Netanyahu advierte que la guerra contra Irán seguirá «con toda la fuerza».
El conflicto en Medio Oriente ha escalado a un punto de no retorno tras las recientes declaraciones del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. En una contundente aparición televisada al finalizar el sabbat, el mandatario aseguró que la ofensiva militar contra la República Islámica no se detendrá y que sus fuerzas operan bajo un plan estratégico diseñado para «desestabilizar al régimen» de Teherán. Según Netanyahu, las acciones actuales están «cambiando el rostro de Oriente Medio», marcando una etapa de hostilidades sin precedentes.
La tensión alcanzó un pico máximo este sábado con operaciones directas sobre infraestructura crítica. Según TN, Estados Unidos e Israel bombardearon un depósito de petróleo en el sur de Teherán, lo que representa el primer ataque reportado contra la estructura energética iraní desde el inicio de la guerra. Aunque la agencia local ILNA aclaró que la refinería principal de la capital no sufrió daños, el impacto cerca de un centro logístico clave marca una peligrosa transición en la estrategia de la coalición.
Control aéreo y presión sobre la Guardia Revolucionaria
Netanyahu fue explícito al describir la superioridad militar de sus tropas en el terreno. Afirmó que Israel ostenta hoy un control “casi total” del espacio aéreo iraní, lo que les permite ejecutar operaciones con una libertad de movimiento que pone en jaque la defensa de Teherán. En este sentido, el primer ministro advirtió que la campaña continuará «sin pausas y sin compromisos», subrayando que poseen un plan organizado cargado de «muchas sorpresas» para las próximas etapas del conflicto.
El mensaje también tuvo como blanco directo a la Guardia Revolucionaria Islámica. El líder israelí hizo un llamado a sus miembros para que entreguen las armas, advirtiéndoles que se encuentran «en la mira» de las fuerzas de defensa. Esta presión psicológica y militar busca fracturar el sostén del gobierno iraní desde adentro, mientras los bombardeos externos continúan debilitando sus recursos estratégicos y de almacenamiento.
Alianzas internacionales y advertencias regionales
En su discurso, el mandatario israelí no escatimó en agradecimientos hacia su principal aliado estratégico, el presidente estadounidense Donald Trump, cuyo respaldo ha sido fundamental para la ejecución de ataques conjuntos como el ocurrido en el depósito de crudo. Esta unidad de acción entre Washington y Jerusalén parece consolidar un frente inquebrantable que busca la rendición o el colapso del sistema de poder en Irán.
Sin embargo, las advertencias no se limitaron a Teherán. Netanyahu extendió una dura amenaza al gobierno del Líbano, exigiendo el desarme inmediato de la milicia Hezbollah. De no cumplirse esta demanda, el mandatario advirtió que el país vecino deberá enfrentar “consecuencias” severas, lo que podría implicar una expansión del teatro de operaciones hacia el norte de la frontera israelí, en un conflicto que ya involucra a unos 13 países y que la ONU ha catalogado como una “emergencia humanitaria mayor”.
Un mundo en vilo ante la amenaza de represalias
Mientras Israel y EE.UU. golpean objetivos en suelo iraní, desde Irán han respondido con amenazas de atacar embajadas israelíes en todo el mundo, lo que ha elevado el nivel de alerta en las delegaciones diplomáticas de diversos continentes. Con mapas de guerra que se actualizan minuto a minuto y una logística de guerra que jaquea la estabilidad global, la determinación de Netanyahu de seguir «con toda la fuerza» deja poco margen para la vía diplomática en el corto plazo.




