivo de los activos en pesos.
Los analistas anticipan que la tranquilidad se mantendrá, al menos, hasta que finalice el «trimestre de oro» del agro en junio. Si el riesgo país logra perforar el piso de los 500 puntos básicos, el escenario de financiamiento externo para empresas y provincias podría consolidar aún más la oferta de divisas hacia el segundo semestre del año.




